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¿Quién escaneó a Nefertiti en 3D?

Nefertiti 3D

Una de las piezas que más llaman la atención de la exposición “3D. Imprimir el mundo” del Espacio de la Fundación Telefónica de Madrid es el busto de Nefertiti impreso en 3D. Como sabrá todo visitante que haya tenido la oportunidad de ver la pieza original en el Neues Museum de Berlín, la sala donde se expone el maravilloso busto egipcio está muy vigilada y se prohíbe terminantemente realizar cualquier tipo de foto o grabación. Sin embargo, hace unos años alguien fue capaz de escanear la pieza y crear un modelo digital que puede ser reproducido desde cualquier impresora 3D del mundo. ¿Cómo fue posible este “robo” digital de la llamada “La Mona Lisa de Amarna”?

La historia tuvo lugar en fechas indeterminadas. Durante varios días los artistas Nora Al-Badri y Jan Nikolai acudieron al Neue Museum de Berlín y escanearon clandestinamente el busto utilizando un dispositivo Microsoft Kinect. Con los escaneos resultantes fueron capaces de consolidar un modelo en 3D del busto de asombrosa calidad, sobre todo si se consideran las condiciones en las que supuestamente fueron captados los datos.

Aquí es donde comienzan las especulaciones: según algunos expertos, es técnicamente imposible recrear un modelo de semejante calidad utilizando un dispositivo MS Kinect. Se considera pues que los artistas tuvieron acceso a los archivos del museo, hackeando su servidor para robar el modelo 3D que la institución guarda de sus piezas más relevantes. Otras hipótesis apuntan hacia la supuesta colaboración de algún empleado del museo que les ayudaría a escanear el busto con la calidad requerida. En cualquier caso, el Neues Museum no tardó en publicar una nota en su página web lamentando el incidente, y explicando que el busto no se puede fotografiar debido al delicado ambiente de luz y atmósfera en el cual se expone.

En cualquier caso, el archivo para imprimir una réplica en 3D de Nefertiti fue lanzado bajo una licencia Creative Commons, y en la actualidad aún es posible descargarlo desde la página Nefertiti Hack para su posterior impresión en 3D desde cualquier impresora compatible.

Nefertiti 3D

Tras esta historia subyace una reivindicación de los dos artistas-hackers, que es la de hacer accesibles para cualquier persona del mundo los objetos culturales. También hay una denuncia respecto al expolio secular al que Egipto, Grecia y otros países fueron sometidos durante siglos. Cabe recordar que el busto de Nefertiti fue encontrado en El Cairo por el arqueólogo bávaro Ludwing Borchard, que en torno a 1912 realizaba excavaciones en El Cairo liderando una expedición de la Orient-Gesellchaft. Su salida de Egipto no fue tan ortodoxa y legal como cabría esperar, como muchas otras piezas expoliadas por ingleses, alemanes y otros en esta época. Poco después de ser encontrado, el busto fue adquirido por el coleccionista alemán James Simon, quien lo donó al Ägyptisches Museum Berlin. Con la II Guerra Mundial la obra fue trasladada de un museo a otro, hasta que por fin encontró de nuevo alojamiento en el rehabilitado museo egipcio de Berlín o Neues Museum, donde descansa desde el año 2009.

El busto expuesto en la exposición “3D. Imprimir el mundo” de la Fundación Telefónica es una réplica exacta del expuesto por los artistas Nora Al-Badri y Jan Nikolai en El Cairo hace unos años. Son muchos los vídeos que muestran en Internet cómo imprimir el busto en diferentes materiales y tamaños. Sin embargo, tras ver la impresión a escala real, sin la policromía y la delicada expresión que otorga a la figura cada pequeña imperfección, se puede afirmar que quizá escanearon el cuerpo de Nefertiti, pero no consiguieron replicar su alma.

Nefertiti 3D

Si el final del siglo XX fue sobre la información haciéndose digital, el siglo XXI será sobre acercar el mundo virtual y el físico”, Hod Lipson y Melba Kurman.

Para saber más:

 

 

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Comunicación telefónica con el mundo de los sueños

Comunicación telefónica con el mundo de los sueños

“Desde que somos chicos se nos inculca la idea de no dar crédito alguno a los sueños; es curioso que a lo largo de tiempo permanezcamos ciegos y sordos ante los mensajes provenientes de un país que, como sabemos de antemano, consta de pantanos y manglares cenagosos. Y esto no es todo: las imágenes con las cuales nuestro aguzado instinto -es decir, nosotros mismos- habla, se vuelven absurdas y engañosas, porque desde chicos las hemos tenido por fantasmagóricas, o bien como un mosaico formado por los fragmentos de recuerdos vividos durante la vigilia.
Existe un método muy sencillo de poner a prueba el asunto, suponer que los sueños dicen la verdad. Paracelso fue quien probablemente descubrió el misterio, que consiste en escribir con mucho cuidado los sueños, como si fuera un diario nocturno en lugar de uno vespertino, que la mayoría de las veces resulta harto aburrido. Las consecuencias las he experimentado sobre mí mismo, y éstas son: pasado un tiempo prudencial, según la conducta del individuo, se establece una comunicación telefónica con la “otra” región; los sueños adquieren entonces más vida, color e interés. Se requiere bastante tiempo y paciencia, hasta que el vocero del sueño se convence de que no será objeto de burla. Es muy sensible, como un íntimo amigo, o -mejor dicho- como la conciencia de cada cual.

Existen múltiples historias, según las cuales los sueños han predicho esto o aquello, por ejemplo una muerte violenta; se trata de algo así como una profecía inevitable, pues quien ha sido avisado busca inútilmente obtener los medios para escapar.

Según la crónica familiar del conde de Bohemia, de nombre Rosenberg, este cuenta cómo un día, en tiempos de Waliensteins, la condesa soñó que su joven hijo sería mordido y muerto por un león. Días después, preparándose una cacería por los alrededores, la condesa, con clásica lógica femenina, prohibió a su hijo tomar parte en ella. Es evidente que en los bosques de Bohemia no hay leones, pero supongo que la condesa contestaría: “No importa, de cualquier forma puede ser mordido”. De modo que encerró al joven en el patio del castillo. El muchacho, furioso, iba de un lado a otro del patio cuando vio en una esquina de la muralla un lienzo, con la figura de un león, que cubría una abertura para disparar ballestas.
“¬Por culpa de esa bestia estúpida no he podido ir de caza!”, exclamó el joven, dando un puñetazo a la tela.
De la garganta del animal salió entonces una punta de cristal que, clavándosela en la mano, le condujo a la muerte.
Es comprensible que hechos tales hagan pensar a los hombres que no se puede escapar del destino, incluso sabiendo de antemano las circunstancias que lo rodean.

No me importa reconocerlo, la teoría de la prefijación del destino es cierta. Este hecho, por más doloroso que sea, no significa adoptar la actitud del avestruz: taparse los ojos ante el peligro. La idea de que una divinidad juega con nosotros, pretextando que lo hace por nosotros como disculpa, es todavía menos consoladora. Si creemos en el Fatum tenemos al menos una posible salida por el sitio más débil de la red. Reflexionando sobre el hecho, surge esta pregunta: ¿Quién depende del Fatum? ¿Quién es éste, en el profundo sentido de la palabra? ¿Existe alguien que se haya planteado seriamente esta pregunta? 0 bien, actuando en consecuencia, ¿hay alguien a quien el Fatum le haya ayudado a plantearse esta pregunta? Entonces surge a nuestros pies esta contestación:

¡Tú mismo eres el Fatum!

¿Yo? ¿Quién soy yo? Respuesta: Sin duda no eres el que va de un lado a otro, atrapado en la red de las causas y los efectos. Eres una sombra carente de libertad que desgraciadamente imagina ser el misterioso ser que forma la sombra; si logras encontrarla en el profundo abismo donde se generan las cosas, podrás ser libre, podrás quitar los goznes a tu estrella y señalarle el camino que te apetezca.

Volvamos al ejemplo de la condesa Rosenberg, ¿quién era aquella voz que le anunció: “Tu hijo será mordido por un león”. Un misterioso y vocinglero pajarraco de la muerte, que no tenía nada mejor que anunciarle: “Esto sucederá y no hay escapatoria posible”.
Fue la condesa quien colocó su propio sello en el pájaro de la muerte; éste sólo quería prevenirla, pero la condesa, aunque tenía oídos, no podía oír. Si hubiera sabido el camino que conduce a la fuente de todas las cosas, el país ilimitado de los sueños verdaderos, no se hubiera dejado arrastrar al pantano de los fuegos fatuos.

¿Qué error cometió? Trataré de explicarlo por medio de un suceso en el cual tomé parte:

Era otoño de 1921; en aquel tiempo el canto de sirenas que decía “Traed el oro al Banco de la Nación” ya había dejado de sonar, no porque el Banco de la Nación estuviera cansado de recibir ingresos, sino porque el oro del país sólo se utilizaba para empastar los dientes. De modo que, siguiendo mi sentido común, compré -por medio de un viejo papel de Bolsa- un automóvil también viejo. Los vendedores juraron que no tenía grietas y roturas, pues aquellas habían sido cubiertas con grafito (las del coche, naturalmente, ya que las de las conciencias estaban cubiertas por la promesa de las palabras).

El artefacto tenía un aspecto lamentable; como es natural, estaba libre de impuestos. Me aseguraron que el motor se conservaba en buen estado.
De modo que, por el momento, decidí guardar el coche en un garaje, para hacerle colocar después, en Garmisch, una carrocería nueva. El día de la reparación se aproximó y mi mujer soñó lo siguiente:

En el coche viajábamos cuatro personas: ella iba a la derecha del asiento posterior, a su lado nuestro hijo. Delante iba yo, conduciendo el vehículo, y sentada junto a mí, a mi izquierda, mi hija. Todo parecía ir bien; giramos y entramos en una especie de avenida que se extendía por un paisaje de colinas; al lado de la carretera había un profundo precipicio; de pronto, el coche se acercó a la derecha y cayó en el abismo. Mi mujer y mis hijos resultaron heridos de gravedad; en cuanto a mí, ¡resulté muerto!

Después de esto no sabía qué hacer con el coche: ¿regalarlo? No parecía oportuno, dado su lamentable estado. ¡El sueño de mi mujer se repitió! Una vez, dos veces… ¡toda la semana! El asunto me tenía tan preocupado que pensé en destruir el auto y llevarlo a un desguace.
Pensé en el caso de la condesa Rosenberg, y decidí hacer otra prueba. Antes de dormirme, intenté llegar al sueño profundo, a la incógnita. ¿Qué debo hacer para escapar al Fatum? Durante mucho tiempo no recibí respuesta alguna, pero insistí una y otra vez. Un día desperté con la “conciencia” clara; no puedo explicarlo de otro modo: “Oculta la imagen que ha soñado tu mujer!” Ese fue aproximadamente el consejo que grabó en mi interior el “enmascarado”.

Mi mujer había soñado que iba a la derecha del asiento trasero; yo iba al volante, a la derecha. Efectué la siguiente distribución: mi mujer se sentaría a la izquierda; a su lado, mi hija, y después mi hijo; yo me sentaría delante y a la izquierda, pero al volante… ¿quién?
Llamé por teléfono a un conocido mío, comerciante en automóviles, llamado W.
-¨¿Tendría la amabilidad de llevarnos a Garmisch, conduciendo usted el automóvil?
-Con mucho gusto -respondió, y fijamos el día.

Luego llamé al mecánico del garaje donde estaba el coche, diciéndole que verificara otra vez todos los detalles, especialmente las ruedas de la derecha (suponía que allí había algún defecto, pues mi mujer soñó que el auto se había precipitado a la derecha).
Llegado el día fijado, me desperté muy de mañana, preso de grandes remordimientos. ¡Vas a poner al señor W. en peligro de muerte! Me comuniqué con él, pero no llegué a decir nada, pues me interrumpió con estas palabras:

-Me alegro que me haya llamado usted, pues hoy no puedo llevarles a Garmisch, ¡me ha salido un forúnculo en el cuello y me encuentro muy molesto!
¿Significaría esto que el Fatum se sirve de un forúnculo para rompernos el cuello a nosotros cuatro?

Llamé a Garmisch: el jefe del taller se puso al habla.
Por favor, señor X, mándeme usted un chófer!
– ¿Por qué?
– No me atrevo a conducir el coche: temo que quizá tenga un defecto. Pregunte usted, a su mecánico, por favor, si está dispuesto a llevar el coche.
Al poco llegó la respuesta.
– Dice que está dispuesto.
Fui al garaje.
– ¿Han examinado todo?
– Sí todo está en orden.
-Por favor, le ruego que examine en mi presencia las ruedas de la derecha.
El mecánico se encogió de hombros sonriendo y obedeció de mala gana.
– ¿Qué es esto? – exclamó de repente -. ¡No entiendo cómo antes se me pudo haber pasado! Las conexiones del eje posterior están rotas. ¡Sospecho que han tapado las roturas con grafito!
– ¿Es posible que durante el viaje se salgan las ruedas?
– No, de ningún modo; puede ocurrir que, de pronto, queden bloqueadas; si el coche va muy de prisa, puede resbalar y volcarse.
– ¿Existe algún peligro yendo despacio?
– Así es poco probable que ocurra.

En ese momento llegó el chófer de Garmisch. Le informé del defecto del coche, y después de un detallado diálogo se declaró dispuesto a ir con nosotros de retorno. Subimos al coche, colocándonos en la forma mencionada; yo
me senté‚ a la izquierda del conductor. El coche se puso en marcha enseguida. A las dos horas, cuando pasábamos por Weilheim, mi mujer, dándome unos golpecitos en la espalda, me indicó un precipicio que empezaba a verse ante nosotros.
– ¡Allí! ¡Es un lugar exactamente igual a mi sueño!
– ¡Vaya usted lo más despacio posible! – grité al chófer – ¡No pase de los diez kilómetros por hora!
El hombre se rio burlonamente.
– ¡Haga usted lo que le digo! -ordené
El coche comenzó a derrapar.
– ¿Oye usted eso? – pregunté de repente el conductor – ¡Ahora! ¡Otra vez!, en la parte trasera…
En ese momento el auto basculó como un caballo al que le hubieran cortado los tendones de las patas traseras. Con un movimiento rápido, el hombre accionó los frenos. El coche se detuvo; un poco más de velocidad y hubiéramos caído al precipicio que se encontraba a la derecha.
Después del examen correspondiente, resultó que la rueda no se había salido de su eje, sino que la llanta había saltado. Era ese tipo de llanta denominada “príncipe real”. Como consecuencia del accidente, algunos rayos se desencajaron.
– Más les valiera a los príncipes reales gobernar y no inventar – maldijo el chófer.
En todo caso ¡el Fatum había sido derrotado! Tan sólo con tomar algunas medidas especiales y casi infantiles.
Un fatalista diría:
– Estaba escrito en las estrellas que no caerías en el precipicio.
El astrólogo diría:
– No, ha sido una prueba para demostrar que el hombre, utilizando su inteligencia, puede ser dueño y señor de su destino.
A mi parecer, ninguno de ambos tiene razón: la salvación proviene de la fuente que surge del sueño profundo. El escuchar su murmullo bastó para que la red del Fatum encontrara los agujeros de la falla en su red.”

Gustav Meyrink, escritor

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El perro blanco

“Una noche, cuando volvía a su casa tras haber estado bebiendo más de la cuenta, un hombre se encontró con un enorme perro blanco, que tumbado en el camino le cortaba el paso.
Le propinó unos violentos puntapiés con objeto de espantarlo y allí lo dejó tendido y rígido.

Llegó a su casa y ¿qué diréis que oyó al andar por la habitación?… ¿Qué sintió trepar a su lecho y deslizarse entre las sábanas?… Otra vez el perro blanco, que lo apretó con fuerza entre sus patas.
Imaginaos la sorpresa de su mujer cuando al día siguiente por la mañana encontró a su marido arrebujado entre los brazos velludos de un gran diablo negro que lo había estrangulado…
El cura, al que se avisó con toda urgencia, tuvo considerables dificultades para expulsar al indeseable que parecía encontrarse muy a gusto en aquella cama.”

Claude Seignolle,  editor maestro y escritor 
Cuentos e historias que sobre el diablo que recopiló Claude Seignolle por los campos de Francia a principios del siglo XX

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Darknet. El lado más siniestro de la web

Darknet

Con nuestro Smartphone de última generación, afirmamos satisfechos que “tenemos el mundo al alcance de nuestra mano”. Nada más lejos de la realidad. El contenido indexado, es decir, aquel al cual podemos acceder a través de buscadores como Google, representa apenas el 4% del contenido disponible en el ciberespacio. El 96% restante constituye la Deepweb, y en uno de sus estratos más profundos y siniestros se oculta la Darknet.

Considerando que muchas páginas que podemos encontrar en Internet ya bordean claramente los límites de lo legal y de lo moral, ¿qué tipo de contenidos pueden encontrarse en la Darknet? ¿Realmente estamos dispuestos a manipular la caja de Lemarchand que abra ese inframundo?

Darkweb

“Nunca andes por el camino trazado, porque él sólo conduce adonde ya fueron otros.” Hellraiser (1987).

El concepto de Darknet fue acuñado en 2002, cuando en una conferencia de seguridad en Washington cuatro ingenieros de Microsoft advirtieron a través de su artículo “The Darknet and the Future of Content Distribution” sobre el hecho de que una regulación estricta de los derechos digitales sobre contenidos como música o libros no sería capaz de frenar su libre distribución a través de Internet.

En esta época acababa de ocurrir el cierre de Napster, la primera gran red P2P (“Peer to Peer”) de intercambio de archivos digitales. Después de Napster vinieron otros sistemas como Emule o eDonkey, lo cual vaticinaba un cambio radical en los paradigmas de consumo de contenidos que iba implicar un duro diálogo entre los propietarios de los derechos de autor, las distribuidoras y los consumidores finales que aún, a día de hoy, no ha sido resuelto.

En este contexto la Deepweb representa todo ese submundo de contenidos que no puede ser indexado por los buscadores, aunque no necesariamente tiene por qué ser ilegal o sórdido. En la Deepweb se pueden encontrar páginas dinámicas como las que se generan al consultar el saldo de nuestra cuenta a través de la app del banco, por ejemplo, junto con otras páginas que permiten encargar desde drogas a sicarios a domicilio.

“La caja. Tú la abriste y nosotros vinimos.” Hellraiser (1987).

Para abrir la caja de Lemarchand de la Deepweb es necesario utilizar la llave correcta. La más conocida es TOR, siglas de “The Onion Router” (“el rúter cebolla”). Su nombre hace referencia a internet como una gran cebolla infinita en la que, por muchas capas que se quiten, siempre aparecen otras más y más profundas. TOR es la más conocida de las redes de anonimato de la Cipherspace (como Freenet o I2P) que permiten intercambiar mensajes y archivos entre usuarios sin revelar su dirección IP, lo que equivale a ocultar su identidad. Utilizando TOR, tanto el origen como el destino de la información son encriptados, de tal modo que se dificulta (que no imposibilita…) su rastreo. En resumen, TOR ayuda a encriptar las comunicaciones y permanecer en el anonimato, lo cual es muy necesario tanto para ciberdelincuentes como para agencias de inteligencia, servicios de seguridad, empresas que quieren espiar a la competencia, o incluso disidentes políticos que luchan por la democracia.

Darknet

“Tenemos tantas cosas para mostrarte…” Hellraiser (1987).

Una vez descargado TOR es posible acceder a la Hidden Wiki (Wiki oculta), que es un directorio de páginas tipo .onion invisibles y que cambian con frecuencia de dominio. A través de la Hidden Wiki es posible acceder a todo tipo de contenidos del siguiente nivel de la Deepweb: la Darkweb.

Darkweb

Tal y como clasifica Marías S. Zavia en su inquietante post “Una semana en la deepweb. Esto es lo que me he encontrado, con Hidden Wiki es posible encontrar:

Servicios financieros:

Para lavado de bitcoins, cuentas de PayPal robadas, tarjetas de crédito clonadas, etc.

Transacciones de todo tipo en monedas virtuales como bitcoin:

Estas cibermonedas están fuera del control de cualquier gobierno o entidad financiera. Bitcoin o Darkcoin/Dash garantizan el anonimato en las transacciones, y constituyen el método de pago habitual en la Darknet. También es el utilizado por los traficantes de drogas, armas o ciberdelincuentes como los que protagonizaron el ciberataque ransomware a escala mundial de mayo de 2017.

Servicios comerciales como los que ofrece C’thulhu

Desde drogas a armas, objetos robados, documentación falsa o servicios sexuales, alquiler de hackers y sicarios a sueldo con sus correspondientes tarifas de servicios pormenorizadas.

Darknet

Blogs, foros y tablones con contenidos de todo tipo

Desde libros con derechos de autor ilegalmente digitalizados a resultados de exámenes de oposiciones, imágenes y documentos clasificados de ovnis o de vampiros y, por supuesto, contenidos mucho más desagradables que van desde la pornografía más truculenta hasta el gore y el snuff.

La Darknet también tiene sitio para los activistas políticos que, desde la sombra, luchan contra gobiernos tiránicos, servicios de correo como TorMail que hacen más complicado rastrear desde dónde y hasta dónde se envían los mensajes, o incluso “espejos” de Wikileaks donde publicar u obtener secretos de estado (aunque se dice que el FBI y otras oficinas controlan mucho más la Darkweb de lo que quieren que se sepa…)

“Pensé que había ido hasta el límite, pero no. Los cenobitas me dieron una experiencia más allá del límite.” Hellraiser (1987).

Aunque parezca que este mundo de la Darknet es ya suficientemente siniestro y peligroso, existen niveles aún más profundos. Se trata de la llamada Mariana’s Web o “Fosa de las Marianas de la Web”, mito o realidad surgido en 4Chan que habla de contenidos terribles.

Acceder a la Deepweb y seguir buceando más y más abajo, hacia la Darknet, puede ser tentador. Es entrar en un mundo donde podemos encontrar casi todo lo que alguna vez pudimos desear. La Darknet es un laberinto anárquico de espacios con reglas especiales donde los gobiernos, el FBI y otras instituciones de seguridad se camuflan permitiendo ciertos actos delictivos a cambio de intentar no perder el control de otros mucho más graves (como terrorismo, mafia o pornografía infantil). Pero, considerando lo barato que es que un hacker suplante nuestra identidad por encargo de otro, o incluso lo económico que resulta contratar a un sicario, más vale que nos lo pensemos dos veces antes de accionar el mecanismo de esta caja de Lemarchand ciberespacial.

Para saber más:

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¡Fuera los pusilánimes!

“Lo que necesitamos es un deseo apasionado de crecer, de ser. ¡Fuera los pusilánimes y los escépticos, los pesimistas y los tristes, los fatigados y los pasivos! La Vida es un perpetuo descubrimiento. La Vida es movimiento.”

Pierre Teilhard de Chardin, religioso, paleontólogo y filósofo
El porvenir del hombre

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¿Soy un extraterrestre?

Admirando la galaxia

“¿Soy un extraterrestre? ¿Pertenezco a una nueva raza en la Tierra, criado por hombres del espacio exterior en abrazos con mujeres de la Tierra? ¿Mis hijos son vástagos de la primera raza interplanetaria? ¿El crisol de la sociedad interplanetaria ya ha sido creado en nuestro planeta, como el crisol de todas naciones de la Tierra se estableció en los USA hace 190 años?” “¿O esta idea se relaciona con las cosas a venir en el futuro? Pido mi derecho y privilegio de tener tales ideas y hacer tales preguntas sin ser amenazado de ser encarcelado por cualquier agencia administrativa de la sociedad…. Ante una jerarquía de censura científica rígida, doctrinaria, autoelegida y lista para matar parece tonto divulgar tales ideas. Cualquiera lo suficientemente maligno podría hacer cualquier cosa con ellas. Todavía el derecho de estar equivocado tiene que ser mantenido. No deberíamos temer a entrar en un bosque porque hay gatos monteses por ahí en los árboles. No deberíamos ceder nuestro derecho a la especulación bien controlada. Es a ciertas preguntas implicadas en tal especulación a lo que los administradores del conocimiento establecido temen…. Pero al entrar en la edad cósmica debemos insistir ciertamente en el derecho a preguntar nuevas preguntas, incluso las preguntas tontas, sin ser molestados.”

Wilhelm Reich, Psicoanalista
Tomado del libro de David Icke, El mayor secreto

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El tiempo del hombre

El tiempo del hombre

“La partícula cósmica que navega en mi sangre
es un mundo infinito de fuerzas siderales.
Vino a mí tras un largo camino de milenios
cuando tal vez fui arena para los pies del aire.

Yo no estudio las cosas ni pretendo entenderlas.
Las reconozco, es cierto, pues antes viví en ellas.
Converso con las hojas en medio de los montes.
Y me dan su mensaje las raíces secretas.

Y así voy por el mundo, sin edad ni destino,
al amparo de un cosmos que camina conmigo.
Amo la luz y el río, y el silencio, y la estrella.
Y florezco en guitarras porque fui la madera.”

Atahualpa Yupanqui, seudónimo de Héctor Roberto, cantautor, guitarrista, poeta y escritor argentino

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Las cárceles imaginarias de Piranesi: escenarios de videojuego

Giambattista Piranesi (Venecia, 1720 – Roma, 1778) fue un artista que anticipó, con su creatividad, técnica y método, la forma de trabajar de los arquitectos y diseñadores actuales. Además, desde Goya a Murnau su influencia en artistas plásticos surrealistas y expresionistas es innegable. Y más allá, incluso en otros campos artísticos como los videojuegos, se pueden intuir algunos de los escenarios imposibles que imaginó en una de sus más enigmáticas series de grabados: Las cárceles imaginarias (Carceri d’invenzione).

En 2012 tuvo lugar una interesante exposición en el CaixaForum de Madrid sobre el artista veneciano. En ella se podían observar varios de sus caprichosos objetos (nunca antes fabricados), así como más de 250 grabados originales. Y como colofón de la muestra se presentaba un espectacular vídeo en 3D creado a partir de los grabados de la serie de cárceles imaginarias, a través del cual realizar un alucinante recorrido por el interior de estas opresivas prisiones.

Las cárceles imaginarias constituyen una serie de 14 grabados publicados en 1742, en los que el artista concibe espacios de gran dramatismo y profundidad. En 1761 añadió dos láminas más a la serie, re-elaborando algunas de las anteriores para imprimirles aún más contraste y, por tanto, hacer más claustrofóbicos los espacios. La combinación de sus conocimientos de arquitectura y escenografía, junto con su dominio de la técnica del claroscuro y la interpretación fantástica de lugares reales, hizo de estos grabados algo único en su época.

Cárceles imaginarias
Las cárceles imaginarias de Piranesi

La imaginación de Piranesi convirtió ruinas romanes reales en lugares extraños y vertiginosos, donde pasadizos, escaleras, artilugios y pasarelas se transforman en un laberinto del cual no hay escapatoria posible. En palabras de Marguerite Yourcenar en su ensayo “El cerebro negro de Piranesi”, “las líneas grabadas de Piranesi danzan y se enredan, estimulando la imaginación del espectador, al mismo tiempo que le llenan de asombro, una profunda tristeza y una sensación de misterio.”

Cárceles imaginarias
Las cárceles imaginarias de Piranesi

Esta “poética de la ruina” perduró durante siglos después. Goya conoció sin duda estas cárceles imaginarias, inspirando con su propia interpretación a románticos y surrealistas posteriores. Para ellos, estas prisiones simbolizaban el interior tenebroso y desconocido del alma humana. Incluso algunos detalles de las cárceles podrían haber estado esculpidos, en un viaje en el tiempo, por la mano del mismísimo Goya.

Cárceles imaginarias
Detalle de grabado de Las cárceles imaginarias

En la literatura, las cárceles imaginarias fueron la musa inspiradora de “El castillo de Otranto” (1764) de Horace Walpole, protonovela “gótica” admirada por los surrealistas en la que se describen lugares misteriosos y opresivos. Estos mismos pasillos interminables y escaleras que no llevan a ninguna parte tuvieron su influencia posterior en “El castillo” o “El proceso” de Franz Kafka, y por supuesto, en escenarios surrealistas como los de “El gabinete del Doctor Caligari” (1920) de Robert Wiene.

Cárceles imaginarias
Fotograma de “El gabinete del Dr. Caligari”

Al visualizar el vídeo en 3D construido con los grabados de las cárceles imaginarias nos vienen a la mente nuevas referencias, aún más modernas. La primera puede ser pensar en los escenarios como “La cascada imposible” de M.C. Escher. Y otra puede ser las naves o plataformas abandonadas a su suerte de la saga de “Aliens” iniciada por Ridley Scott.

Cárceles imaginarias
La cascada imposible de M.C. Escher

De igual modo las tortuosas escaleras, las máquinas de siniestra apariencia o los largos pasillos de las cárceles imaginarias de Piranesi nos recuerdan diversos videojuegos ambientados en fábricas, manicomios o escuelas abandonadas. Lugares en los que ha ocurrido alguna fatalidad o desgracia, y en los cuales se presenta un “presente detenido”.

En estos videojuegos exploratorios (normalmente del género de survival terror) el laberinto o escenario a explorar es en sí mismo un personaje con vida propia, en el que anidan seres temibles. Silent Hill, Darksouls y Bloodborne son algunos ejemplos claros de esta “arquitectura ominosa” de clara inspiración expresionista en la que la ruina se eleva a la categoría de lo siniestro, y los espacios interiores cobran vida.

Cárceles imaginarias
Imagen de DarkSouls
Cárceles imaginarias
Imagen de BloodBorne

Igualmente en videojuegos clásicos tipo “fist person shutter” como Quake y Doom se encuentran esos espacios multiplataforma orgánicos y claustrofóbicos.

 

Cárceles imaginarias
Imagen de Doom
Imagen de Silent Hill

Si después de ver el vídeo en 3D de las cárceles imaginarias de Piranesi te apetece crear tu propia prisión imposible, es posible hacerlo a través del siguiente interactivo con el que intentar penetrar en la mente del genial artista.

Para saber más:

 

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Una leyenda

“Hay una leyenda sobre un pájaro que canta sólo una vez en su vida, y lo hace más dulcemente que cualquier otra criatura sobre la faz de la tierra.
Desde el momento en que abandona el nido, busca un árbol espinoso y no descansa hasta encontrarlo. Entonces cantando entre las crueles ramas se clava él mismo en la espina más larga y afilada.
Y al morir envuelve su agonía en un canto más bello que el de la alondra y el del ruiseñor. Un canto sublime al precio de la existencia.
Pero todo el mundo enmudece para escuchar, y Dios sonríe en el cielo.
Pues lo mejor solo se compra con grandes dolores… al menos así lo dice la leyenda.”

Colleen Margaretta McCullough, escritora

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El mecanismo de Anticitera: el iPad griego

El 17 de mayo de 1902, hace ahora 115 años, el arqueólogo griego Valerios Stais abrió un misterioso baúl procedente de los restos del naufragio de un barco romano. Dentro había una gran roca que, tras cuidadosos procesos de limpieza, reveló algo nunca antes visto. Una serie de 30 engranajes cuidadosamente labrados en bronce, con diferente número de piñones y que, a todas luces, parecían encajar entre sí de alguna manera. Desde entonces son muchos los investigadores que han analizado estas reliquias, conocidas como el mecanismo de Anticitera. ¿Era algún tipo de instrumento para orientar en la navegación, como un sextante? ¿Quizá se utilizaba para conocer la situación o movimiento de los planetas? ¿O quizás servía para medir o hacer cálculos matemáticos?

mecanismo de Anticitera

La historia del mecanismo de Anticitera y el cómo llegó a ser encontrado no deja de ser menos interesante. Aunque se halló en un barco romano, su origen es griego. Los estudios apuntan a que fue concebido, diseñado y construido en la prestigiosa academia de Posidonio en la isla de Rodas, célebre por sus conocimientos de astronomía (en esta academia estudiaron alumnos insignes como Cicerón y Pompeyo).

En plena vorágine de conquistas ya bajo el imperio de Julio César, un general romano descubrió el raro mecanismo en una de sus campañas, y decidió enviárselo al emperador para exhibirlo junto con otros objetos extraordinarios en los desfiles triunfales. El barco en el que iba el mecanismo de Anticitera naufragó, y permaneció en las profundidades hasta que en 1900 fue hallado por un buscador de esponjas marinas.

La resolución del misterio del mecanismo de Anticitera es compleja ya que no hay referencias de un artilugio similar con el que establecer paralelismos. Incluso los expertos discrepan en el modo en que los engranajes deberían ensamblarse, lo cual daría como resultado un diseño u otro, y por tanto, funcionalidades diferentes.

mecanismo de Anticitera

En este sentido, el físico e historiador de la ciencia Derek de Solla Price propuso en torno a 1959 que la máquina tenía una función astronómica, y que se utilizaría seguramente para el establecimiento del cronograma de diferentes hitos y festividades agrícolas y religiosas.

mecanismo de Anticitera

Por su parte, Michael T. Wright propuso en 2005 una interpretación completamente distinta al montar los engranajes de otro modo. Según Wright, el mecanismo podría haberse utilizado para predecir eclipses e incluso mostrar las órbitas de los cinco planetas conocidos por entonces.

mecanismo de Anticitera

Recientemente, T-Tek Systems junto con Nikkon pusieron a disposición de la investigación un avanzado tomógrafo. Otras compañías expertas en informática y análisis de datos como HP contribuyen a la decodificación de los más de 1.000 caracteres de escritura con instrucciones que se encuentran tallados en la superficie de los engranajes. Para ello ha sido preciso reconstruir mucho de ellos, desgastados por el paso del tiempo y el contacto con el agua salada. Es posible leer los resultados de los estudios en este enlace.

El mecanimos de Anticitera sigue siendo objeto de deseo por parte de las nuevas tecnologías, e incluso ha sido reconstruido e impreso en 3D por parte del español Guillermo Quiroga, de la empresa KiroLab 3D.

mecanismo de Anticitera

Es posible obtener más información sobre el funcionamiento, diseño y montaje del mecanismo de Anticitera en este completo documental.

Tuvieron que pasar 1.700 años desde la construcción del mecanismo de Anticitera hasta que Charles Babbage construyera su máquina diferencial, capaz de realizar cálculos polinómicos. En colaboración con los avanzadísimos conocimientos matemáticos de Ada Lovelace concibieron años más tarde la máquina diferencial. Aunque este proto ordenador no llegó a construirse, representa la base de la computación moderna.

mecanismo de Anticitera

El mecanismo de Anticitera se conserva hoy en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas, y sigue siendo estudiado y analizado con las más modernas técnicas, por lo que parece que su misterio está cada vez más cerca de ser resuelto. En cualquier caso, su hallazgo pone de manifiesto la portentosa capacidad tecnológica de nuestros antepasados griegos. Y nos estimula a seguir conociendo el pasado para entender el presente y construir el futuro.

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