Alguien sueña

“¿Qué habrá soñado el Tiempo hasta ahora, que es, como todos los ahoras, el ápice?
Ha soñado cosas atroces.
Ha soñado la certidumbre, que enciende cruzadas y hogueras.
Ha soñado la aniquilación de Cartago por el incendio y por la sal.
Ha soñado la espada, cuyo mejor lugar es el verso.
Ha soñado la palabra, ese obstinado y rígido símbolo.
Ha soñado la dicha que tuvimos o que ahora soñamos haber tenido.
Ha soñado la ética y las metáforas del más extraño de los hombres, el que murió una tarde en una cruz.
Ha soñado que en las batallas los tártaros cantaban.
Ha soñado la música, que puede prescindir del espacio.
Ha soñado el arte de la palabra, aún más misterioso que el de la música, porque incluye la música.
Ha soñado el libro, ese espejo que siempre nos revela otra cara.
Ha soñado las caras de tus muertos, que ahora son empañadas fotografías.

Ha soñado a Walt Whitman, que decidió ser todos los hombres, como la divinidad de Spinoza.
Ha soñado a los griegos, que descubrieron el diálogo y la duda.
Ha soñado la luna y los tres hombres que caminaron por la luna.
Ha soñado la enumeración que los tratadistas llaman caótica y que, de hecho, es cósmica, ya que todas las cosas están unidas por vínculos secretos.
Ha soñado que la flor del higo es secreta.
Ha soñado una cuarta dimensión y la fauna singular que la habita.
Ha soñado los números transfinitos, a los que no se llega contando.
Ha soñado a Yorik, que vive para siempre en unas palabras del ilusorio Hamlet.
Ha soñado el Plata y el Ródano, que son nombres del agua.
Ha soñado a Blake, que soñó a unas muchachas de suave plata o de furioso oro.
Ha soñado el calidoscopio, grato a los ocios del enfermo y del niño.
Ha soñado la máscara de hierro.
Ha soñado las formas universales.
Ha soñado que a lo largo de los veranos, o en un cielo anterior a los veranos, hay una sola rosa.
Ha soñado la brújula y el cristal, el cáncer y la rosa, las campanadas del insomnio y el ajedrez.
Ha soñado la muerte de Julieta y la muerte de Indira.
Ha soñado el espejo en el que Francisco López Merino y su imagen se vieron por última vez.
Ha soñado el cero y la nada.
Ha soñado al primero que en el trueno oyó el nombre de Thor.
Ha soñado los reyes de la baraja.
Ha soñado los signos que trazará el escriba sentado.
Ha soñado el fin y el principio del fragmento de Finsburh.
Ha soñado el ancla profunda.
Ha soñado el mar y la lágrima.
Ha soñado una esfera de marfil, que guarda otras esferas. Ha soñado el desierto.
Ha soñado el alba que acecha.
Ha soñado a Alguien que lo sueña.”

Jorge Luis Borges, escritor