Arthur Rackham

 

Arthur Rackham.

Arthur Rackham (1867-1939).

Editorial Trasantier. Valladolid, 2015.

69 págs.

20 €

 

La ilustración suele considerarse un arte menor, pues va ligada a un texto y su comprensión. La cuestión es lograr que el lector de un cuento, relato o novela pueda poner cara a los personajes y fascinarse por el colorido y las formas con las que el ilustrador ha querido representar a un personaje o un determinado paisaje.

Si bien podemos estar de acuerdo con este aserto, en muchas ocasiones el ilustrador supera con creces al libro que ilustra, o incluso ocurre que las ilustraciones cobran tal vida y fuerza que adquieren significado por sí mismas. Este es el caso de Arthur Rackham (Lewisham, 1867-Limpsfield, 1939), quien, tras haber alcanzado la madurez como ilustrador, logró tal personalidad en sus imágenes que las conviertió en iconos propios. Y esto se demuestra observando cualquiera de los dibujos de este brillante artista británico: nada más ver una de sus creaciones sabemos que es de su factura.

La editorial Trasantier acaba de crear una colección titulada Ilustradores de ayer en la que va a desarrollar la tarea de publicar los trabajos de aquellos que han hecho de su arte una marca personal. Junto al libro sobre Rackham han publicado asimismo una edición de las ilustraciones de Charles Robinson, la cual también recomendamos desde estas páginas.

Si bien el libro es, básicamente, una colección de ilustraciones, viene precedido por un breve prólogo donde se da cuenta de la vida y la trayectoria personal de Arthur Rackham, aunque, eso sí, este contiene algunos datos sin contrastar. Sin embargo, no hay aparato crítico o fichas de ninguna de las ilustraciones, los cuales habrían enriquecido sobremanera la edición, que habría podido convertirse en la obra más importante sobre Rackham en castellano. Una pena.

El volumen recoge las ilustraciones de Rackham para los siguientes textos: Alicia en el país de las maravillas, Peter Pan en los jardines de Kensington, Los viajes de Gulliver, Rip Van Winkle, Las Leyendas de Ingoldsby, El anillo de los nibelungos y Undine. Aunque muchas imágenes son de fácil acceso, la recopilación de Trasantier recupera algunas más difíciles de encontrar y que siempre son un deleite para el observador. Aquí he de poner una pequeña pega, y es que en ocasiones la calidad de las reproducciones no es óptima y no se pueden apreciar bien los detalles de la factura de las ilustraciones.

Si bien Rackham es un ilustrador victoriano a reivindicar (y por ello aplaudimos la iniciativa de Trasantier), faltan mucho aparato crítico y mucho estudio de la obra del genial británico en nuestra lengua.

Pedro Ortega