Publicado el Deja un comentario

Una novela de hadas para adultos

 

07 Fantastes

 

 

 

 

 

 

 

George MacDonald.

Fantastes.

Ediciones Atalanta. Girona, 2014.

271 págs.

24,00 €

 

«Una novela de hadas para hombres y mujeres» es el subtítulo de esta obra de 1858 del autor escocés George MacDonald, publicada en una admirable edición de Atalanta en la que se incluye un prólogo de C. S. Lewis (escritor sobre el que MacDonald influyó profundamente), donde este relata su primer encuentro con la novela: «Aquello me hizo, de hecho, convertir e incluso bautizar […] mi imaginación». George MacDonald fue uno de los escritores de historias fantásticas más importantes de Gran Bretaña en la época victoriana, aunque su fama no ha perdurado hasta nuestros días, al contrario que la de su amigo Lewis Carroll.

Como indica el subtítulo, nos hallamos ante una novela de hadas para adultos, ya que, pese a todas las criaturas propias de los cuentos infantiles que encontramos en este libro, el trasfondo del mismo es puramente místico. Todos los caballeros andantes, damas blancas, hadas y monstruos que aparecen alimentan una suerte de alegoría, la cual convierte esta obra en un Bildungsroman o novela de aprendizaje. El protagonista, Anodos (que en griego significa ‘ascenso’), al cumplir veintiún años, encuentra en su habitación una puerta al mundo de las hadas. Al adentrarse en esta tierra fantástica, se relaciona con todo tipo de seres —feéricos o no—, tales como árboles y estatuas que cobran vida, caballeros andantes o gigantes que le acompañarán en su travesía (en unas ocasiones ayudándole y en otras perjudicándole) y le mostrarán el camino a través de ese mundo hacia el destino que se ha propuesto el protagonista: el palacio de las hadas.

El estilo de George MacDonald es tremendamente descriptivo, lo que hace que el lector se sumerja por completo en el reino de las hadas; que visualice este paisaje exuberante y mágico, con sus criaturas, como si contemplase un cuadro. Acompañaremos a Anodos, el joven apasionado, enamorado de un ideal femenino que persigue sin descanso y encuentra varias veces a lo largo de la novela. Viviremos con él sus alegrías y sus penas, junto a los tormentos que le causa su propia sombra (que es su peor enemigo, ya que le atormenta continuamente). Solo al deshacerse de ella terminará este viaje por el mundo onírico y fantástico, del que también se ha dicho que es el viaje simbólico de su alma por el reino de la muerte, y habrán concluido su aprendizaje y su transformación personal. MacDonald es un creador de mitos modernos y Fantastes, uno de los mejores ejemplos de su arte.

Gema Solís Villamarzo

Publicado el Deja un comentario

Los estigmatizados en el arte

Gallen_Kallela_Ad_astra

La estigmatización es uno de los fenómenos sobrenaturales relacionados con la fe cristiana que más interés ha despertado desde el siglo XIII. Si bien es un fenómeno que se produce en santos, beatos y religiosos, lo cierto es que la Iglesia católica nunca ha reconocido la estigmatización como hecho religioso.

Quienes sí han reflejado este fenómeno en sus obras han sido pintores como Giotto, Tiepolo o Goya en representaciones de santos como San Francisco de Asís o Santa Catalina de Siena. A partir del siglo XIX, las corrientes ocultistas y espiritistas también indagaron en los misterios este extraño fenómeno.

Si quieres conocer con más detalle algunos de estos aspectos, no dejes de leer en Mistérica Ars Secreta n.º 4 este interesantísimo artículo de Pedro Ortega.

Publicado el Deja un comentario

Una colección de relatos steampunk

05 Retrofuturismos

 

 

 

 

 

 

 

 

Varios autores.

Retrofuturismos. Antología Steampunk.

Ediciones Nevsky. Madrid, 2014.

420 págs.

20,90 €

 

El término steampunk, acuñado por K. W. Jeter en la década de 1980, un poco a modo de broma, para describir las obras que estaban escribiendo Tim Powers, James P. Blaylock y él mismo como contraposición al popular cyberpunk de la época, está en pleno auge. Aunque a veces el término se use para definir solamente una estética muy característica, lo cierto es que el steampunk nació en la literatura de ciencia ficción. Como subgénero de esta última lo defiende Marian Womack, la editora de la presente antología, en el interesantísimo postfacio que acompaña a la obra. Para Womack, el steampunk no solo se centra en la nostalgia por la belleza del pasado (belleza, por cierto, imaginaria, ya que nada ha sido tan atractivo visualmente como se representa en el género), sino que también es un medio para hacer crítica social, al reconocer en la sociedad victoriana un reflejo de nuestra sociedad actual.

Nos encontramos ante la segunda antología steampunk publicada por la editorial Nevsky. La primera, Steampunk. Antología retrofuturista, seleccionada por el escritor Félix J. Palma, se publicó en 2012. Los quince relatos que componen esta segunda antología son muy variados. Todos van más allá de la estética de los dirigibles y los engranajes, y pocos tienen lugar en el sempiterno Londres victoriano. Lo más importante es que gran parte de ellos incorporan elementos de crítica social.

La recopilación contiene quince relatos retrofuturistas, entre los que destacan el relato de Félix J. Palma, «La princesa del centro de la Tierra», que abre la antología con una historia ambientada dentro de su trilogía victoriana; «La biblioteca de BubbleLon» de Sofía Rhei, uno de los más interesantes de la colección, el cual está protagonizado por una bibliotecaria un tanto peculiar y concluye con un bonito guiño a Oscar Wilde; «Biocronografía del salto lateral: el teorema de Aub», un relato de Guillermo Zapata que cuenta con viajes en el tiempo, agujeros de gusano, el inicio de la guerra civil española y la presencia de Luis Buñuel, entre otros elementos; «Aborrecer a Lester J. Murray», de Laura Fernández, la historia más divertida y pulp del libro, trata sobre un dirigible parlanchín; el relato escrito por Rubén Sánchez Trigos, «Gigantes», trae a Georges Méliès al Madrid de la década de 1930 para montar un extraordinario parque de atracciones; «Tiros a la barriga», de Jesús Cañadas, mezcla magistralmente la tecnología steampunk, la magia más arcaica y los sucesos de Casas Viejas (Cádiz, 1933); «Berlin Mechanical Men», de Noemí Sabugal, es un relato hardboiled que narra un conflicto centrado en la lucha de clases con autómatas de por medio; «El manco», escrito por Rocío Tizón, es otra narración de detectives y asesinos en serie; el relato de Luis Guallar, «Como dentro de un reloj», provoca en el lector la angustia de los mejores cuentos góticos, aderezando la clásica casa encantada de estos con autómatas y mecanismos varios; «Los hijos de Saturno», de Sergio Lifante, hace que la infame vampira de Barcelona protagonice una historia sobre una máquina capaz de traer la paz mental (eso sí, por un precio que no todos querrían pagar); «Prey’s Moon», de Joseph Remesar, nos hace reflexionar sobre si bestias tales como los hombres lobo tienen conciencia; y, cerrando la antología, encontramos el relato de Ángel Luis Sucasas y Francisco Miguel Espinosa, «Las manos que construyeron América», ambientado en la guerra de la Independencia norteamericana, que cuenta la historia de dos hermanos junto a la de los bandos contingentes.

Retrofuturismos consigue demostrar la enorme versatilidad que puede llegar a tener el género, así como también que se pueden escribir relatos steampunk de una gran calidad fuera del ámbito anglosajón.

Gema Solís Villamarzo