Helen Hoover Boyle es una agente inmobiliaria especializada en casas encantadas. Paredes que sangran, niños reflejados en los espejos y sollozos dentro de las chimeneas son algunos de los síntomas que Boyle suele detectar y comprobar antes de dictaminar si una casa está realmente encantada o sufre algún tipo de posesión. Esto es parte del argumento de la novela “Nana” de Chuck Palaniuhk, una loca aventura en busca de viviendas siniestras y de un libro asesino de bebés.

Aunque a primera vista parece que nadie querría pasar una noche en un lugar tan ominoso, lo cierto es que hay todo un turismo especializado en casas encantadas, y no solo por parte de agencias. La economía colaborativa ha llegado a este negocio, y Airbnb, rastreador incansable de oportunidades, no iba a quedarse atrás. Entre sus wishlists se encuentra una lista especializada en casas encantadas, donde por un módico precio es posible pasar una noche en el lugar de un crimen o donde suceden tremendas apariciones.

La lista abarca muchísimos países y todo tipo de alojamientos: desde casas señoriales en St. Paul, Missesota hasta modestos alojamientos en Camdem, Maine, donde vivir una noche de Halloween para no olvidar.

The Manor. Master Chambel. St. Paul, Minessotta
The Manor. Master Chambel. St. Paul, Minessotta

Entre los alojamientos disponibles en Airbnb se encuentra el mismísimo Stanley Hotel, emplazado en las Montañas Rocosas de Colorado, donde Stephen King escribió “El resplandor”. El hotel ya gozaba de una consolidada fama de muertes misteriosas y apariciones antes de que King se alojara en él, si bien es cierto que desde la publicación de la novela y su traslación al cine son muchos los huéspedes que no solo buscan las espectaculares vistas y servicios del hotel, sino también la posibilidad de vivir en primera persona alguna muestra de lo sobrenatural, tales como la aparición del espectro de un niño, susurros y diversos fenómenos poltergeist. Y, por supuesto, queda vedado el acceso a determinadas habitaciones, como la 418, según se explica en los tours nocturnos que el hotel pone a disposición de los más valientes.

Exterior de The Stanley Hotel. http://www.stanleyhotel.com/
Exterior de The Stanley Hotel. http://www.stanleyhotel.com/
Célebre pasillo del Stanley Hotel. http://www.stanleyhotel.com/
Célebre pasillo del Stanley Hotel. http://www.stanleyhotel.com/

Otro ejemplo reciente en el que alojarse en un departamento a través de Airbnb puede convertirse en una experiencia para no olvidar es el del cómico británico Jason Manford, que recientemente publicó en su Facebook dos imágenes captadas durante su estancia con Airbnb: en una de ellas una espesa niebla se acumula en el jardín, y en la otra se ve una extraña figura cerca de la ventana. Aparte, Manford afirmó ver a su hija de dos años riéndose y hablar con alguien invisible en una esquina de la habitación.

La misteriosa niebla captada por Jason Manford.
La misteriosa niebla captada por Jason Manford.

Alojarnos en una casa encantada (seamos conocedores de ello antes o no) puede ser toda aventura, aunque quizá no acabe como esperábamos: caseros que fallecen durante nuestra estancia, ser atacados por la mascota o incluso encontrar un cadáver en el jardín son algunas de las “historias para no dormir” que pueden ocurrirnos.

Sin embargo, más allá de sugestiones o de malas experiencias, la realidad es que modelos de negocio 100% digitales como Airbnb ha llegado para quedarse. Cabe la duda de determinar hasta qué punto dichos modelos son realmente representativos de la economía colaborativa, ya que al haber una transacción económica y una plataforma o Marketplace que coordina y gestiona la relación entre las partes no se puede hablar en sentido estricto de “colaborativo”. Se debe recordar que la economía colaborativa implica el intercambio de servicios como única contra-prestación entre las partes, o bien la asunción de los costes entre ambas sin más beneficios para un tercero. Sea como fuere, el modelo está aquí y millones de personas buscan su alojamiento ideal, y según los casos, cuanto más terroríficamente encantado esté, mejor. Todo es posible en Internet.