Pactos y señales

 

 

 

 

 

 

 

 

J. Benítez.

Pactos y señales.

Planeta. Barcelona, 2015.

816 págs.

22,90 €

Desde que en 1975 J. J Benítez publicara su primer libro, Existió otra humanidad, y tras la exitosa saga de Caballo de Troya, sesenta y dos libros después llega Pactos y señales. Esta obra son «casi» unas memorias; algo que no dejará de sorprender a quien haya seguido la trayectoria de este escritor, investigador y maestro del periodismo del misterio en nuestro país.

De su trabajo, lo conocemos todo (o casi todo), pero de su vida solo sabemos aquello que él ha querido desvelar. por eso llama la atención que en este libro haya dejado a un lado su armadura protectora para permitirnos conocerle un poco más y descubrir que, quizá, no muchas cosas en su vida ocurrieron por casualidad.

En Pactos y señales este periodista de raza prosigue la titánica senda investigadora que emprendió hace más de cuatro décadas: probar la existencia del más allá. En su investigación da cuenta de inequívocas señales que indican que alguien tiene un plan preestablecido; un alguien que podría ser ese dios azul tras cuya pista J. J. Benítez ha ido toda la vida.

El hilo conductor del libro son los pactos que algunas personas establecen entre ellas, bien en vida o con uno de ellos ya en tránsito, para enviarse alguna señal como prueba irrefutable de que hay vida después de la muerte.

A través de numerosos testimonios, incluidos los del propio Benítez y muchos de sus amigos ya desaparecidos (como el entrañable doctor Fernando Jiménez del Oso, otro de los grandes), encontramos en la obra numerosos guiños del destino, casualidades y sucesos imposibles, apariciones de «resucitados», luces que aparecen como respuesta a dudas e inquietudes, etc. En resumen, más de doscientas pruebas de personas que han recibido estas señales y han sabido interpretarlas para dar sentido a sus vidas. Así, veremos que esos signos pueden ser muy diversos, y que cada persona alberga el poder de interpretarlos. Estos mensajes les alertan de peligros o les encaminan en la dirección correcta cuando se sienten perdidos.

Cada uno de los 101 capítulos está dedicado a exponer un caso que, como es habitual en las obras de J. J. Benítez, se basa en sorprendentes testimonios acompañados de sus notas características y dibujos aclaratorios. Como no podía ser de otra forma, la obra concluye con «101 conclusiones inevitables», a modo de síntesis o broche final.

Y es que el símbolo del 101 está presente en todo el libro y gran parte de sus obras desde que en 1996 viviera en Egipto una experiencia increíble que le marcaría de por vida, la cual va unida a su inseparable anillo de plata: una señal inequívoca de la presencia de ese padre azul que desde hace tiempo le guía.

Belén Doblas