Cada agosto, el templo de Zenshoan de Tokio exhibe una colección espeluznante de pinturas de fantasmas del siglo XIX, entre las que cabe destacar la de Ito Seiu representando una escena de Kaidan (el fantasma de) Chibusa Enoki (怪談乳房榎), una vieja historia de terror en la que el fantasma de un pintor regresa desde el más allá para recuperar a su bebé de un samurai errante al que tomó como aprendiz; este samurai enloqueció de amor por su esposa de su maestro, la sedujo y la raptó, junto al bebé, después de matarlo; la ilustración muestra al fantasma sujetando al bebé bajo la catarata de Juniso (Tokio). Esta historia era parte del repertorio tradicional de los rakugo, cuenta cuentos japoneses, hasta que se escribió una obra de teatro kabuki en 1897.

El actor Nakamura Kankurō, de la compañía Heisei Nakamura-za, representado al fantasma bajo la cascada.