El Guernica de Pablo Picasso es una obra de arte universal rodeada desde su gestación de polémica y un altísimo contenido político. Aunque parezca un collage, se trata de un óleo sobre lienzo. Fue pintado por encargo de Josep Renau,  Director General de Bellas Artes, con el objetivo de ser expuesto en el pabellón español en la Exposición Internacional de París de 1937. El objetivo de la obra era dar a conocer los bombardeos que estaban teniendo lugar sobre la población civil en ciudades como Guernica, acontecidos  el 26 de abril de 1937, y adicionalmente atraer la atención internacional hacia la causa republicana en medio de la Guerra Civil. Como un nuevo “desastre de la guerra” goyesco, Picasso se propuso denunciar a través de esta obra el horror y el sufrimiento de los inocentes ante la barbarie y el sinsentido de la confrontación fratricida.

El cuadro fue expuesto en diferentes ubicaciones después de la Exposición. Picasso siempre quiso que el lienzo quedara emplazado de forma definitiva en el MoMa de Nueva York. Allí estuvo desde 1958 hasta su regreso a España en 1981, pudiendo disfrutarse en la actualidad en la exposición permanente del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid.

Tras la inauguración del Museo Guggenheim de Bilbao numerosos intelectuales y políticos reclamaron el traslado de la obra al País Vasco. Varios expertos analizaron  entonces el Guernica y dictaminaron que por su tamaño y estado de conservación era demasiado frágil para trasladar, por lo que por el momento se fijó su residencia definitiva en Madrid (decisión que en su día no estuvo exenta de una intensa polémica).

Sin embargo, en la actualidad las nuevas tecnologías nos dan la oportunidad de visitar la obra sin viajar hasta ella, y sobre todo, de disfrutarla de un modo nunca antes visto. Para ello, la artista estadounidense Lena Gieseke realizó una réplica en 3D del lienzo que permite “caminar” entre las figuras y verlas desde todos los ángulos y puntos de vista, lo cual incrementa notablemente el componente dramático y la intensidad de la obra. Los apenas 3 minutos del vídeo resultante permiten observar cada personaje y detectar detalles que quizá en la observación del original pudieran haber pasado desapercibidos.

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Quizá en el futuro Gieseke u otro artista se atreva a realizar una recreación con realidad virtual que permita que el espectador camine e incluso interactúe con las figuras, relatándonos cada uno de ellas su historia personal.

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