cohen“La noche me encuentra en el mismo banco sin que yo haya reaccionado. La desaparición de mis diablos me ha trastornado hasta tal punto y el dolor que siento es tan hondo que me decido a entrar en unos grandes almacenes en busca de la Sonata del diablo de Tartini para intentar con ella convocar a mis desaparecidos compañeros. De repente me asalta una idea que quizá me ayude a sobrevivir. Pregunto por el jefe de personal y, cuando llego hasta él, le sugiero la posibilidad de instalarme dentro de su inmenso local en una pequeña bóveda de metacrilato y practicar allí mi magia amorosa por medio del café turco. El hombre me observa atónito, tanto por mis palabras como por mi desastroso aspecto. Le explico que acabo de hacer un largo y cruel viaje y que me conceda una nueva cita para el día siguiente. Acepta aliviado al pensar que pronto desapareceré de su presencia y me alarga su mano derecha sin poder disimular su angustia. Vuelo hacia mi casa y aquí, en la azotea, espero de nuevo el amanecer mientras escribo mi horrible despertar.”

Emma Cohen, actriz, escritora
Hechizos, filtros y conjuros eróticos, página 184

Ediciones temas de hoy, 1989