La versión de Rupert Sanders de Ghost in the Shell no dejará impasibles a los admiradores del manga y del anime originales. Frente a la complejidad filosófica e intelectual de las versiones japonesas originales, el Ghost in the Shell  de 2017 se simplifica enormemente para centrarse en la búsqueda de la identidad personal por parte de la mayor Mira Kullian, interpretada por Scarlett Johannson (algo muy similar, por otra parte, a lo que le ocurría al oficial Alex J. Murphy en el Robocop de Paul Verhoeven de 1987).

Pese a su simplicidad argumental, la versión de Sanders presenta numerosas referencias estéticas interesantes. Destaca la plasmación de ese Tokio futurista invadido de hologramas y proyecciones de realidad aumentada que literalmente se vierten sobre los ciudadanos. Sin embargo, la sensación es que esa tecnología ya está caduca, superada, incluso que es algo vintage, como los anuncios de neón en las grandes pantallas de Blade Runner.

Uno de los puntos más inquietantes del remake de Ghost in the Shell orbita en torno a la cuestión del “perfeccionamiento humano” o Augmented Human. Los personajes del film tienen la opción y la capacidad de mejorarse, modificarse de forma consciente para adquirir nuevas capacidades, tanto físicas como mentales. En un futuro donde la convivencia con robots y androides se plantea como habitual (robots geisha de compañía, sicarios, camareros y otros muchos personajes resultan tener más circuitos que carne…), los seres humanos luchan contra sus límites y desventajas naturales respecto los seres cibernéticos a través de implantes, injertos y modificaciones genéticas de todo tipo.

Sin embargo, en nuestro mundo real de 2017 ya están teniendo lugar algunas de esas innovaciones que caracterizan al Augmented Human: desde el uso del Smartphone conectado a Internet que amplia nuestra memoria y conocimiento, a avances en el campo de la genética, la impresión en 3D de órganos y tejidos, los tatuajes digitales o la realidad aumentada aplicada en entornos laborales.

En Ghost in the Shell 2017 podemos encontrar al menos 5 plasmaciones de este Augmented Human que ya están ocurriendo, siempre con la lupa de la imaginación que caracteriza a la ciencia ficción.

1. Trasplante de cerebro

La mayor Mira Kullian, interpretada por Johannson, posee un cuerpo 100% sintético en el cual se ha trasplantado un cerebro humano. En 2015 un cirujano italiano saltaba a los titulares al anunciar la posibilidad de realizar el primer trasplante de cuerpo entero, y en muchos centros de investigación y médicos se sigue investigando en torno al trasplante de cerebros. En este sentido, algunos expertos reflexionan sobre la continuidad de la identidad personal (“alma” o “personalidad”, es decir, aquello que nos hace únicos) en caso de que nuestro cerebro fuera trasplantado a otro cuerpo o nos tele transportásemos. Este es justo el caso que se plantea en el Ghost in the Shell 2017.

2. Bioimpresión de órganos en 3D

Uno de los agentes especiales de la Sección 9 se ha “mejorado” través de un implante de hígado que le permitirá seguir bebiendo alcohol sin límites, una especie de “reset” radical. Seguramente ese órgano esté impreso en 3D o producido sintéticamente en un laboratorio: la bioimpresión de órganos y la impresión en 3D de prótesis es ya una realidad.

3. Realidad aumentada en ambiente laboral

Tras una fuerte explosión, los ojos de Batou, el fiel compañero de la mayor Kullian, sufren graves daños, por lo que son sustituidos por unas lentes que le permiten ver en la oscuridad, mirar a través de determinados materiales y obtener información adicional del mundo real. Las Google Glass fueron pioneras en este sentido. En la actualidad, las MS HoloLens y otros dispositivos de realidad aumentada permiten tener meta información sobre lo que vemos “en el mundo real”; esto resulta especialmente útil en entornos donde exista un riesgo real de accidente para ayudar a los operarios a realizar de forma segura su trabajo , o bien auxiliarles en caso de urgencia, como es el caso de este chaleco inteligente que advierte de fugas de gas o de caídas accidentales.

4. Mejora genética
Una vía alternativa a la de los implantes es la mejora genética del sujeto. Como en Gattaca, en el Ghost in the Shell de 2017 se plantea un futuro en el que la selección genética condiciona que las personas se dediquen a trabajos más intelectual o físicos, como los marines del cuerpo especial de la Mayor. Sin llegar a esos extremos, en la actualidad ya se ha establecido una relación entre genética y entrenamiento, y muchas empresas demuestran cómo través de un sencillo análisis de nuestra secuencia de ADN podemos cambiar ciertos hábitos que potenciarían nuestras capacidades (no solo deportivas, sino en muchos otros aspectos cotidianos), convirtiéndonos con nuestros genes y esfuerzo personal en ese modelo realista y alcanzable de Augmented Human.

5. Exoesqueletos

Al final de Ghost in the Shell entra en acción un impresionante tanque araña que pone en serios aprietos a la Mayor. En el remake no tenemos la oportunidad de ver su contrapartida híbrida: humanos con exoesqueletos capaces de levantar grandes pesos, con visión nocturna y una total precisión y seguridad en sus movimientos. En la actualidad la realidad de los exoesqueletos está muy lejos de lo que el imaginario colectivo entiende (“soldados cibernéticos” a lo Iron Man), y sus aplicaciones reales prácticas se centran sobre todo en la rehabilitación de pacientes con paraplejias o enfermedades que limitan sus capacidades motoras.

En conclusión:

Son otras muchas las innovaciones que podemos ver en Ghost in the Shell 2017 y que hoy ya están comenzando a ser parte de nuestra vida: realidad aumentada para saber más información de lugares o personas desconocidas, coches automáticos, hackeo de sistemas (en la película, incluso de mentes humanas…), termo camuflaje al estilo de la capa de invisibilidad de Harry Potter… Un futuro estimulante que sin duda es más presente de lo que pensamos.

Y por supuesto, antes de terminar, recomendamos la lectura imprescindible de los dos mangas originales de Masamune Shirow, así como el visionado de la maravillosa versión anime original de Mamoru Oshii del año 1995.

Para saber más: