Su interés por el germen del Renacimiento lleva a Lord Leighton a fijarse en el gran trecentista florentino Cimabue. El lienzo que presentamos es un tributo al autor y representa la procesión por las calles de Florencia en la que los prohombres de la ciudad llevaron la Madonna de Cimabue de su taller a la catedral. Allí podemos ver al propio Cimabue laureado acompañado de Giotto, Dante y otras notables figuras del arte y las letras florentinas.