En 2016 regresa Expediente X; vuelven el misterio y las conspiraciones extraterrestres a la pequeña pantalla catorce años después, también en la cadena FOX. La serie revive cual Ave Fénix en una décima temporada que ha terminado recientemente. Mulder y Scully repiten en esta última hornada «X-File». Ambos han seguido al pie de cañón con seis nuevos capítulos y acompañados de dos agentes también nuevos: Einstein (Lauren Ambrose) y Muller (Robbie Amell), introducidos en el quinto capítulo. Ella, racional y escéptica; él, crédulo y true believer: ¿un espejo de los actores originales? En cualquier caso, la décima temporada sigue producida por el creador de la serie, Chris Carter, tiene cierto tono de autoparodia y altibajos en la trama. Pero, con todo y con eso, se conserva ese aire de la década de los 90 que vio nacer a la mítica serie. Un renacer para los auténticos fans.
El sexto y último capítulo –My struggle II– deja un final abierto. Tanto Chris Carter como David Duchovny (Mulder) y Gillian Anderson (Scully) no cierran la puerta a una posible continuación. ¿Convence la vuelta de la serie?, ¿quieren más los fans?.
¿Por qué recuperar Expediente X? Pues porque más allá de los grandes datos de audiencia y ser una serie multipremiada con Emmys, Globos de Oro y Premios del Sindicato de Actores, nos trajeron la temática del misterio y el acechante universo OVNI de la mano de dos investigadores del FBI (una científica y un psicólogo egresado de Oxford). Y detrás de esta serie de culto, la influencia del mundo de Lovecraft –el horror cósmico, lo desconocido− y el paralelismo con la magnífica serie Twin Peaks en cuanto a la ambientación oscura y la alternancia entre ironía y drama.
Ahí queda el tema de las “segundas partes” y la nostalgia. Como no puede ser de otra manera, juzguen los espectadores.
Desde Esopo hasta el cyberpunk existen fabulosas historias esperando ser descubiertas. Amor loco por la música: me muevo a ritmo de PPM y escribo a velocidad de RPM.
Buena reseña,
habrá que probar, aunque sea por el hecho de ver cómo lo han planteado. Gracias…. la «curiosidad» está ahí fuera. 😉
Gracias, Co Martín. Estoy de acuerdo, hay que probar para formarse una opinión, aunque solo sea por la huella que dejaron Mulder y Scully. La curiosidad mató al gato (o no).
¡Saludos!