Un episodio menos conocido en la historia medieval  de la brujería y la inquisición tuvo lugar en la actual Polonia, concretamente en Kolsk, que entonces era una pequeña ciudad de unos 200 habitantes en la región prusiana de Silesia.

En la segunda mitad del siglo XVII se desató una terrible cacería de brujas, ocasionando la muerte de 39 personas. La oleada de fanatismo comenzó cuando la esposa de un noble local cayó enferma sin que la medicina contemporánea pudiese hacer nada al respecto. Alguien sugirió que se hiciese llamar a Anna Villborn, una mujer que habitaba el cercano bosque, conocida por su conocimiento en el uso de hierbas para curar. Así se hizo y la mujer sanó.

Pero el marido llegó a la conclusión de que su mujer había sido víctima de algún conjuro brujeril y, tras la correspondiente «tormenta cerebral», llegó a la conclusión de que si «Anna la curó-Anna la enfermó». Así que la mandó detener y, tras largas y dolorosas torturas, le sacó la confesión que quería escuchar.

La siguiente víctima fue un hombre: Adam Kubish, acusado de prácticas mágicas. Igualmente bajo tortura hizo una serie de confesiones, incluyendo la causa brujeril en la muerte de varias personas del lugar, dando nombres y relacionándolos con el culto a Satanás. A pesar de que su confesión complació plenamente al inquisidor, acabó en la hoguera purificadora unos días después.

Algún tiempo después le tocó el turno a Katarzyna Kunert, acusada por su propio esposo que aseguraba haberla visto volar junto a otras brujas en torno a su casa. Tal vez el juez no terminó de creerse la versión del hombre, por lo que se limitó a pedir que ella fuese exorcizada; poco después, tras muchas oraciones y los rituales correspondientes, se consideró que el diablo ya había dejado el cuerpo de Katarzyna, que quedó libre.

Pero en total, fueron 39 personas las que dejaron sus vidas en aquellos años en que cualquier problema vecinal podía acabar en una acusación de la que no era fácil mostrar la inocencia y, en cambio, sí era muy fácil declarar lo que fuese con tal de parar la tortura. La familia del noble que inició todo este asunto acabó vendiendo sus propiedades y marchándose a otro lugar, quedando todos estos acontecimientos entre la historia más oscura de esta región.

Fuente: Slavorum.com

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