Los amantes de las series de los 80, las novelas clásicas de Stephen King y las creepypastas están de enhorabuena: HBO estrenó el pasado 15 de marzo Channel Zero, una serie ciencia ficción en la que cada temporada se basa en una creepypasta.

La primera temporada en emisión es Candle Cove. A través de 6 capítulos descubriremos la historia de Mike Painter, un psicólogo infantil que se ve obligado a regresar a su pueblo natal, Iron Hill, para resolver el enigma de una serie de asesinatos de niños acontecidos hace 20 años en los que desapareció su hermano gemelo.

Poco a poco iremos entendiendo qué relación pudo tener el terrible acontecimiento con Candle Cove, una extraña serie de marionetas que se emitió durante los dos meses en los que tuvieron lugar los crímenes.

El origen de la crepypasta Candle Cove se localiza en el foro IchorFalls, en el que en 2009 un usuario llamado Skyshale inició un tema preguntando sobre un programa de marionetas que supuestamente se emitía principios de los años 70 y que nadie parecía recordar. Inmediatamente varios usuarios respondieron aportando detalles sobre el programa, sus héroes y villanos, incluyendo datos de asombrosa precisión sobre cómo estaban construidas las marionetas, con trozos y retales que les daban una apariencia turbadora.

Tras varias aportaciones al foro, el usuario Mikepainter65 (el nombre del protagonista de la serie de HBO…) respondió comentando que su madre le dijo que cuando él era niño le decía que iba a ver Candle Cove, pero en realidad se quedaba viendo la estática de la televisión durante horas…

Este detalle inquietante consagró definitivamente la historia como creepypasta de interés masivo, y una vez trasladada al popular foro 4Chan, cientos de usuarios empezaron a enriquecer la trama original con sus propios “recuerdos” y aportaciones sobre la serie, incluyendo todos los detalles sobre Skin Taker, un esqueleto devorador de pieles de niños.

A diferencia de otras crepypastas, en el caso de Candle Cove se conoce perfectamente que su autor fue el escritor Kris Straub, que se basó en una noticia real que leyó en un periódico local.

Candle Cove bebe de fuentes del terror como los relatos clásicos de Stephen King (It o Los chicos del maíz). Nos recuerda lo terrible y duro que es ser niño o adolescente, y lo que cuesta hacernos nuestro lugar en un mundo que no es tan confortable como pensábamos en la infancia. Candle Cove trata sobre los miedos no superados en la infancia y terrores ancestrales básicos como la caída de los dientes (con todo su significado freudiano), el secuestro o pérdida del hogar, la maldad y la crueldad de los otros niños hacia quien es diferente.

Como en It, el protagonista de Candle Cove escapa del peligro en su infancia pero se ve obligado a regresar para encontrar al culpable de los asesinatos. Mike Painter necesita entender qué ocurrió y por qué para poder cerrar esa etapa definitivamente. Necesita hacer un “exorcismo del pasado” para poder vivir plenamente el presente. En este sentido, reflexionemos:  ¿Cuántas veces no somos conscientes de que nos comportamos de determinado modo porque no fuimos capaces de resolver ese aspecto en nuestra infancia? Por ejemplo, el miedo a la oscuridad, el miedo a los perros, el miedo a los compañeros o a los jefes que gritan o avasallan.

Por otro lado, es interesante que la serie Candle Cove estuviera construida con marionetas, esas representaciones de apariencia humana y a veces siniestra. Las marionetas representan estados de ánimo o de personalidad, son estereotipos de personajes: el valiente, el inocente, el pusilánime, el gracioso, el malvado… Así, la marioneta protagonista es una muñeca de aspecto asustado, que debe enfrentarse -entre otros- a un terrible esqueleto que arrancan y tritura la piel de los niños.

Por último, la televisión sirve de vehículo de transmisión del mal. Como en Poltergueist, los niños entienden qué se oculta tras la pantalla estática de puntos blancos y grises, pero no son capaces de discriminar si es peligroso o amigable.

En la actualidad, Internet ha sustituido a la televisión como canal a través del cual los peligros del mundo real acechan a los más jóvenes. La red se ha convertido en un medio donde los adolescentes y niños encuentran todas las respuestas que necesitan, aunque aún no sepan discernir si son correctas, peligrosas o equivocadas. Sin saberlo, quizá estén entrando en la cueva de unos piratas realmente inquietantes…

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