Viajeros ilustres

Los viajes de Néstor

Hoy propongo viajar a través de la vida y de los viajes de un pintor que merece todo nuestro reconocimiento. Me refiero al pintor y diseñador grancanario Néstor Martín-Fernández de la Torre, conocido con el nombre artístico de Néstor. Y lo vamos a hacer a través del libro Néstor. Crítica y contexto de Aitor Quiney de Ediciones del Cabildo de Gran Canaria.

Néstor nació y murió en Las Palmas de Gran Canaria y vivió entre los años 1887 y 1938. Pese a esta circunstancia, Néstor fue un gran viajero y vivió largas temporadas en Barcelona, Madrid o París. Néstor desde luego supo jugar bien sus cartas. No era fácil en su tiempo ser dandi, masón y homosexual, pero él no renunció a vivir la vida como la sentía, pese a los prejuicios y a las malas críticas de algunos personajes de la época.

 

Seguimos la vida y el arte de Néstor de acuerdo con el libro.
La primera parte corresponde a su período de juventud entre los años 1900 y 1913. Muy jovencito marcha a Madrid, pero pronto se marcha a París donde va a descubrir la pintura Simbolista. De hecho siempre se ha considerado a Néstor simbolista aunque esta afirmación no es cierta al madurar como artista. Tras su periplo por Europa se asienta una larga temporada en Cataluña donde se aferrará al círculo Modernista catalán. De este período inicial quiero destacar su lienzo Berenice (como el relato de Poe) que también pudo haberse llamado Saturnal. Es un claro ejemplo de pintura Simbolista a la que algunos han comparado con el alemán Arnold Böcklin o el francés Gustave Moreau.

La segunda etapa artística de Néstor comienza más o menos en 1914-15 cuando llega de nuevo a Madrid para vivir aquí 10 años. Lo curioso es que los críticos de arte se olvidan de toda su etapa anterior y hablan de él como un autor nuevo. Lo curioso de este período es que Néstor comienza a mirar a su isla, a Gran Canaria, que a partir de entonces va a estar muy ligada a su pintura. En este sentido va a comenzar un conjunto de 8 lienzos titulado El poema del Atlántico. Y de esta fase destacar de nuevo un tema simbolista: Degollada, haciendo honor a las decapitaciones típicas de las Salomés y Judiths que proliferan en toda Europa. De hecho, en esa época Julio Romero de Torres pintará a una santa degollada como la suya.

En esta época en Madrid se relaciona con el círculo de la Residencia de Estudiantes: Lorca, Dalí, Alberti y Gustavo Durán, de quien será pareja. De hecho, sabemos que Dalí admiraba a Néstor y todos los días pasaba por su estudio a deleitarse con su obra. Y es que el estudio de Néstor, aparte de estar adornado por sus obras tenía telas, marcos totalmente barrocos y entrar allí era toda una experiencia. Vamos, que Néstor era un dandi hasta las últimas consecuencias.

A partir de 1927 el trabajo artístico de nuestro artista va a variar, tanto en el soporte como en el estilo. Va a comenzar a realizar escenografías y figurinismo para los ballets de Antonia Mercé, también conocida como La Argentina. Podemos citar obras como El amor brujo de Manuel de Falla o Barba Azul de Jacinto Grau donde Néstor nos sorprende. Pero la obra más rompedora fue El fandango de candil donde Néstor dio rienda suelta a su creatividad con un gran escenario distorsionado e inclinado hacia abajo, en un estilo muy próximo al Expresionismo Alemán que nos recuerda mucho a películas como El gabinete del Dr. Caligari de Robert Wiene o Frankenstein de James Whale.

Pero aquí en Madrid pareció no gustar mucho este estilo tan avanzado de Néstor. Así que en 1930 se marcha a París donde sí que va a ser reconocido su trabajo. De hecho allí realizó una exposición antológica sobre su obra donde se pudo ver su Poema del Mar o Poema Atlántico, ya terminado con sus 8 paneles, los diseños escenográficos para La Argentina, 8 de sus sátiros así como dibujos hasta un total de 137 obras. Este fue sin duda el auge de su carrera.

Regresó pronto a las Palmas donde comienza la última fase de su obra. En este momento se va a fijar mucho más en su tierra y sus obras van a reflejar costumbres de la época así como tradiciones de las Islas Canarias. También hizo algunos encargos en Tenerife. Digamos que, al igual que otros pintores de su época, en su madurez se retiró a su patria y su producción de volvió, de alguna manera, nacionalista pero en el buen sentido de la palabra.

La obra de Néstor está ciertamente dispersa. Además, al ser un pintor inmerecidamente poco reconocido, pocos cuadros hay en grandes museos. Están sobre todo en colecciones privadas. No obstante, en su tierra natal si que han querido rendirle su merecido homenaje y allí tenemos el Museo Néstor, en la Calle Francisco González Díaz.
Así que aprovecho a recomendar a los lectores que estén cerca de las Palmas que no dejen de ver este museo pues estoy seguro de que la obra de Néstor no les va a dejar indiferentes.

Pedro Ortega es el director de las revistas Herejía y Belleza y Mistérica Ars Secreta y colaborador en el programa Mistérica Radio Secreta. Tiene formación humanística (doctor en filosofía, máster en edición digital e historiador del arte) y técnica (ingeniero industrial) y lleva más de 20 años dedicado a la gestión cultural.

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