Un artículo de Pedro Ortega.

En un relato de Nathaniel Hawthorne titulado Una colección de Virtuoso, por medio dólar, el protagonista era invitado a ver la exposición de los mayores tesoros de la historia y la fantasía humana jamás vistos: la escultura original de La oportunidad de Lisipo, la más famosa escultura perdida; el lobo que devoró a Caperucita Roja, la paloma que trajo la rama de vid a Noé, Rocinante, la espada Excalibur, el libro de magia de Cornelio Agripa, la lámpara de Aladino, la capa de Carlomagno… y así un sinfín de objetos imposibles se daban cita en este gabinete de curiosidades que imaginó este famoso escritor de Nueva Inglaterra. ¿Sería posible hoy día visitar una colección como la de Virtuoso?

Este artículo pertenece a Mistérica Ars Secreta Nº1

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