El 17 de mayo de 1902, hace ahora 115 años, el arqueólogo griego Valerios Stais abrió un misterioso baúl procedente de los restos del naufragio de un barco romano. Dentro había una gran roca que, tras cuidadosos procesos de limpieza, reveló algo nunca antes visto. Una serie de 30 engranajes cuidadosamente labrados en bronce, con diferente número de piñones y que, a todas luces, parecían encajar entre sí de alguna manera. Desde entonces son muchos los investigadores que han analizado estas reliquias, conocidas como el mecanismo de Anticitera. ¿Era algún tipo de instrumento para orientar en la navegación, como un sextante? ¿Quizá se utilizaba para conocer la situación o movimiento de los planetas? ¿O quizás servía para medir o hacer cálculos matemáticos?

mecanismo de Anticitera

La historia del mecanismo de Anticitera y el cómo llegó a ser encontrado no deja de ser menos interesante. Aunque se halló en un barco romano, su origen es griego. Los estudios apuntan a que fue concebido, diseñado y construido en la prestigiosa academia de Posidonio en la isla de Rodas, célebre por sus conocimientos de astronomía (en esta academia estudiaron alumnos insignes como Cicerón y Pompeyo).

En plena vorágine de conquistas ya bajo el imperio de Julio César, un general romano descubrió el raro mecanismo en una de sus campañas, y decidió enviárselo al emperador para exhibirlo junto con otros objetos extraordinarios en los desfiles triunfales. El barco en el que iba el mecanismo de Anticitera naufragó, y permaneció en las profundidades hasta que en 1900 fue hallado por un buscador de esponjas marinas.

La resolución del misterio del mecanismo de Anticitera es compleja ya que no hay referencias de un artilugio similar con el que establecer paralelismos. Incluso los expertos discrepan en el modo en que los engranajes deberían ensamblarse, lo cual daría como resultado un diseño u otro, y por tanto, funcionalidades diferentes.

mecanismo de Anticitera

En este sentido, el físico e historiador de la ciencia Derek de Solla Price propuso en torno a 1959 que la máquina tenía una función astronómica, y que se utilizaría seguramente para el establecimiento del cronograma de diferentes hitos y festividades agrícolas y religiosas.

mecanismo de Anticitera

Por su parte, Michael T. Wright propuso en 2005 una interpretación completamente distinta al montar los engranajes de otro modo. Según Wright, el mecanismo podría haberse utilizado para predecir eclipses e incluso mostrar las órbitas de los cinco planetas conocidos por entonces.

mecanismo de Anticitera

Recientemente, T-Tek Systems junto con Nikkon pusieron a disposición de la investigación un avanzado tomógrafo. Otras compañías expertas en informática y análisis de datos como HP contribuyen a la decodificación de los más de 1.000 caracteres de escritura con instrucciones que se encuentran tallados en la superficie de los engranajes. Para ello ha sido preciso reconstruir mucho de ellos, desgastados por el paso del tiempo y el contacto con el agua salada. Es posible leer los resultados de los estudios en este enlace.

El mecanimos de Anticitera sigue siendo objeto de deseo por parte de las nuevas tecnologías, e incluso ha sido reconstruido e impreso en 3D por parte del español Guillermo Quiroga, de la empresa KiroLab 3D.

mecanismo de Anticitera

Es posible obtener más información sobre el funcionamiento, diseño y montaje del mecanismo de Anticitera en este completo documental.

Tuvieron que pasar 1.700 años desde la construcción del mecanismo de Anticitera hasta que Charles Babbage construyera su máquina diferencial, capaz de realizar cálculos polinómicos. En colaboración con los avanzadísimos conocimientos matemáticos de Ada Lovelace concibieron años más tarde la máquina diferencial. Aunque este proto ordenador no llegó a construirse, representa la base de la computación moderna.

mecanismo de Anticitera

El mecanismo de Anticitera se conserva hoy en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas, y sigue siendo estudiado y analizado con las más modernas técnicas, por lo que parece que su misterio está cada vez más cerca de ser resuelto. En cualquier caso, su hallazgo pone de manifiesto la portentosa capacidad tecnológica de nuestros antepasados griegos. Y nos estimula a seguir conociendo el pasado para entender el presente y construir el futuro.

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