«Es ley del Destino que el alma que contempla algunas de tales verdades quede exenta de males hasta la próxima vez en el curso de las esferas, y si persiste en su vuelo, se liberará para siempre. Pero si por funesta inhabilidad dejara de contemplarlas y la embargaran el olvido y el extravío, perdiendo sus alas y cayendo a tierra, no iría en primera instancia al cuerpo de un animal, sino que el alma que más se acercó a la contemplación caerá en el cuerpo de un hombre que se transformará en filósofo o amante de la belleza…»

Platón
Fedro