Hoy vamos a recordar a uno de los mayores mitos de la filmografía española, Paul Naschy, cuyo verdadero nombre era Jacinto Molina (1934-2009). A este artista del celuloide le debemos gran parte de la filmografía española de terror –de la que fue figura clave– debido a la infinidad de películas de las que se hizo cargo, ya como actor o como director. Su pasión por el cine de género le sobrevino a raíz de la película Frankenstein y el Hombre Lobo (1943), filme estadounidense en el que destaca la interpretación de Bela Lugosi.

Frankenstein meets de Wolf Man (1943) de Roy William Neill.

Un nombre y un comienzo.

Nuestro querido intérprete tomó el sobrenombre de Paul Naschy de cara a la internalización de su trabajo y este será el nombre por el que será conocido en muchas partes del mundillo del séptimo arte. A Paul se le debe el arranque y el empuje de un cine de terror que no tenía historia en nuestro país.  Naschy debutó como extra de la peli religiosa –y carne de barbecue televisiva «semanasantera»–  Rey de Reyes (1961) de Nicholas Ray (sí, el que también fuera director de la mítica Rebelde sin Causa). También hizo de extra en El príncipe encadenado (1960), versión cinematográfica de La vida es sueño de Calderón de la Barca.

Una prolífica carrera.

Pero el señor Molina quería hacer su propio cine y sus propios papeles. Centró gran parte de su actividad en los sesenta y setenta e interpretó al licántropo Waldemar Daninsky en La marca del hombre lobo de Enrique Eguiluz (1967) con la que daría un golpe de efecto necesario en la filmografía española. Con ello comenzó una prolífica carrera en la que dio vida a papeles propios del terror clásico como la momia, el jorobado, el vampiro y, por supuesto, el hombre-lobo. Una de sus películas más aclamadas y reconocibles fue La noche de Walpurgis (1971) de León Klimovsky, secuela interpretativa del personaje de hombre-lobo Waldemar Daninsky, un clásico en el repertorio de Naschy.

La noche de Walpurgis (también conocida como Werewolf Shadow o The Werewolf vs. Vampire Woman).

Finale.

La carrera de este hombre es verdaderamente inabarcable. En 2001 recibió la Medalla de Oro al mérito de las Bellas Artes. Murió en 2009, víctima de un letal cáncer de pancreas. Hoy ya solo nos queda decir: «¡siempre en el recuerdo, maestro!».

El actor, director y guionista Paul Naschy.