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Varios autores.

Una temporada en Carcosa. 21 cuentos extraños en torno al Rey de Amarillo.

Valdemar. Madrid, 2015.

416 págs.

27,50 €.

Una temporada en Carcosa es una propuesta de la editorial Valdemar, señera en nuestro país por rescatar del olvido algunas de las obras maestras de los géneros de terror y misterio. Además, ha decidido publicar esta recopilación en su más flamante colección: Valdemar Gótica. Esta vez nos proponen veintiún cuentos inspirados en El Rey de Amarillo de Robert W. Chambers (1895), un trabajo que ya había sido publicado (y recientemente reeditado) por Valdemar.

El hecho de que El Rey de Amarillo (un cuento muy singular, pero no de primera línea en el panorama literario norteamericano) viva nuevos tiempos de esplendor es debido a que ha servido de inspiración a la serie televisiva True Detective, la cual ha sido un éxito rotundo y se alza como una de las mejores de la actualidad.

No obstante, esta colección de cuentos data de 2012, antes del fenómeno True Detective, y fue recopilada por Joseph S. Pulver, Jr.; así que quizá sea la serie la que beba de este impulso editorial y no al revés. Sea como fuere, es ahora cuando cobra sentido este homenaje a la obra de Chambers a través de los veintiún cuentos (uno de ellos es un poema) que hoy reseñamos.

Uno de los elementos protagonistas en la mayoría de los relatos es Carcosa, un lugar indefinido e incluso atemporal que Chambers había recuperado de Ambrose Bierce, quien fue el primero en imaginar tan inquietante lugar («Un habitante de Carcosa»). Los autores de esta antología lo describen de muy diversa forma, ya sea como un bosque junto a la autopista donde se halla el verdadero pozo de los deseos, unos estudios de cine o un lugar al que acceder después de un viaje iniciático.

También hay que destacar que algunos de los relatos hablan específicamente de El Rey de Amarillo como de un libro real, aunque maldito, que hace enloquecer a quien lo lee u otorga poderes inimaginables a su poseedor. Incluso aparecerá una versión teatral llevada a la televisión y representada por niños, quienes quedarán atrapados por su maldición sin quererlo.

por último, como no, el Rey de Amarillo aparece como un personaje real. Pero no es el rey de un lugar terrenal; el suyo es más bien un reino dicotómico, paralelo, y a menudo el rey se nos presenta enmascarado para no desvelar sus facciones a aquellos que se le acercan. Los relatos tienen muy diverso registro. La literatura contemporánea permite licencias que, dependiendo de los gustos del lector, llegarán a colmar o no las expectativas del receptor.

La obra me parece una compilación única. Es remarcable el que una serie de escritores, partiendo de un motto común, hayan dado rienda suelta a su creatividad para complementar una obra de prestigio. Me parece, por tanto, un gran homenaje a la obra de Robert W. Chambers.