Los hermanos Grimm recogieron en sus narraciones los miedos universales, atávicos, que permanecen en nuestro inconsciente generación tras generación. El miedo al otro, a lo desconocido, a la sexualidad, al rapto, al infanticidio subyace en muchos de sus cuentos, que han llegado a nuestros días edulcorados por “la magia de Disney”. Los cuentos de los Grimm de ayer son las leyendas urbanas de hoy. Al igual que las historias se iban modificando según quién las narrase y la región que las adoptase, cada usuario  de Internet va modificando y adaptando la narración original a sus temores personales o propios de su cultura. Este es el caso de las creepypastas, esas leyendas urbanas que de forma viral se propagan por la red.

Dos de las principales diferencias de las creepypastas respecto a los cuentos tradicionales de los Grimm son: en primer lugar, la vertiginosa rapidez con que se propongan y llegan a cualquier rincón del planeta, es decir, su viralidad. La segunda, el aspecto wiki o colaborativo que caracteriza su desarrollo actual. Cada usuario lee, ve o interactúa con lo que han creado sus precedentes en redes o canales como Creepypastas Wiki, YouTube o Minecraft, y aporta sus propios ingredientes a la historia, “customizando” o “tropicalizando” el argumento.

En el reportaje de HBO “Beware the Slenderman”, diversos especialistas tratan de penetrar en la mente de Morgan y Anissa, dos jóvenes  de 12 años que en 2014 trataron de asesinar a su amiga supuestamente por orden de Slenderman. Las niñas  llegaron a una confusión total entre realidad y ficción, lo cual les llevó a planificar el asesinato con tanta frialdad como inocencia: realmente lo hicieron porque “creían” que era lo que tenían que hacer.

El psiquiatra Richard Dawkins describe en el documental de HBO a Slenderman como un poderoso meme que va mucho más allá de echarse un cubo de agua helada por encima. Es un meme que inspiró a las dos jóvenes a matar. Un meme es una idea, una canción, un estilo de baile o cualquier tipo de tema que se copia de un cerebro a otro. Normalmente los memes desaparecen rápidamente, aunque en el caso de Slenderman perdura por una sencilla razón: la gente quiere que persista.

El nacimiento de Slenderman en Internet se puede fijar con precisión el 10 de junio de 2009, cuando el usuario Victor Surge (cuyo nombre real es Eric Knudsen) escribió un post acerca de este terrorífico personaje. Desde entonces se fue reproduciendo sin control a través de canales visuales como YouTube, Tumblr y 4Chan. Cada persona fue añadiendo su versión de lo que es Slenderman: el monstruo que sale del armario, el pervertido que secuestra niños, el siniestro personaje que nos sigue por una calle a medianoche.

Pero Slenderman también tiene un “reverso amable”: es la figura que comprende al adolescente que está solo, que pasa de la infancia a la adolescencia incomprendido por su familia. Slenderman comprende qué hace especial al joven que no tiene amigos o que es acosado en el colegio. Entiende su mundo interior, sus dudas y dificultades, sus miedos y complejos. Slenderman es el extraño que comprende al adolescente mejor que sus padres, profesores o cualquier otro adulto.

En el reportaje de HBO el Dr Jack Zipe, psiquiatra y especialista en crítica literaria, entiende el  mito de Slenderman como un ángel de la guarda,  “la parca con corazón” que no aparece para robar niños, sino que les rescata de su soledad, del acoso, de la incomprensión de los mayores.

Este doble sentido es el que también se lee en “El flautista de Hamelín”. Se trata de una fábula de origen alemán documentada por los hermanos Grimm en 1816 que narra un desgraciado acontecimiento ocurrido en la ciudad de Hamelín en 1284. La historia es conocida por todos: un misterioso extranjero se ofrece a liberar a los habitantes de Hamelín de la plaga de ratas que la asola. El alcalde acepta a pagarle cierta cantidad si cumple su propósito. El personaje toca una melodía con su flauta que hace que todas las ratas le sigan hasta el río, en el que caen y mueren ahogadas. Sin embargo, cuando el flautista regresa a reclamar su deuda, los ciudadanos se niegan a pagarle, con lo que toca una nueva melodía que paraliza a los adultos y provoca que los niños le sigan. El flautista les guía hasta una montaña que se abre para que pasen, y se cierra para siempre cuando el último pequeño ha entrado en ella.

Esta narración es la que maravillosamente ilustró a través de la técnica de stop motion el cineasta checo Jiri Barta en su película “Krysar” de 1985, una obra maestra de animación que aprovechamos para recomendar: https://www.youtube.com/watch?v=x02IieCn6wk

Se especula sobre cuatro posibles orígenes de esta narración: el primero, que hubo un accidente por el cual muchos niños se ahogaron en el río o fallecieron por un corrimiento de tierras o similar. El segundo, que contrajeron alguna enfermedad infantil contagiosa (“peste”) y mortal, por la cual fueron desplazados fuera de la ciudad para evitar el contagio masivo. El tercero, que los niños y jóvenes fueron reclutados para algún tipo de leva o campaña militar. Y el cuarto, que los niños o “kinder”, en el sentido de “jóvenes del pueblo”, abandonaron la ciudad voluntariamente para colonizar alguna zona en el este de Europa.

Sea como fuere, el flautista de Hamelín resulta tan siniestro y perturbador como el Slenderman. Según el documental de HBO, las jóvenes Morgan y Anissa trataban de que a través de su asesinato Slenderman las considerase dignas de su atención y que, convirtiéndose en sus “ayudantes” (“proxies”), él no les hiciese daño a ellas o a sus familias. Tras el intento de asesinato y dejando moribunda a su amiga, se dirigieron a pie hacia el parque nacional de Waukesha, donde supuestamente habita Slenderman, para unirse a él y gozar así de su protección.

El hecho es que dos chicas de 12 años intentaron asesinar a su mejor amiga por Slenderman. Eso es poder.

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