Carmen Montes Cano.

August Strindberg. Escritor, pintor y fotógrafo.

Nórdica Libros.

Por Pedro Ortega.

 

Mi primer contacto con la figura de Strindberg fue a través de una de sus novelas más conocidas y probablemente su mayor aportación a las letras finiseculares: Inferno. Esta es quizá la obra que más lo vPortadaincula con su filiación ocultista, aspecto que ha quedado ensombrecido por su condición heterodoxa.

La publicación que hoy reseñamos, a cargo de la magnífica editorial Nórdica Libros, nos propone una visión muy diferente del autor sueco. En este libro nos encontramos a un August Strindberg fotógrafo y pintor además de literato.

Carmen Montes Cano hace una selección de textos en prosa y verso, recopila las fotografías más significativas –fundamentalmente autorretratos personales y familiares- así como los lienzos más destacados del autor. La tesis de este libro es establecer tanto la influencia como el anticipo de Strinberg a algunas de las Vanguardias del siglo XX. Léase a Strinberg como pionero del Surrealismo y, en cuanto a pintura, como precursor de grandes como Jackson Pollock y Mark Rothko. Esta última tesis resulta, cuanto menos, arriesgada. Esto no es óbice para disfrutar del talento de Strindberg como pintor, sobre todo de sus paisajes arrebatadores y oscuros, muy difíciles de encontrar hasta para los conocedores del arte sueco de finales del XIX y comienzos del XX.

Quiero destacar también la faceta de Strindberg como poeta. Encontramos poemas de sus distintas épocas y vemos como visita desde el amor de juventud al embrujo de la absenta. Pese a que la traducción de poesía del sueco no debe ser tarea fácil, nos parece, desde el gusto poético que Montes Cano ha hecho un buen trabajo.

La lectura de este libro se hace muy amena –de hecho me leí el libro de un tirón- pero para el que quiere aproximarse en profundidad a este autor la verdad es que esta obra se queda un poco corta. Es un barniz, un pequeño repaso, breve antología de la vasta dimensión de Strindberg como artista y escritor.

Mencionar, por último, la cuidadísima edición del libro, con unas magníficas calidades, lo que permite disfrutar de las imágenes de los lienzos y fotografías del genio sueco.

Desde esta tribuna exhortar a la editorial a que continúe con su trabajo de poner a disposición del lector hispano la que considero magnífica obra de August Strindberg. Señalar que en su catálogo ya figuran obras como sus Cuentos o Casarse. Historias de matrimonios, a disposición de los avezados lectores. Esperemos que sigan llegando nuevas letras de este grande de la literatura sueca.