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Programa 02×15 La historia del Tarot en Europa con Victoria Braojos

Conocer el futuro ha sido un anhelo del hombre desde los albores del tiempo: los oráculos, las profecías y otras vías de adivinación han sido las más utilizadas en la Antigüedad para responder a esta necesidad.

Pero sin lugar a dudas la herramienta de adivinación más popular a partir de la Edad Moderna no fue otra sino una baraja de cartas muy especial: nos estamos refiriendo al Tarot.

Por ello, esta noche trazaremos un recorrido a lo largo de Europa para conocer su historia. Pero, ¿qué es realmente el Tarot? ¿Cuáles son sus orígenes? ¿Qué usos se le han dado? ¿Y cuál ha sido su recorrido a lo largo del tiempo?

En este programa desvelaremos todos estos enigmas y arrojaremos luz sobre esta arcana disciplina. Para guiarnos a través de la Historia del Tarot y su recorrido por Europa, contamos  con la presencia de Victoria Braojos “Ayala”, directora de la Orden de Ayala y la Escuela Esotérica Europea, presidenta del Museo de la baraja y el Tarot y de la asociación ASES y co-directora del I congreso Internacional de Baraja y Tarot que se desarrollará el 8,9 y 10 de Marzo del 2019 en Madrid.

Seguiremos con Pedro Ortega que, en “La obra de Arte desconocida” nos lleva al Museo del Prado para conocer una serie de cuadros renacentista que nos narra una historia de fantasmas.

Después, David Hidalgo, en “Cuadernos de Viaje” nos habla de una serie de libros pertenecientes a la colección de Victoria Ayala, repletos de misterios.

Seguiremos con Miguel Zorita que en “Terra Secreta” nos lleva a la isla Serrana para contarnos la historia de dos náufragos españoles en el Atlántico cuya historia pudo inspirar la novela de Robinson Crusoe.

Y terminaremos con “Última Parada” donde os ofrecemos un relato titulado “Déjenme que les cuente”.

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Programa 02×12 Los viajes de Zorrilla con Ángela Hernández

Fotografía de José Zorrilla

José Zorrilla y Moral nació en Valladolid el 21 de febrero de 1817 y murió en Madrid, el 23 de enero de 1893, y fue un poeta y dramaturgo español, además de uno de los grandes exponentes del romanticismo en España.

Se sabe mucho de su obra, pero, ¿y de su vida y sus viajes? ¿sus experiencias vitales tuvieron algo que ver con su producción literaria? ¿Estuvo auspiciado su alumbramiento por algún tipo de señal o premonición? ¿Qué sabemos de la especial sensibilidad de este niño sietemesino? ¿Qué anécdotas conocemos de la azarosa vida de este escritor decimonónico?

Todas estas cuestiones y muchas más las desvelamos en este programa de la mano de Ángela Hernández desde la Casa Museo de José Zorrilla en Valladolid.

Seguiremos con Pedro Ortega y su sección “LA OBRA DE ARTE DESCONOCIDA”, para descubirnos unas inquietantes respresentaciones artísiticas llamadas las “Danzas de la muerte” en Cartagena, Murcia, mientras que en “CUADERNOS DE VIAJE”, David Hidalgo, nos habla de una nueva serie que trata las escalofriantes aventuras de un bruja muy particular.

En “TERRA SECRETA” nuestro avezado viajero, Sergio Álvarez, nos guía a través de los misterios que esconde los dominios de la Alcarria, más concretamente en la abandonada localidad de Cívica, en Guadalajara. Y para terminar, en “ÚLTIMA PARADA”, escucharemos una dramatización de lo más escalofriante, titulada “El poder del hacedor”.

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Los peligros del ocultismo

Portada los peligros del ocultismo

Portada los peligros del ocultismoManuel Carballal.

Los peligros del ocultismo. Crimen, delito y misterio.

Ediciones Luciérnaga. Barcelona, 2017.

240 págs.

16,95 €

El mundo del misterio y el ocultismo puede ser fascinante y muy enriquecedor. Sin embargo, también es un espacio lleno de peligros si no se toman las precauciones y consideraciones previas necesarias ya que detrás de él se esconden muchos estafadores y peligros: exorcismos que acaban de la peor manera posible, suicidios tras practicar con la ouija, personas adictas a los videntes, sectas esotéricas, etc.

Quizá por ello no es casualidad que los archivos policiales estén llenos de expedientes clasificados en los que se desarrollan investigaciones relacionadas, desde un punto de vista criminológico, con el mundo de lo paranormal.

Los peligros del ocultismo es una nueva edición corregida y ampliada de una obra que es ya todo un clásico del misterio. El autor de este libro, Manuel Carballal, es periodista de investigación, estudió teología y criminología, y es un reconocido experto en este ámbito, quien lleva años investigando casos de fraudes con móviles de temática esotérica. Está considerado además como el mayor especialista en fraudes basados en lo paranormal en habla hispana, y como criminólogo especializado en los delitos asociados a las creencias, ha tenido acceso a documentos policiales e inéditos en los que se recoge el lado menos amable del ocultismo y que se desvela en esta obra.

Por otra parte, el autor también ahonda en el perfil psicológico del adicto a los videntes o en los puntos en común de los estafadores con consejos para evitar caer en su trampa.

De ahí que el objetivo de las páginas de Los peligros del ocultismo no sea iniciar una cruzada contra el universo de lo paranormal, sino advertir de sus peligros y cómo enfrentarse a ellos, para poder disfrutar de todo lo que puede ofrecernos el mundo de lo desconcido de una manera más segura.

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El arte de la lectura. Libros y lectores en el arte de Pompeya a nuestros días.

Libro El arte de la lecturaDavid Trigg.

El arte de la lectura. Libros y lectores en el arte de Pompeya a nuestros días.

Phaidon. Londres, 2018.

352 págs.

29,95 €

 

Los libros han sido, son y serán los depositarios de la sabiduría humana. No importa su formato, desde los pergaminos y las tablillas de cera de la Antigüedad hasta el libro digital del siglo XXI, pasando por los libros impresos tras la invención de Gutenberg. Y es que la fascinación por el conocimiento materializado en forma de cualquier registro legible ha cautivado también a los artistas que han dejado testimonio de ellos desde los albores de la historia del Arte.

En esta ocasión, la editorial Phaidon nos muestra, como es costumbre y seña de su identidad, un libro profusamente ilustrado donde el crítico de arte David Trigg ha seleccionado y comentado toda una serie de obras de distintos formatos y de todas las épocas que plasman en sí los libros en sus distintas variantes.

Así, el libro se abre con una pintura romana de una mujer que sostiene en sus manos lo que parece un libro. Siempre se creyó que se trataba de Safo, la primera poetisa griega, pero más tarde se supo que lo que llevaba en sus manos no era un libro sino unas tablillas para llevar la contabilidad. El arco histórico de las representaciones de libros nos lleva hasta el día de hoy en donde el autor nos ofrece obras de artistas tan relevantes como John Currin, Anselm Kiefer o Cindy Sherman.

Como no, para los lectores de Mistérica, tenemos también una serie de obras relacionadas con la adivinación o la hechicería. Así, no podía faltar la Sibila Eritrea de la Capilla Sixtina pintada por Miguel Ángel o la Sibila Libia de Guidoccio Cozzarelli, ambas portando en sus manos los libros donde recogían sus visiones. Como sabemos, las sibilas eran las mujeres que presagiaban el futuro en la mitología clásica, pero que fueron posteriormente acogidas por la iconografía cristiana como profetisas del fin del mundo. Su contrapunto lo tenemos en La nigromante, una obra de Angelo Caroselli, del siglo XVII, en la que nos muestra a una malvada mujer con rostro de rabia la cual parece conjurar leyendo su libro de hechizos.

Solo hemos mencionado algunos casos significativos, pero es que el libro es una auténtica colección iconográfica de la representación del libro en la historia del Arte. Además, exquisitamente ilustrado y con la magnífica selección de un experto de la talla de David Trigg.

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El Evangelio de las Suertes de María

Han pasado varios años desde que la investigadora Anne Marie Luijendijk, al examinar un códice copto del siglo VI en el Museo Sackler de Harvard, descubrió otro códice más pequeño, en pergamino, titulado Evangelio de las Suertes de María, la madre del Señor Jesucristo, a la que Gabriel el arcángel trajo la buena nueva. El que persiga con todo su corazón, obtendrá lo que desea. No seas de dos mentes. Se trata de un manuscrito de setenta y cinco páginas, que contienen pasajes breves de carácter mágico.

Aunque lleve por título “Evangelio”, el libro no contiene ningún pasaje de la vida o la pasión de Cristo: ni María ni Cristo son los protagonistas. Si abundan las referencias bíblicas, con citas de Salmos, Job, Proverbios, Mateo o Lucas. En realidad, la finalidad del libro era la de adivinar el futuro y cada página elegida al azar daba una respuesta a la pregunta del consultante.

El Evangelio de las Suertes de María es una muestra del papel que tenían las artes adivinatorias en el Egipto cristiano. Encontramos oráculos como el siguiente: «Ve y haz tus votos, y lo que prometiste cúmplelo inmediatamente. No tengas una mente doble, pues Dios es misericordioso. Él es el que cumplirá tu petición y aliviará la aflicción de tu corazón» (oráculo 25).

Para consultar las respuestas existían diversos métodos. Se podían utilizar pequeñas fichas en las que se inscribía la pregunta y a través de diversos juegos de azar se obtenía la respuesta. También se empleaban dados o astrágalos, cuyo número indicaba la respuesta, ya fuera un número que se correspondía con el nombre de un dios, una página o un verso. En un fragmento de papiro se cuenta que se usaban hojas de palma para invocar a la Gran Señora Isis a través del mensajero Hermes.

Acostumbrados a la fe y a los milagros, vemos cómo también el cristianismo primitivo de origen copto utilizaba la adivinación vinculada a la religión, manteniendo la tradición egipcia previa al cristianismo.
Fuente: National Geographic

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Waterhouse y el ocultismo

John William Waterhouse fue un pintor británico que desarrolló su obra a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Fue seguidor de la corriente pictórica de mediados del XIX conocida como Prerrafaelismo. De hecho, ha sido apodado como “el moderno prerrafaelita” por seguir sus preceptos décadas más tarde. Académico de reconocido prestigio, se sostiene la teoría de que pudo militar en alguna sociedad secreta de corte ocultista pero no hay ningún documento que lo atestigüe. En estas páginas vamos a tratar de dilucidar los argumentos a favor de esta teoría: ¿fue Waterhouse un seguidor del ocultismo?

Imagen 1
J.W. Waterhouse, La bola de cristal,1902.

Tenemos que situarnos en el tiempo: estamos a finales del siglo XIX, en 1859 se había publicado El origen de las especies de Darwin y comienza el progreso tecnológico. Las religiones oficiales están en crisis y en ese momento surgen multitud de credos y sociedades de carácter esotérico y ocultista. En 1875 Madame Blavatsky había fundado la Sociedad Teosófica en Estados Unidos y había publicado su gran libro de referencia Isis sin velo. En ese momento viaja a París, que es un hervidero de heterodoxia, hay multitud de sesiones espiritistas y reuniones secretas y van a proliferar numerosas organizaciones herméticas, rosacruces, teosóficas, ocultistas, etc. Es el tiempo en que Joséphin Péladan organiza las exposiciones artísticas de corte esotérico bajo el nombre de salones de la Rose+Croix. Este influjo de credos heterodoxos se expande por todo el continente en lugares como Munich o Praga. Inglaterra, aunque algo más tarde, también va a seguir esta tendencia. Mundialmente famosa será la Orden Hermética de la Aurora Dorada –generalmente conocida como Golden Dawn- fundada en Inglaterra en 1888, orden en la que militarán personajes tan insignes como Arthur Machen, Bram Stoker, W.B. Yeats, H.G. Wells o el archiconocido Aleister Crowley. Se cree que Waterhouse pudo ser uno de ellos.

John William Waterhouse (Roma, 6 de abril de 1849 – Londres, 10 de febrero de 1917) es hijo de un pintor británico que trabajó unos años en Italia. Pronto la familia regresa a Inglaterra y el joven John William va a seguir los pasos de su padre. Sus comienzos estuvieron dedicados a la pintura de historia, campo en el que cosechó notables éxitos y el reconocimiento de la Royal Academy, máxima institución de las artes en Gran Bretaña. Tanto es así que en 1895 será nombrado académico. Su prestigio le permite una mayor libertad y su pintura se va a acercar a la tradición prerrafaelita, que había tenido su auge en la década de los 50. En esta etapa vamos a ver como algunas de sus pinturas más importantes están imbuidas de algo más que simple esteticismo: van a aparecer toda una serie de claves relacionadas con la magia, la adivinación y las tradiciones secretas de la Antigüedad que nos hacen pensar que Waterhouse tenía conocimientos profundos de estas materias, más allá de ser un puro aficionado, y especular sobre su vinculación ocultista. Para ver esto de una forma más clara vamos a detenernos en tres de sus lienzos más conocidos: Consultando al oráculo (1884), El círculo mágico (1886) y La bola de Cristal (1902).

Consultando al oráculo representa a un grupo de jóvenes doncellas que acuden a una maga para consultar su futuro, el cual emana de una cabeza que susurra el destino al oído de la maga. El momento recogido por Waterhouse es el de la revelación: la maga escucha atenta al oráculo mientras con un brazo trata de frenar la sorpresa de las jóvenes que se muestran atónitas en la escena. Según la cultura de la época, lo más lógico hubiera sido pensar que Waterhouse había representado una escena de la Antigua Grecia: la consulta al oráculo de Delfos, pero vamos a ver que esto no es así. Si nos fijamos en el espacio en el que transcurre la acción vemos que se trata de una estancia hebrea. Esto nos lleva a pensar mediante qué formas se adivinaba el futuro en esta cultura. Esa cabeza que representa Waterhouse podría ser un Terafín, que según el Tárgum -una traducción al arameo dela Biblia hebrea producida o compilada en el antiguo Israel y Babilonia- no sería sino la cabeza de un joven varón primogénito que ha sido sacrificado con finalidades mágicas y que tiene el poder de la adivinación del futuro.

J.W. Waterhouse, El círculo mágico, 1886.

En El círculo mágico el tema es mucho más evidente: Waterhouse representa un acto de hechicería. Aquí, una bruja hierve una poción en un caldero mágico y mientras traza un círculo de fuego –elemento de protección contra los malos espíritus- en torno a ella. A su alrededor hay cuervos –aves de mal agüero- y un sapo, animal también vinculado a la magia. Si nos fijamos en el vestido de la hechicera tiene bordados motivos de la Antigua Grecia. Por otra parte, en su cinto lleva una hoz con la forma de las empleadas por los druidas. Por último, rodeada a su cuello, una serpiente se muerde la cola. Esta serpiente tiene el nombre de Ouroboros y representa la naturaleza cíclica de la vida. Su representación se remonta al Antiguo Egipto pero es también frecuente en el hermetismo y en la alquimia. En este contexto el Ouroboros representa la unidad de todas las cosas, tanto materiales como espirituales, que no desaparecen sino que cambian de forma en un ciclo eterno de destrucción y creación; es también el símbolo del infinito. Aquí podemos darnos cuenta de cómo Waterhouse está poniendo en un mismo contexto elementos mágicos de las culturas antiguas y del saber alquímico.

Por último hacemos referencia a La bola de cristal. De nuevo, aparece una maga, esta vez observando la imagen reflejada en el interior de una bola de cristal. Vemos un libro de hechizos abierto por una página de la que la protagonista habrá pronunciado las palabras mágicas. Junto al libro una calavera, un elemento de múltiples lecturas que puede hacer referencia a la práctica brujeril o a la muerte. Si nos fijamos en el vestido y en el interior de la estancia observamos que se trata de una escena medieval. El tema nos retrotrae a Consultando al oráculo pues, como sabemos, la bola de cristal se utilizaba como elemento de videncia, al igual que hacía el oráculo. La bola de cristal se utiliza para una práctica de adivinación que se remonta a la cultura celta donde los druidas veían en las piedras de berilo el pasado, el presente y el futuro. En la Edad Media, sin embargo, las bolas para adivinación eran de cristal de roca.

Este cuadro, paradójicamente, hace pareja con otro, hoy desaparecido, titulado El misal, en donde una joven devota reza arrodillada. Se dice que Frederick Pyman encargó la pareja de cuadros a Waterhouse para su residencia de Whitby. Whitby es una localidad costera al nordeste de Inglaterra en la que tienen similar presencia, las tradiciones cristiana y de culto a la magia blanca. Es más, Whitby es la localidad donde Bram Stoker halló las primeras referencias sobre el nombre ‘Dracul’ y donde se inspiró para crear su obra cumbre: Drácula, que en buena parte se desarrolla en esta ciudad. Este es un elemento que sugiere una posible vinculación entre Waterhouse y Stoker, este último miembro de la Golden Dawn. Se ha propuesto que la pareja de cuadros que pinta Waterhouse viniera a representar el cristianismo y la magia en la ciudad de Whitby.

Imagen 4
J.W. Waterhouse, Jasón y Medea, 1907.

Hay toda una serie de lienzos más en los que Waterhouse apela a elementos mágicos. Por una parte, Circe protagoniza varios de ellos. Aparece en la Odisea y es una hechicera que convierte a todos los hombres en cerdos; y quiere conquistar el corazón de Ulises y retenerlo en su tierra para siempre. Otros cuadros hacen referencia a filtros o pociones mágicas como El filtro de amor, Jasón y Medea o Destino. Como podemos ver, la magia es un tema que está presente a lo largo de la pintura de Waterhouse.

A la vista de estas cuestiones cabe considerar que los conocimientos que tiene Waterhouse sobre la magia van más allá de la pura afición. Los elementos que aparecen implican un conocimiento profundo del tema, una erudición que, dado el contexto del auge de las sociedades ocultistas, hacen más que probable la participación de Waterhouse en alguna de ellas. No obstante, como reputado académico, es muy posible que Waterhouse mantuviera en secreto su participación en alguna sociedad secreta. Los expertos en Waterhouse sostienen la teoría de que el pintor fue un ocultista. También lo cree este que les escribe.

 

Pedro Ortega

 

SI QUIERES SABER MÁS, TE RECOMENDAMOS…

Este artículo pertenece a Mistérica Ars Secreta Nº 1.

 

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La bola de cristal

adivinadora

Esta semana, la imagen mistérica del día esta dedicada a las prácticas espiritistas, adivinación y otros fenómenos de adivinación y paranormales a través de fotografías de finales del XIX en su mayoría. Esta es una primera entrega, más adelante seguiremos con este tipo de imágenes tan sugestivas. Y que mejor para empezar que por una de las mancias: la adivinación a través de la bola de cristal, práctica ancestral donde las haya. Se trata de una fotografía del XIX en la que aparece una vidente observando la bola de cristal. Es muy curioso el ambiente egipcio: la adivinadora está sobre un trono y la bola está sujeta a la cabeza de una cobra. Una imagen muy sugerente.

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Consultando al oráculo

Consultando el oráculo

Este lienzo denota los conocimientos que Waterhouse tenía sobre los aspectos ocultos en la Antigüedad. Centra la escena en un ambiente hebreo donde unas mujeres van a consultar su futuro al oráculo. La sacerdotisa escucha la providencia de labios de un serafín, una cabeza de varón que actúa como oráculo.

Si quieres saber más sobre Waterhouse y sus relaciones con el ocultismo, puedes leer un artículo en Mistérica Nº1:

Portada Mistérica Nº1 mediana

 

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