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Jean Delville y La escuela de Platón

La escuela de Platón
La escuela de Platón
Jean Delville, La escuela de Platón (1898)

Jean Delville es un pintor belga muy aficionado a las corrientes esotéricas. Mantuvo una relación muy estrecha con Joséphin Péladan, conocido maestro rosacruz y organizador de las famosas exposiciones de arte vinculado con el esoterismo conocidos como Los salones de la Rose+Croix que se celebraron en la última década del siglo XIX en París. De hecho, Jean Delville participará en estas exposiciones y será uno de los mas fieles seguidores del ideario de Péladan. En este punto, es preciso mencionar dos de sus obras más importantes y que tienen que ver con la reinterpretación neoplatónica vinculada al tema de la androginia divina. Éstas son La escuela de Platón (1898) y El amor de las almas (1900).

La escuela de Platón (1898) , detalle
La escuela de Platón (1898) , detalle

Nos vamos a centrar en el primero de estos lienzos. Fue pintado por Delville en 1895 mientras disfrutaba del Prix de Rome de la academia belga (premio que permitía a los ganadores pasar un año becados en Roma). Parece razonable pensar que el artista quisiera responder a esta beca con un cuadro de grandes proporciones y que tratase de evocar un tema clásico. Este cuadro va a recoger la ideología del autor, cultivada en la década de 1890, y que él mismo denominó como “estética idealista”.

En La escuela de Platón, Delville traza un esquema simétrico con un Platón barbado y togado, dispuesto en el centro de la composición, con seis discípulos desnudos y androginizados a cada lado. Se trata por tanto de un paralelismo entre Platón y sus alumnos y Cristo y sus discípulos en la última cena. Aquí tenemos la idea neoplatónica renacentista que retoma Delville y que trata de la elevación a la categoría divina de Platón, nada más y nada menos, como si fuera Jesucristo. Además del influjo neoplatónico de las enseñanzas de Péladan, parece haber otra fuente esotérica directa que inspira a Delville, los postulados de su amigo Édouard Schuré, que establecían que tanto Cristo como Platón habían sido dos de los grandes iniciados de la Historia de la Humanidad.

El tema de la androginia que trata Delville proviene tambié de Péladan, pues queda muy impresionado por la lectura de La Décadence Latine y de sus escritos teóricos donde desarrolla su ideal del andrógino. Así, Delville va a tratar de plasmar en el lienzo una “belleza espiritual” que se sublima a través de la figuración de personajes sexualmente ambiguos, representantes de la perfección, arquetipo y símbolo del ideal.

El viaje del lienzo La escuela de Platón de Delville es un discurrir hacia el origen: de Péladan al Renacimiento y del Renacimiento a Platón, cuyas ideas acerca de la androginia quedaron plasmadas en El banquete y que llegan a través de esta vía a Jean Delville.

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Las Caricias

Cerramos la semana de los seres ambiguos con el pintor del andrógino por antonomasia: Fernand Khnopff. El pintor belga, pilar del movimiento Simbolista, estaba platónicamente enamorado de su hermana y los rostros que pintaba parecían una suerte de fusión de los dos rostros. La imagen que traemos tiene varios títulos: La esfinge, El Arte o Las caricias. Refleja un joven de rostro andrógino cuyo rostro esta junto al de una esfinge femenina con cuerpo de leopardo.

 

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Mercurio

Los dioses olímpicos también fueron androginizados en el ideal simbolista. Hoy nos hacemos eco de este probable Mercurio de ojos marrones y larga cabellera pelirroja -atributo de la mujer fatal- de la mano de Edgar Maxence pintado en 1907.

 

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Cristo andrógino

La androginia en el arte se popularizó sin lugar a dudas en la pintura Simbolista de finales del siglo XIX. Si ayer mencionábamos el posible carácter andrógino de algunos personajes de Leonardo hoy traemos un Cristo abiertamente sexual. Se trata de un dibujo de la serie de andróginos de Armand Point en el que representa a un Cristo feminizado y una Magdalena masculinizada.

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Un andrógino de Leonardo

Leonardo da Vinci tiene una cierta predilección por el tema de la androginia. Se dice que su San Juan es un ser andrógino, incluso se le atribuye un Cristo joven con rasgos afeminados. Hoy traemos uno de los dibujos del maestro florentino en el que trató de representar el andrógino platónico.

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Rebis

La imagen del andrógino tiene su importancia en la Alquimia. Aquí se acuñó el término Rebis, que es un ser primordial que contiene los dos sexos en uno. Simboliza la dualidad, la perfección y el ideal inalcanzable. Uno de los textos en donde se trata de esta figura es el Aurora Consurgens, un texto alquímico medieval que fue atribuido en origen a santo Tomás pero después se descartó la atribución y hoy conocemos a su autor como el «Pseudo-Aquino». El manuscrito contiene treinta y ocho finas miniaturas realizadas en acuarela de la que destacamos este singular andrógino.

 

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El andrógino

El término andrógino tiene un origen diferente. Pertenece a uno de los mitos de Platón en El Banquete. El andrógino es un ser doble con naturalezas masculina-femenina, masculina-masculina o femenina-femenina. Estos seres trataron de acceder al Olimpo y Zeus les lanzó un rayo que les dividió en dos mitades. Desde entonces, se dice que el hombre o la mujer van por la vida buscando su otra mitad. La representación de estos seres es como un cuerpo con una mitad masculina y otra femenina.

Hoy traemos un dibujo de Las Crónicas de Nuremberg (S. XII) dedicado a los seres extraños, donde se representa un cuerpo mitad femenino y mitad masculino.