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Especial verano: Otras fronteras con Paloma Navarrete

Paloma Navarrete

Paloma Navarrete es una reconocida especialista en fenómenos paranormales, miembro del Grupo Hepta y colaboradora habitual del programa Cuarto Milenio. En los últimos años ha publicado dos libros que le han reportado un gran éxito editorial: Experiencias en la frontera (2014) y Otras fronteras, otras realidades (2015), en los que nos relata en primera persona sus increíbles vivencias, ya desde la niñez como aprendiza de brujo en Guatemala, o a su regreso a Madrid como maestra de Otros Mundos. Ahondamos aquí en algunos detalles de su último libro, como por ejemplo, cómo detectar cruces de Hartmann, aprender pequeños conjuros, ser conscientes del poder de la mente, etc. Una entrevista en la que conoceremos más de cerca a esta mujer adelantada a su tiempo, polifacética y con unas ávidas ganas de aprender más sobre los misterios de este mundo y los que se encuentran más allá de su frontera.

Paloma Navarrete es farmacéutica y psicóloga. Fue, ya desde su juventud, muy dada a las premoniciones. Se trasladó de Madrid a Guatemala y allí aprendió de la mano de un chamán, don Diego, que hay otras vías de percepción distintas a los cinco sentidos tradicionales. Practicó la psicometría, realizó viajes astrales y vio el futuro en una bola de cristal, entre otras experiencias.

Al regresar a Madrid, estudió astrología, quirología, numerología, cábala, mitología y algo de antropología, y fundó el primer gabinete de futurología de la capital. De hecho, fue la introductora del tarot en España, su gran pasión, y lleva años impartiendo clases de esta materia, así como también de otras relacionadas con la antigua sabiduría hermética.

Después se sucedieron las colaboraciones en medios de comunicación, tanto de la televisión (en los programas del doctor Jiménez del Oso, Jesús Hermida y José M.ª Íñigo), como de la prensa (donde ha realizado el horóscopo de distintas revistas como Vogue y Mujer hoy). El Padre José María Pilón la incorporó como sensitiva a su equipo de investigación de fenómenos paranormales (Grupo Hepta), y así vivió en directo los fenómenos de las caras de Bélmez, así como las investigaciones del Palacio de Linares y del Museo Reina Sofía, entre otras, también junto al Equipo 13. Más tarde se incorporó como colaboradora eventual al programa Cuarto Milenio de Iker Jiménez.

Conferenciante habitual en numerosos congresos, participa anualmente en las Jornadas de Parapsicología que organiza el Grupo Hepta en Madrid. También es autora de varios libros y articulista en revistas especializadas.

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Programa 03×14 El Tarot de Mantegna con Pedro Ortega

La semana pasada el equipo de Mistérica se desplazó hasta Mérida para participar en un evento muy especial. El pasado sábado 4 de mayo se presentaba el nuevo libro de Javier Sierra “El quinto mundo” nada menos que en el Templo de Diana de esta ciudad extremeña.

En este acto intervino también nuestro querido Pedro Ortega, presentando oficialmente su último libro “El Tarot de Mantegna y la sabiduría arcana del Renacimiento”. Así que qué mejor manera de celebrarlo que entrevistándole en el programa de esta noche.

Seguiremos con la sección “MADRID SECRETO”, para visitar el monasterio de las Descalzas Reales. Y para finalizar, como es habitual, os proponemos nuestra “AGENDA SECRETA” para manteneros al día de todas las novedades culturales que no os podéis perder.

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La leyenda del astrólogo árabe

Este extraordinario anciano fue bien recibido del monarca, el cual, como la mayor parte de los reyes octogenarios, comenzó a hacer a los médicos sus favoritos. Quiso instalarlo en su palacio, pero el astrólogo prefirió una cueva que había en la falda de la colina que dominaba a Granada, y que es la misma sobre la cual se halla la Alhambra. Hizo ensanchar la caverna de tal modo que formaba un espacioso y vasto salón, con un agujero circular en el techo, que parecía un pozo, por el cual miraba el firmamento y observaba las estrellas, aun en medio del día. También cubrió las paredes del salón con jeroglíficos egipcios, símbolos cabalísticos y figuras de estrellas con sus constelaciones, y proveyó su vivienda de instrumentos fabricados bajo su dirección por los más hábiles artistas de Granada, pero cuyas ocultas propiedades eran de él solamente conocidas.

En muy poco tiempo llegó a ser el sabio Ibrahim el consejero favorito del rey, el cual le consultaba cuando se veía en alguna tribulación. Estando una vez Aben-Habuz lamentando la injusticia de sus convecinos y quejándose de la perpetua vigilancia que se veía obligado a observar para guardarse de sus invasiones, el astrólogo, luego que aquél concluyó de hablar, permaneció un rato en silencio, y le dijo después:

-Sabe, ¡oh rey!, que cuando yo estaba en Egipto vi una gran maravilla inventada por una sacerdotisa pagana de la antigüedad. En una montaña que domina la ciudad de Borsa, y mirando al gran valle del Nilo, había una figura que representaba un carnero y encima de él un gallo, ambos fundidos en bronce y dispuestos de manera que giraban sobre un eje. Cuando el país estaba amenazado por alguna invasión, el carnero señalaba en dirección del enemigo y el gallo cantaba, y de este modo presentían el peligro los habitantes de la ciudad y conocían la dirección de donde venía, pudiendo prepararse con tiempo para defenderse.

-¡Gran Dios! -exclamó el atribulado Aben-Habuz-. ¡Qué tesoro sería para mí un carnero semejante, que me hiciese la misma señal en medio de esas montañas que me rodean, y un gallo como aquél que cantase cuando se acercara el peligro! ¡Allah Akbar! ¡Y qué tranquilo dormiría en mi palacio con tales centinelas en lo alto de mi torre! El astrólogo esperó por un momento a que concluyese sus exclamaciones el rey, y continuó:

-Después que el virtuoso Amrou (¡cuyos restos descansen en paz!) concluyó la conquista de Egipto, permanecí algún tiempo entre los ancianos sacerdotes de aquel país, estudiando los ritos y ceremonias de aquellos idólatras, procurando instruirme en las ciencias ocultas, por cuyo conocimiento alcanzaron aquéllos tanto renombre. Estando sentado cierto día a orillas del Nilo conversando con un venerable sacerdote, me señaló las enormes pirámides que se levantan como montañas en medio del desierto: «Todo lo que te podemos enseñar -me dijo- no es nada comparado con la ciencia que se encierra en esas portentosas edificaciones. En el centro de la pirámide que está en medio hay una cámara mortuoria en la que se conserva la momia del Gran Sacerdote que contribuyó a levantar esta estupenda construcción, y con él está enterrado el maravilloso Libro de la Sabiduría, que contiene todos los secretos del arte mágico. Este libro le fue dado a Adán después de su caída, y se ha ido heredando de generación en generación hasta el sabio rey Salomón, quien, con su ayuda, construyó el templo de Jerusalén. Cómo vino a poder del que construyó las pirámides, solamente lo sabe Aquél para quien no existen secretos.»

Washington Irving
La leyenda del astrólogo árabe

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Sobre la Astrología

“Según la tradición hermética aquello que testimonia el mapa de nacimiento, no es la asistencia de las potencias celestes, que vienen a influenciamos desde arriba, sino solamente el reflejo de las tendencias que emanan de nuestras disposiciones interiores. Así no es el hecho de nacer en tal o cual momento lo que determina la estructura del ser humano (en tal caso, se podría retardar o acelerar un nacimiento, para tener un niño «a pedido» astrológicamente: un cuarto de hora más temprano, una «simiente» de campeón deportivo; media hora más tarde, un «esbozo de sabio»…) Hay que invertir la proporción: es la estructura humana la que «llama», la que requiere una situación celeste capaz de reflejarle; en suma, se puede decir que no es como se nace, sino que se nace como se es… al menos si se deja hacer a la naturaleza. En esta tradición hermética, si Venus, por ejemplo, «influye» en nuestros amores, no lo hace en tanto cuerpo celeste que ejerce una acción transitiva, desde un punto de partida celeste a uno de llegada humano; se debe a que el astro es un símbolo de las aspiraciones del corazón humano, en virtud de una «simpatía» del elemento astral venusino y del verbo amar, puesto que estamos hechos del tejido que constituye el Universo. Puede parecer que la «directiva» proviene del Cielo; si allí está inscrita, la manifestación no deja de desarrollarse en el interior del hombre. El destino no se hace fuera de él, no depende de una entidad exterior, en este caso, de un cuerpo celeste: el hombre es esclavo o libre ante sí mismo. En un universo donde lo uno es co-extensivo al todo y el todo converge en lo uno, no se establece entre el astro y el hombre una sucesión de causas y efectos; al contrario, se toma a ambas en una simultaneidad global, siendo todo la relación de lo externo astronómico y de lo interno humano.”

André Barbault, astrólogo
El Conocimiento de la Astrología, pág. 102-103
Editorial Dédalo