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La Santa de Mado Martínez

La Santa

Mado Martínez.

La Santa.

Algaida Editores. Sevilla, 2014.

«Anoche soñé que volvía a Manderley». Con esta sugerente frase comienza La Santa, al igual que Daphne du Maurier iniciara su popular Rebeca. Para los lectores más avezados, conocedores del universo asfixiante de Daphne du Maurier, no solo se trata de una coincidencia o guiño literario, sino que las similitudes entre la creadora de Rebeca y Mado Martínez, escritora de La Santa, son muchas, y no únicamente en cuanto al uso de nombres como Manderley y Rebeca se refiere.

Esta apasionante novela —que mereció el XIX Premio Ateneo Joven de Sevilla es adictiva y de ágil lectura desde el principio hasta el final. Se halla estructurada en capítulos cortos, con sugerentes títulos y poéticas inscripciones que anticipan lo que ha de venir. Además, cuenta con una efectividad en el manejo de las voces y el lenguaje que capturará y cautivará al lector de inmediato.

El internado para señoritas Rosas del Cares situado en un recóndito paraje asturiano junto a los Picos de Europa, fundado por la carismática y ya fallecida Rebeca de las Nieves, guarda innumerables secretos. En medio de una gran nevada que deja incomunicado al colegio comienzan a desaparecer las internas, y en el pueblo no tienen duda de que tras estas desapariciones está la fatídica presencia de la Güestía, más conocida como la Santa Compaña, que como todos saben solo hace acto de presencia tras una invocación para clamar sed de venganza.

Con este evocador argumento, no sorprendería que la historia fuera llevada a la gran pantalla; e incluso que se rodara una secuela para adentrarnos en el inquietante universo del internado Manderley desde sus inicios, ya que esta historia da para mucho más. No obstante, quizá se eche de menos una explicación más detallada de algunos puntos del desenlace final, los cuales sugieren —más que explican— y que el lector deberá intuir.

Mado Martínez reivindica el suspense y terror victorianos, a los que incorpora los miedos antropológicos más atávicos del folcklore asturiano. También encontraremos referencias literarias a Otra vuelta de tuerca de Henry James, Cumbres Borrascosas de Emily Bronte y Frankestein de Mary Shelley, además de a cuentos tradicionales como Caperucita roja de Charles Perrault o La reina de las nieves de Hans Christian Andersen. No faltan pequeñas referencias a otros escritores hispanos, que sirven como elementos velados a la hora de ambientar esta trama en un nevado y aislado concejo de Asturias. destacan entre todas las referencias las alusiones a Rebeca, e incluso se concluye la historia prácticamente a modo de broche final con la misma frase que le dio comienzo: «Anoche soñé que volvía a Manderley…».

Belén Doblas