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Vampiros, drogas y detectives

El grial de los vampiros

 

 

 

 

 

 

 

 

Milos de Azaloa.

El grial de los vampiros.

Sven Jorgensen. Barcelona, 2014.

352 págs.

18 €

Vampiros, drogas, viajes en el tiempo, detectives, el Santo Grial… La obra que nos ocupa tiene todos los ingredientes necesarios para conseguir una novela negra muy entretenida y, sobre todo, muy pulp.

En este libro (editado por Sven Jorgensen) Milos de Azaloa lleva al lector a través del mundo de los vampiros, quienes coexisten en cierta armonía a la sombra de la sociedad humana hasta que su existencia se ve amenazada por la aparición de una nueva droga, el bloom, que está acabando con ellos. El protagonista, Jack Zimmer, conocido entre los de su raza como el Taxim, es un vampiro milenario que trabaja como taxista en la ciudad de Nueva York. Zimmer se verá envuelto en la trama del bloom y tratará de llegar al fondo del asunto, ya que la amenaza parece venir del interior de la propia sociedad vampírica, donde se desatará una guerra por el poder que dividirá a los diferentes clanes.

La novela, que intenta reproducir el estilo de las viejas narraciones pulp, posee un ritmo trepidante, con constantes giros de la trama, y se va complicando según avanza la historia. El estilo, muy directo, se centra más en los ágiles diálogos que en las descripciones. Donde sí se detiene es al narrar la historia de los diferentes clanes vampíricos, lo cual, en una novela que carece de capítulos, podría abrumar a algunos lectores debido a la cantidad de información que se relata; pero ni siquiera esto es capaz de desviar la atención del lector de la narración principal. Los personajes también poseen las características de las novelas pulp, a saber: tipos duros, detectives incansables, mafiosos y gente de la peor calaña, mujeres fatales y hasta piratas.

Por si fuera poco, la novela también contiene varios guiños literarios, históricos y cinematográficos que harán las delicias de los lectores amantes de la temática vampírica. Milos de Azaloa ha conseguido mezclar con éxito componentes de lo más dispares, desde los detectives y las femmes fatales de la novela policíaca, pasando por los vampiros, el Santo Grial, la fuente de la eterna juventud, el mítico Holandés Errante, las máquinas del tiempo que llevan a los protagonistas al Egipto de los faraones o a Transilvania en la época medieval, e incluso posesiones (pero no demoníacas, sino vampíricas). Como resultado de semejante cóctel, nos encontramos con El grial de los vampiros; una novela divertida, con un ritmo endiablado, y que nos recuerda a las mejores narraciones pulp de las décadas de 1930 y 1940.

 

Gema Solís Villamarzo