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Los exploradores de Hitler SS-Ahnenerbe

Exploradores de Hitler

Los Exploradores de HitlerJavier Martínez-Pinna.

Los exploradores de Hitler SS-Ahnenerbe.

Ediciones Nowtilus. Madrid, 2017.

256 págs.

16,95 €

Los exploradores de Hitler SS-Ahnenerbe es una obra que trata sobre los viajes y misiones que llevaron a cabo los nazis por orden de Hitler con el fin de refutar las teorías del Reich sobre las huellas perdidas de la raza aria en las lejanas e inaccesibles cumbres del Tíbet, ratificar la existencia de la Atlántida, buscar la enigmática ciudad peruana de Tiahuanaco, así como la búsqueda de el Santo Grial o la Lanza de Longinos y las propias leyendas que existen alrededor de otros misteriosos objetos. Además es el primer libro que trata de manera completa el obsesivo proyecto SS Ahnenerbe sobre el ocultismo nazi.

A través de sus páginas seguiremos el rastro de este extraño grupo de aventureros que se puso al servicio de un régimen que les encargó la búsqueda de los más poderosos objetos de culto de todas las religiones, sin olvidar que parte de estas curiosas expediciones se realizaron mientras el mundo se hundía debido a las consecuencias de una devastadora guerra.

Javier Martínez-Pinna, es historiador especialista en Prehistoria, Arqueología e Historia Antigua. Ha participado en numerosas campañas arqueológicas, y es colaborador habitual de medios como la revista Vive la Historia o Clío. También se ha especializado en el estudio de algunos de los conflictos de mayor resonancia en la Historia.

En Los exploradores de Hitler SS-Ahnenerbe, el autor de este ensayo, se centra en analizar con rigor histórico datos contrastados sobre las diferentes hipótesis formuladas hasta el día de hoy de una manera ágil y amena. Además, cuenta con una excelente documentación de más de 50 ilustraciones, mapas, fotografías y retratos de algunos protagonistas.

Una apasionante aventura a modo de guía de viajes desde el Tíbet hasta la Antártida pasando por España, Egipto y Sudamérica para encontrar alguno de los tesoros ocultos más anhelados de nuestro pasado, esta vez siguiendo la pista a los investigadores nazis que durante años recorrieron el mundo al servicio de las extravagantes ideas del Tercer Reich.

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Moradores de lo desconocido (III): Antártida

La Antártida

Aquellos que, o bien lo han explorado o trabajan en las bases científicas instaladas allí, dicen que el vasto paisaje blanco y frío al que se reduce el continente helado es siempre el mismo. La desorientación, sin prácticamente ningún punto de referencia, es uno de los muchos peligros que caracterizan la Antártida, sin olvidar las temperaturas extremas que rondan los cincuenta grados centígrados bajo cero, los temporales de ventiscas, las fisuras y grietas abisales en el hielo que la nieve oculta y que ceden al menor peso… La Antártida se erige con diferencia como la tierra yerma más hostil del planeta, un espacio aislado, estéril y poco habitable.

Olvidamos con frecuencia que apenas hace poco más de un siglo que el hombre coronó con éxito el centro del Polo Sur, estableciendo así uno de los últimos logros de exploración de lo desconocido. Un paraje tan extraño como peligroso despierta sin duda la curiosidad innata del hombre, y pese a los múltiples intentos de penetrar en la eterna tierra de hielo, no fue hasta finales de 1911 cuando culminó una carrera exploradora sin precedentes entre el noruego Roald Amundsen y el inglés Robert Falcon Scott. El duelo terminó con Amundsen, comandando el mítico navío Fram para llegar hasta la costa de su destino, como vencedor; la Expedición Terra Nova del inglés consiguió semanas más tarde llegar al Polo Sur, pero no sobrevivió al viaje de regreso. Pese a que la hazaña de Amundsen quedó eclipsada por la muerte por hipotermia de Scott y todo su equipo, los relatos que llegaron de lo sorprendente y tenebroso de aquellas tierras inexploradas, han hecho explotar la imaginación de los escritores más brillantes e imaginativos.

Desde horrores innombrables pasando por descubrimientos milenarios hasta incluso seres de otros mundos. La Antártida, en su árida y eterna blancura, sigue despertando el miedo a aquello que sobrepasa las fronteras de lo conocido. No hay nada más estimulante que imaginar un paraíso infernal helado como el último de los círculos de Dante disponible no a través de viajes fantásticos o imposibles, sino al alcance de todo aquel lo suficientemente atrevido dispuesto a arriesgar su vida… y pasar un poco de frío, claro. Pero mientras vamos tomando la difícil decisión de cruzarnos medio planeta, podemos ir abriendo boca con algunas interesantes perspectivas desde las páginas de un libro o la lisa pantalla de televisión.

Sin olvidar el épico final de la obra de Mary Shelley, que queda fuera en esta ocasión por desarrollarse en el Ártico, fue Edgar Alan Poe quien había abierto la vereda, como un potente rompehielos, con su más enigmática obra El relato de Arthur Gordon Pym (1838). Pese a que todavía en su época nadie había conseguido adentrarse en la Antártida, la única novela de Poe relata con maestría e imaginación rozando lo onírico, las aventuras de este clandestino viajero que termina introduciéndose en los oscuros océanos que rodean al continente. Lovecraft, heredero del maestro y obsesionado con esta obra, consiguió dar un giro al género literario que trataba las búsqueda de mundos perdidos con la magnífica En las montañas de la locura, de la que este año celebraremos el 80º aniversario de su publicación. En la versión lovecraftiana no sólo encontraremos extraños pingüinos gigantes —albinos y ciegos—, sino las tenebrosas pistas que se esconden tras unas montañas inusualmente afiladas, morada milenaria de los Antiguos y sus más desagradables y monstruosos esclavos, los shoggoth. Podría incluso vincularse con la primera temporada de Helix (2014 – ~).

Dos años más tarde de la publicación de Lovecraft, John W. Campbell Jr. deslumbraba al mundo con un relato intrépido, angustioso y excepcional que se adentraba en la Antártida no en busca de monstruos propios del horror cósmico, sino de extraterrestres que yacían congelados desde tiempos inmemorables. De esta forma, “¿Quién anda ahí?” (1938) marca un antes y un después en la temática literaria de exploración de la Antártida con tintes de la mejor ciencia ficción, presentando un equipo de investigación científica que encuentra en el hielo polar una nave alienígena con un habitante inesperado en su interior. Jugando con los dobles, pues el alien es capaz de copiar la apariencia de otros seres vivos, Campbell nos sumerge en una fría narración de sospechas y traición. Con los años las adaptaciones cinematográficas no tardaron en llegar, y contamos con hasta tres versiones, destacando las dos primeras: El enigma… de otro mundo (1951), más fiel al relato; La cosa (1982) versión libre y con el horror característico de Carpenter y una tercera que no hace justicia a las dos anteriores, La cosa (2011).

Para culminar este paseo helado, la guinda la coloca otra novela de ciencia ficción, La noche de los tiempos (1968), del francés René Barjavel. Una perspectiva más humana si cabe, una historia de amor y descubrimientos científicos donde una extraña esfera oculta a kilómetros de profundidad en el hielo antártico contiene los secretos más maravillosos y oscuros al mismo tiempo de una antigua civilización anterior a la humana y mucho más avanzada tecnológicamente.

Sin duda una serie de narraciones que deleitarán a los más ansiosos exploradores de espíritu, y por qué no, su lectura, una refrescante compañera de cara al que prevé ser un caluroso verano.