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Programa 02×10 Boston: Edgar Allan Poe y la Literatura


Esta noche viajamos hasta Boston, la ciudad más importante de Massachusetts, foco cultural de primer orden en el siglo XIX y una de las más antiguas de todos los Estados Unidos. Pero la visita que os proponemos estará centrada en la literatura, pues una de sus cualidades es que ha sido la cuna de algunas de las más grandes novelas norteamericanas. Cuenta entre sus insignes habitantes con grandes escritores de la talla de Hawthorne, Thoreau o Emerson. También sabemos que por sus calles deambuló el mismísimo Edgar Allan Poe. Así que partimos hacia Boston, de la mano de la profesora Eulalia Piñero, siguiendo el rastro de las letras que hicieron de ella una gran ciudad.

 

Seguiremos con Pedro Ortega y su sección “LA OBRA DE ARTE DESCONOCIDA”, en la que nos habla de un truculento lienzo conocido como “La campana de Huesca”, y en “CUADERNOS DE VIAJE”, David Hidalgo, nos traslada a dos bosques llenos de magia a través de las películas “Apóstol” y “The Ritual” producidos por Netflix. En “TERRA SECRETA” viajaremos a distintos lugares donde supuestamente ha habido presencia extraterrestre y para terminar, en “ÚLTIMA PARADA”, escucharemos un inquietante relato titulado, “La sala del fuego”.

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Musgos de una vieja rectoría

Musgos de una vieja rectoríaNathaniel Hawthorne.

Musgos de una vieja rectoría. Relatos fantásticos y siniestros.

Valdemar. Madrid, 2015.

376 págs.

25 €

Hawthorne puede considerarse, dentro de la literatura norteamericana, como uno de los autores más relevantes de la narrativa del siglo xviii. El conocido escritor de Salem, con una brillante pluma que mezcla un arraigado sentimiento religioso y su consciente preocupación por la moral y entereza humanas, despliega su imaginario en dieciséis increíbles relatos alejados de la visión más realista de su posterior La granja de Blithedale.

El estilo de Hawthorne, además de responder a la narrativa gótica norteamericana con aspectos propios del gótico sureño, está plagado de elementos que, más que convertir las historias en sobrenaturales, ayudan al lector a introducirse de lleno en lo siniestro y, por tanto, a convocar lo extraño en un ambiente que en principio se cree seguro. Lo inquietante de la prosa de este autor se encamina más hacia la perspectiva de lo ambiguo; así consigue que el lector no reconozca la naturaleza de los hechos narrados, sombras dispuestas a perturbar al espectador y provocar preguntas sobre la moralidad humana. Lo interesante de los relatos que alberga esta antología no radica en los hechos descritos en sí, sino en cómo estos son más bien la excusa perfecta para enredar y desviar la atención ante un tipo de actitud, un comportamiento, que terminará entreabriendo una puerta hacia lo macabro. Musgos de una vieja rectoría es, ante todo, una colección de perturbaciones morales de otro tiempo, pero sin duda hará las delicias de los lectores ávidos de un terror fantástico olvidado, el espanto cercano que proviene directamente de los hombres.

Entre todos los relatos de la presente antología, cabe destacar cómo Hawthorne nos presenta diferentes estilos de su narrativa. Así, encontramos relatos puramente alegóricos llenos de simbología que señala directamente a la sociedad, como «El egoísmo» o «La serpiente en el pecho», donde el protagonista puede ver a los malévolos reptiles que se enroscan en los corazones de los hombres y constatar cómo actúan estos. Un político con una boa constrictor que ahoga y devora al país y un avaro cuya serpiente es de bronce son algunos de los ejemplos, que siempre inciden en la descripción de la maldad, retratando el nido del alma humana bajo la visión pesimista del autor.

Relatos como «El joven Goodman Brown», sin embargo, insisten más en la visión fantástica, si bien esta también adopta una perspectiva social, pues el lector se convierte junto al protagonista en testigo de cómo cae la buena apariencia de las grandes personalidades del lugar al despojarse estas de sus máscaras para acudir a un sabbat donde la maldad muestra su verdadero rostro. Un increíble relato que recuerda a la visión de la bruja de M. R. James en «El fresno».

Pero sin duda una de las mejores historias, muy célebre dentro de la literatura norteamericana, es «La hija de Rappaccini». El núcleo narrativo de la obra se centra en un jardín de auténtico carácter gótico, donde un científico obsesionado por el estudio de los venenos ha creado un museo de horribles plantas tóxicas. A tales proporciones llega su obsesión, que no duda ni un instante en hacer de su propia hija un experimento viviente, al dotarla de las características que provocan la muerte en vida de la hermosa joven.

Una antología cuidada, editada con gran acierto como ya es costumbre en Valdemar y que proporcionará al lector exigente una inquietante pero placentera lectura.

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Para los amantes del relato fantástico

Jacobo Siruela (Ed.).

Antología Universal del Relato Fantástico.

Editorial Atalanta.

Por Pedro Ortega.

Dado que mi formación académica está orientada a la Historia del Arte he tenido siempre que tener a la Literatura como apoyo, fundamento o fuente para las obras artísticas. Pero una vez te has sumergido en el vasto universo literario, no te queda más que rendirte a la fascinación que provoca la Literatura. En lo que a mi respecta, mis temas de interés se han centrado fundamentalmente en la literatura del XIX, sobre todo la fantástica, y como forma literaria siempre me ha ataído más el relato que la novela. De este modo, el libro que reseñamos hoy, ha servido para abrirme los ojos a un gran número de autores que apenas conocía de nombre o que había encontrado citados en alguna ocasión. Su lectura ha sido para mi sumamente enriquecedora.

Portada antología relato fantásticoDesde luego, la empresa de abordar una antología universal del relato fantástico es titánica y solamente alguien que conoce este medio con profundidad puede acometerla. El titán se llama Jacobo Siruela y su labor editorial ha sido sobresaliente. Su ensayo preliminar, aparte de introducir al lector al universo que nos presenta, establece los criterios seguidos para llevar a cabo la selección. En este caso, Jacobo Siruela, nos dice que su elección tiene que ver con una concepción del relato fantástico “más allá de los géneros, al entender que por su enorme variedad de temas y tratamientos estilísticos, lo fantástico no puede quedar circunscrito al cuento de terror y sus variantes, sino que debe referirse a un fenómeno literario más amplio, cuyo rastro multiplica sus huellas en todas las literaturas del mundo”.

El volumen presenta 56 relatos que abarcan más de 1200 páginas y cuya selección ha seguido un orden cronológico. En mi opinión, cabría destacar que la mayoría de relatos y los más sugerentes son aquellos que recorren el siglo XIX y los que se escriben en los albores del siglo XX. A partir de ahí el lector se da cuenta de que varían los patrones, los temas y la forma de aproximarse al hecho misterioso. Y yo la verdad, los prefiero. Esto tal vez tiene que ver con mi formación y mis gustos, más afines a lo decimonónico. Pero no es menos cierto que hay textos capitales en el XX como los de Cortázar, Borges o Tanizaki cuya literatura es realmente sublime.

Dentro de los relatos del XIX también me he llevado gratas sorpresas al descubrir autores que no había leído anteriormente. Así puedo mencionar a Arthur Machen, Margaret Oliphant, Robert Hichens o Iván Turguéniev.

Y dejo para el final los relatos de los autores para mí son capitales en la materia de lo fantástico: E.T.A. Hoffmann, Poe, Hawthorne, Gautier, Villiers de l’Isle-Adam, Dickens, Le Fanu, Maupassant y, como, no H.P. Lovecraft.

La lectura del volumen ha sido tremendamente enriquecedora y, personalmente, me ha servido para trazar una línea temporal en la que encuadrar a la literatura fantástica a través del mundo del relato. Lo he leído con pasión y me he deleitado en ello. Así que recomiendo encarecidamente su lectura. Todoslos que amamos el hecho misterioso y nos gusta la lectura disfrutaremos de cómo el imaginario literario ha imaginado esa entidad fantástica pero no por ello ficticia que mora en el interior del ser humano.

Felicitamos desde esta tribuna a Jacobo Siruela por su trabajo de selección y de magnífica edición de una antología esencial.