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04×28 Néstor: Simbolismo en Canarias

Este es otro de nuestros programas especiales pues lo grabamos en nuestra pasada visita a Las Palmas de Gran Canaria. Allí pudimos visitar dos lugares vinculados con la obra del pintor simbolista canario Néstor Martín-Fernández de la Torre, un autor que queremos reivindicar desde Mistérica.

Por una parte, visitaremos el Museo Néstor, donde su director, Daniel Montesdeoca nos trazó una semblanza de este genial artista. Y después nos adentraremos en el flamante Teatro Pérez Galdós, donde María del Pino González y José Ignacio Aguiar nos desvelarán algunos secretos de la obra que Néstor realizó para este teatro. Esperamos que os resulte interesante.

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Especial verano: la mujer y lo sagrado en Gustav Klimt con Pedro Ortega

En este primer programa especial de verano de Mistérica Radio Secreta os ofrecemos una conferencia de Pedro Ortega titulada «La mujer y lo sagrado en Gustav Klimt». Fue impartida en la Universidad de Granada dentro del ciclo «Hablemos de los clásicos». Pedro aborda toda la producción artística de Klimt haciendo hincapié en la especial veneración que sentía el artista hacia la mujer como entidad sagrada.

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Programa 02×07 La Santa Muerte con el Dr. Andrew Chesnut

Hace apenas unas décadas, en el barrio bravo de Tepito, en Ciudad de México, se hizo público el que seguramente sea el culto religioso moderno con más auge y que ha crecido de una forma más vertiginosa en nuestro tiempo. Nos estamos refiriendo a la Santa Muerte.
Esta noche descubriremos qué o quién es esta extraña santa con forma de calavera, cuál fue su origen y dónde tuvo lugar, y cuáles son las ofrendas que sus devotos presentan a esta extraña figura.
Patrona de las cárceles y de los narcos, la Santa Muerte parece alzarse para defender también a aquellas personas más desfavorecidas. Descubriremos esta noche por qué es tan atrayente el culto a la Santa Muerte.
Para hablarnos de todo ello contamos a través del hilo telefónico con el Dr. Andrew Chesnut, el primer autor de un libro académico sobre este tema.

Seguiremos con Pedro Ortega y su sección “LA OBRA DE ARTE DESCONOCIDA”, en la que nos presenta un cuadro estremecedor relacionado con el ocultismo, y en “CUADERNOS DE VIAJE”, David Hidalgo revisa la terrorífica trilogía de Dario Argento con motivo del próximo estreno del remake de la película Suspiria. Seguiremos con Paco González y su “TERRA SECRETA” en la cual nos traslada a tierras sorianas para conocer uno de los lugares narrados por Gustavo Adolfo Bécquer. Y para terminar, en “ÚLTIMA PARADA”, escucharemos un relato que os pondrá los pelos de punta, titulado, “La mirada del gigante”.

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Las obras completas de Gustav Klimt

Obras completas de Gustav KlimtTobias G. Natter (Ed.).

Gustav Klimt. Obras completas.

Taschen. Colonia, 2017.

604 págs.

49,99 €

Gustav Klimt es, a mi juicio, el pintor más importante del paso del siglo xix al xx. Esto lo avala además el mercado: en 2006, el retrato de Adele Bloch-Bauer I se vendió por ciento treinta y cinco millones de dólares, lo que la convierte en la obra más cara vendida en una subasta.

Este volumen de gran formato que presenta la editorial Taschen es quizá el proyecto bibliográfico más ambicioso dedicado a la obra del genial pintor austríaco, lo que lo convierte en un libro de coleccionismo. Se compone de seis ensayos que abarcan distintos momentos y temáticas de la vida del artista, desde sus trabajos de juventud, su participación en la Secesión vienesa, sus mujeres, sus paisajes y su creación/producción gráfica. Mención especial merece el texto dedicado al engargo de Klimt para el Palacio Stoclet de Bruselas, un edificio que pese a estar declarado Patrimonio de la Humanidad no está abierto al público. Así, podemos conocer todo el interior del palacio decorado por Klimt y que constituye una de las obras cumbre de su arte.

El apartado biográfico nos permite conocer la vida del pintor para así ubicar su compleja obra a través de los años. Este recorrido cronológico culmina con el catálogo de su obra completa, lo que nos permite admirar todos los secretos artísticos de Klimt, como sus colaboraciones escultóricas de juventud para los patios interiores del Museo de Arte de Viena, los óleos para los techos del teatro municipal de Liberec en la República Checa o los frisos del teatro del palacio de Pelesch en Sinaia. También podemos ver, aunque sea a través de fotografías en blanco y negro, algunas de las obras perdidas del artista como Música, Filosofía y Jurisprudencia, pinturas del palacio de Immendorf (Baja Austria) destruidas en un incendio en 1945.

En suma, un proyecto colosal y, quizá, la mayor aproximación bibliográfica hasta la fecha a la obra de este genio ya universal.

Pedro Ortega

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Relaciones ocultas

Libro Relaciones ocultas

Libro Relaciones OcultasMarta Piñol Lloret (Ed.)

Relaciones ocultas. Símbolos, alquimia y esoterismo en el Arte.

Vitoria-Gasteiz: Sans Soleil Ediciones, 2018.

376 págs.

19,50 €

La relación de lo oculto con las imágenes proviene desde los albores de la humanidad. Podría decirse que las primeras pinturas que el homo sapiens dejó marcadas en las paredes de las cavernas estaban ya imbuidas de pensamiento mágico. Esa relación se ha mantenido a lo largo de la historia y, aunque nos parezca paradójico, en la era de Internet, todavía se siguen creando imágenes vinculadas con lo oculto.

Ciertamente, echaba de menos una publicación en el panorama editorial en castellano que estableciera vínculos entre lo oculto, lo mistérico, lo imaginario o lo simbólico y la producción artística. Desde luego, Relaciones ocultas, es un libro pionero en nuestro país y sienta, a mi juicio, las bases para el desarrollo de futuras ediciones en este apasionante y poco explorado campo.

El libro se presenta como una recopilación de textos académicos coordinados por la profesora de la Universidad de Barcelona Marta Piñol Lloret, quien aparte de su ensayo que abre la obra, ha seleccionado cuidadosamente los autores y los temas que le acompaña. La edición comienza con una perspectiva general de la relación entre el lenguaje simbólico y la alquimia y el esoterismo, y nos va llevando de manera cronológica, desde los orígenes “chamánicos” del arte de la Prehistoria, pasando por el Medievo y la Edad Moderna, período este último fundamental en el desarrollo de estas relaciones ocultas, hasta llegar a nuestros días con la vinculación entre alquimia y fotografía y culminar con una de las grandes pintoras patrias vinculada al pensamiento mágico: Remedios Varo.

Querría resaltar un tema fundamental casi omnipresente a lo largo de estas páginas. Me refiero a la alquimia. La mirada académica hacia esta práctica milenaria arroja mucha luz para entender en qué consiste realmente la alquimia, cuál ha sido su desarrollo desde los albores del Antiguo Egipcio y cuáles son sus implicaciones en el pensamiento occidental. Dentro de este tema quiero señalar un capítulo que está dedicado a uno de los libros más enigmáticos sobre el tema: el Aurora Consurgens del siglo XV el cual inauguraría de alguna manera la iconografía alquímica moderna.

También felicitar a la editorial Sans Soleil por esta iniciativa y por su cuidadoso catálogo dedicado a explorar la cultura visual contemporánea y sus orígenes. Esperamos nuevos títulos al menos tan interesantes y ricos como este.

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Julio Romero de Torres

Cante hondo

Julio Romero de Torres y la pintura simbolista

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Julio Romero de Torres. Cante hondo (detalle)

Julio Romero de Torres es un icono cordobés y a la vez un símbolo de España: sus cuadros aparecen en billetes, etiquetas, sellos, coplas… Se le conoce como el Pintor de la Mujer Morena y, si se mira dos veces su obra más representativa, esa Chiquita piconera, y se medita sobre su significado, ello nos lleva a una metáfora del   amor   carnal.   Si   la   más   representativa   de   sus   obras   encierra un  doble significado, ¿qué hallaremos al observar el resto de su producción? En este artículo pretendemos desvelar que el autor albergaba una intención heterodoxa al pintar algunos de sus lienzos más representativos.

Así podremos ver cuadros como Cante hondo, un lienzo que nos narra una historia de amor, celos y muerte; las pinturas de decapitadotas y decapitadas, los cuadros dedicados a las adivinadoras que echan las cartas como La sibila de las Alpujarras, o los dos grandes lienzos que se encuentran en el Museo Julio Romero de Torres de Córdoba y que hacen pareja: El pecado y La gracia.

A través de la pintura simbolista, que posiblemente conoció de primera mano en sus viajes a París y a Bruselas en 1907, y de sus años de residencia en Madrid, donde asistió a sesiones espiritistas de la mano de Emilio Carrère, el pintor expresa una vía de pensamiento artístico verdaderamente heterodoxa y muy poco conocida por el gran público.

Si te interesa este tema, hemos publicado un artículo completo sobre Julio Romero de Torres y la pintura simbolista en la revista digital Mistérica Ars Secreta nº 6 que hemos dedicado a la mujer y el misterio. Además podrás encontrar artículos sobre Cleopatra, Cervantes, Chicho Ibáñez Serrador, una entrevista a Paloma Navarrete, el bosque de Aokigahara, Chavín de Huántar y mucho más…

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Pintura simbolista en Milán

El Simbolismo: Arte en Europa desde la Bèlle Époque hasta la Gran Guerra

Exposición

Fernand Khnopff, Caricias (El Arte) 1896, (© Royal Museums of Fine Arts of Belgium, Brussels / foto J. Geleyns)
Fernand Khnopff, Caricias (El Arte) 1896, (© Royal Museums of Fine Arts of Belgium, Brussels / foto J. Geleyns)

Del 3 de febrero al 5 de junio hay una cita ineludible en Italia para los amantes del Simbolismo: Cerca de 150 obras de artistas fundamentales de este movimiento artístico se reúnen en el Palazo Reale de Milán, en una exposición titulada “Il Simbolismo: Arte in Europa dalla Bélle Époque alla Grande Guerra”. Las pinturas, esculturas, grabados y dibujos, provienen de los principales museos europeos y de colecciones privadas. Esta excepcional selección de autores y obras muestra al estilo artístico en pleno apogeo del fin du siècle, aunque fue eclipsado posteriormente por el impresionismo y otras vanguardias, que lo relegaron al cajón de excentricidades de la historia y crítica del arte.

Sin embargo, desde hace unos años, el Simbolismo está cada vez más valorizado y presente en exposiciones temáticas en museos, en ensayos o en congresos. Y es que, más allá de los diferentes estilos artísticos, existen unas inquietudes comunes y eternas del ser humano reflejadas en la historia del arte: el amor y la muerte (Eros y Thanatos), el mito y la religión, el deseo y el pecado, los misterios de la naturaleza y del universo, los abismos del alma y la locura de la mente. El Simbolismo es una inmersión plena en estas constantes existenciales y, al mismo tiempo, fue un movimiento que estableció una sinergia artística entre diferentes países europeos y en el desarrollo de sus propios estilos: Bélgica y Francia (Art Nouveau), Austria (Secesionismo vienés), Alemania y países nórdicos (Jugendstil), Italia (Divisionismo), Inglaterra (Esteticismo y Prerrafaelismo), Checoeslovaquia, Polonia o España, con sus influencias, similitudes y diferencias, extensivas al Decadentismo y al Modernismo, dentro de una fecunda amalgama de ismos finiseculares.

El Simbolismo sigue la estela iniciada con el Romanticismo negro, onírico, trágico y sobrenatural, y supone la inmersión plena en lo irracional del ser humano, en la magia, el paganismo mítico, el exotismo y el exceso, la imaginación delirante y los paraísos artificiales. Por el contrario, se caracteriza por la negación del positivismo, el materialismo, el progreso científico y la realidad prosaica e intranscendente. Así que nada de obreros, campesinos o burgueses: los seres humanos se transforman en sirenas, ninfas, brujas, valquirias, héroes míticos, sátiros o demonios de ojos ardientes. El Simbolismo transfigura la realidad en el deseo interior, representado por imágenes simbólicas y alegóricas atemporales.

La exposición del Palazo Reale de Milán se divide en 18 secciones temáticas, que nos trasladan por las diferentes atmosferas creadas por las obras que van de lo onírico de Fernand Khopff, a lo monstruoso y espiritual de Odilon Redon, o lo mítico de Gustave Moreau. Hay un especial énfasis en los simbolistas italianos Giovanni Segantini y Giulio Aristide Sartorio, con su serie de pinturas Ciclo Il Poema della Vita Humana, inaugurada en la Bienal de Venecia de 1907, obra cumbre que consagró al Simbolismo en Italia con 14 paneles que ilustran el poema de la vida humana a través de los mitos de la antigüedad clásica.

Gulio Aristide Sartorio. L’Amore, 1906-1907 (dal ciclo Il poema della Vita Umana). Venezia, Fondazione Musei Civici di Venezia, Galleria Internazionale d’Arte Moderna di Ca’ Pesaro.
Gulio Aristide Sartorio. L’Amore, 1906-1907 (dal ciclo Il poema della Vita Umana). Venezia, Fondazione Musei Civici di Venezia, Galleria Internazionale d’Arte Moderna di Ca’ Pesaro.

 Poetas órficos, femmes fatales y héroes míticos

El guía de este excelso viaje es Charles Baudelaire, cuyo poemario de Las Flores del Mal es la génesis del Simbolismo literario, y también es el hilo de Adriana, conductor e iniciático que nos acompaña en este viaje artístico al interior de la psique humana. Estos versos malditos, condenados por inmorales y exaltadores de todos los vicios, que pretendían extraer “la belleza de la maldad”, acompañan a las obras más emblemáticas del Simbolismo: Entre ellas destaca la pintura de Jean Delville Orfeo muerto (1893), con la cabeza flotando en el agua, tras haber sido destrozado por las ménades enfurecidas y desdeñadas por el hombre que descendió a los infiernos en busca de su amada Eurídice. Gustave Courtois representa en su Orfeo (1875) al poeta desmembrado yaciendo con su lira, medio enterrados en la arena. Gustave Moreau, representa a sus andróginos héroes como Edipo, Orfeo o Perseo, cuidados por musas, como en Esiodo y la musa (1891), o amenazados por esfinges y o cortadoras de cabezas, adolescentes caprichosas y crueles como Salomé.

Gustave Courtois, Orfeo, 1875, (Pontarlier, Collection Musee municipal © Mondadori Portfolio / AKG Images)
Gustave Courtois, Orfeo, 1875, (Pontarlier, Collection Musee municipal © Mondadori Portfolio / AKG Images)

Orfeo y Baudelaire son los poetas icónicos más representativos del Simbolismo, victimizados por las femmes fatales, ya fueran en forma de bacantes griegas o prostitutas vampíricas finiseculares. La imagen de la mujer como ser lujurioso, perturbador y demoniaco es una constante en las obras simbolistas: Lo vemos también en la obra de Fernand Khopff, Las Caricias (El Arte) (1896), donde la mujer guepardo es la bella imagen especular del Edipo andrógino que se recuesta contra su rostro, como dos gemelos escindidos a su pesar y al que la esfinge felina acaricia su vientre con su zarpa.

Acusado por sus obras de pornógrafo y bestial, el belga Felicien Rops con Pornokratès (1878) traduce plásticamente los poemas de Baudelaire con sus mujeres lascivas, como esta Circe finisecular que convierte a los hombres en cerdos obsesionados por sus medias fetichistas. Otro gran simbolista, Franz Von Stuck, con su Lucifer (1891) crea la imagen más icónica del ángel caído y atormentado por su venganza; al contrario que la mujer de su obra El Pecado (1908), una Lilith orgullosa de su pecado, con su cuerpo enmarcado por una inmensa boa constrictora. La Cleopatra (1903) de Gateano Prevati muestra la belleza perversa de la mujer, incluso a punto de suicidarse, cuyo cuerpo lujurioso despierta pasiones necrófilas. También Albert Von Keller muestra el cuerpo de una joven mártir crucificada, exultante de erotismo en Al claro de luna (1894). La asociación entre el Erotismo y la Muerte se condensa también en la obra del polaco Jacek Malczewski, que representa la figura mítica de muerte en Thanatos (1898) como una sensual mujer con guadaña surgiendo de un cementerio.

Félicien Rops, Pornokratès, 1878, (Morlanwelz, Musée Royal de Mariemont © Musée royal de Mariemont / foto M. Lechien)
Félicien Rops, Pornokratès, 1878, (Morlanwelz, Musée Royal de Mariemont © Musée royal de Mariemont / foto M. Lechien)

Franz von Stuck, El pecado, 1908, (© Galleria d’Arte Moderna Empedocle Restivo, Palermo)
Franz von Stuck, El pecado, 1908, (© Galleria d’Arte Moderna Empedocle Restivo, Palermo)

Max Klinger sigue la tradición mítica simbolista con sus óleos de sirenas sensuales y fatales, como en Tritón y Nereida (las Sirenas) (1895); pero va más allá con sus grabados oníricos, casi freudianos, precursores del Surrealismo como El rapto de un guante, Opus VI, (1881). Las alucinaciones y las pesadillas se conjugan en Odilon Redon, que dibuja a seres que han nacido con el estigma del monstruo, como el cíclope sonriente y horrible de su serie de litografías Los orígenes (1883).

Imagen nº 6: Max Klinger, El rapto de un guante, Opus VI, 1881, (Bologna, Collezione Paola Giovanardi Rossi, Palazzo Fava, © Fondazione Cassa di Risparmio in Bologna / foto Mario Berardi)

Hay más obras de autores como Ferdinand Hodler con su obra El Elegido; Arnold Böcklin con El Silencio del Bosque; Puvis de Chavannes y un largo etcétera que se pueden contemplar en los siguientes enlaces, tanto en castellano como en italiano:

http://www.20minutos.es/noticia/2686960/0/simbolismo/exposicion/milan/

http://www.20minutos.es/fotos/artes/simbolismo-el-arte-del-pecado-11984/

http://www.mostrasimbolismo.it/

http://www.mostrasimbolismo.it/mostra-simbolismo-milano/

http://www.mostrasimbolismo.it/gallery/

http://www.arte.it/foto/il-simbolismo-l-affascinante-ritratto-di-un-epoca-537/13

 

Vídeos sobre la exposición en general y sobre obras relevantes en particular, La Sirena de Sartorio, Las Caricias de Knoph, El Pecado de von Stuck, entre otras.

http://www.mostrasimbolismo.it/philippe-daverio-presenta-simbolismo/

https://www.youtube.com/watch?v=tMmoGYquk3s&list=PLGRvI4b5ElZsa5p_6Gfz6USGo8i6cnDLF

https://www.youtube.com/watch?v=QDsH6QCqgd4

https://www.youtube.com/watch?v=5wfJmgu8ENM

 

A modo de recopilación final, cabe destacar las exposiciones relacionadas con el Simbolismo más recientes: En 2013 se realizó en Viena la exposición “Decadencia: aspectos del Simbolismo austriaco”, en el Palacio Muso de Belvedere. En el 2011, en el Victoria and Albert Museum de Londres se inauguró “El Culto a la Belleza: El Movimiento Esteticista”. También en 2011 hubo una exposición monográfica sobre Odilon Redon, titulada “Príncipe de los sueños” en París. En España hay que recordar la exposición en el Thyssen de Madrid, comisariada por Guillermo Solana en 2009, titulada “Las lágrimas de Eros”, que establecía un dialogo entre obras de autores simbolistas (Von Stuck, Munch, Moreau), con la de artistas románticos, neoclásicos, surrealistas y contemporáneos. Estos son los enlaces a las exposiciones mencionadas:

http://www.20minutos.es/noticia/1872313/0/decadentismo-austriaco/palacio-belvedere/pintura/

http://www.20minutos.es/noticia/1025145/0/esteticismo/exposicion/victoria-and-albert-museum/

http://www.20minutos.es/noticia/1013150/0/redon/exposicion/paris/

http://www.museothyssen.org/microsites/exposiciones/2009/Lagrimas-de-Eros/

https://vimeo.com/7679886

Max Klinger, El rapto de un guante, Opus VI, 1881, (Bologna, Collezione Paola Giovanardi Rossi, Palazzo Fava, © Fondazione Cassa di Risparmio in Bologna / foto Mario Berardi)
Max Klinger, El rapto de un guante, Opus VI, 1881, (Bologna, Collezione Paola Giovanardi Rossi, Palazzo Fava, © Fondazione Cassa di Risparmio in Bologna / foto Mario Berardi)


Portada catalogoPara saber más: Portada del catálogo “Il Simbolismo: Arte in Europa dalla Bélle Époque alla Grande Guerra” (Milano, 3 febbraio-5 giugno 2016)
http://www.mostrasimbolismo.it/catalogo/

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Algunas piezas de la exposición “Cleopatra y la fascinación de Egipto”

La Fundación Canal ha organizado la magnífica exposición que lleva por título “Cleopatra y la fascinación de Egipto” ubicada en la madrileña Plaza de Castilla.

Retrato de El FayumCleopatra es el eje de la exposición, una figura que ejemplifica la fascinación histórica por la cultura egipcia, pese a pertenecer a la dinastía ptolemaica de origen griego y paradigma de la cultura helenística. De hecho, la muerte de Cleopatra supone el final de esta dinastía y la incorporación de Egipto como provincia del Imperio Romano. Su figura o, mejor dicho, su leyenda ha sido glosada a lo largo de los siglos por cronistas y literatos y ha sido recreada por pintores, dramaturgos y cineastas.

En esta ocasión quería hacer una aproximación a esta exposición de una manera un poco diferente, fijándome exclusivamente en tres de las piezas de la exposición que, por mi afinidad y conocimiento, me resultaron más curiosas y porque se han visto por vez primera en nuestro país.

La primera de ellas es un retrato masculino y que pertenece a los conocidos como “retratos de El Fayum”. Estas pinturas son de carácter funerario y vendrían a ocupar el lugar de la máscara mortuoria en los entierros de personas de posición social media. Entre los vendajes que constituían la mortaja del finado se colocaba en el lugar del rostro el retrato de la persona. Estos cuadros estaban realizados con una técnica denominada encáustica y que se realizaban utilizando la miel como aglutinante para la pintura. El período en que se realizan estos retratos hay que datarlos sin duda en una época posterior a la época de Cleopatra, pues este tipo de retratos se realizaron en su mayoría entre los siglos I y IV de nuestra era. En la exposición contamos con uno de esos retratos, se trata de un hombre barbado, y que ha sufrido de04-Cleopatra-Waterhouseterioro en su conservación y no presenta la belleza del brillo de otros ejemplos de retratos de El Fayum. No obstante la pieza es más que interesante.

La segunda pieza que quiero comentar es un retrato de Cleopatra realizado por el pintor victoriano John William Waterhouse del que ya tenéis sobrado conocimiento los lectores de Mistérica. Por ello os dejo algunos enlaces al artículo y a la entrevista en el programa de radio “Luces en la oscuridad”. La cuestión es que los lienzos de Waterhouse son muy difíciles de ver en nuestro país aunque hemos tenido algunas ocasiones antaño; en concreto pudimos ver algunos de estos lienzos en las exposiciones “Lágrimas de Eros” en 2009 y “Heroinas” en 2011. La clave de este lienzo es el malditismo con que Waterhouse dota a su Celopatra que, sentada en su trono, muestra una pose cruel, como si estuviera ejecutando alguna cruel acción. Queda lejos de sus magas o de sus ninfas y se acoge al creciente interés por la femme fatale. La obra está fechada en 1888.

Enlace al artículo “Waterhouse y el ocultismo”.

Enlace al programa de radio “Luces en la oscuridad”.

khnopff19Y la última pieza es la que me resultó más sorpresiva y a la que os invito a que os acerquéis con curiosidad. Se trata de la obra del pintor simbolista Fernand Khnopff y lleva por título El encuentro del animalismo y un ángel, del año 1889. La proximidad en el tiempo de esta obra con la Cleopatra de Waterhouse nos hace ponerlas en relación, ya que ambos tratan en su producción el tema de la mujer fatal. De hecho la pintura de Khnopff estaba de moda en el Londres victoriano así que es plausible que ambos pintores tuvieran algún tipo de relación y con seguridad conocería el uno la obra del otro. Este lienzo de Khnopff es inquietante: un ángel vestido de caballero con armadura esta situado junto a una esfinge. La pertinencia de la obra en la exposición es, a mi parecer, la presencia de esa esfinge, que para Khnopff es el símbolo de la animalidad. La presencia de la esfinge en la obra de Khnopff es importante, sobre todo en el lienzo Las caricias de 1896 en donde la esfinge tiene cuerpo de leopardo y cabeza de mujer. Es una lástima que la obra esté cubierta por un cristal ya que los reflejos no nos dejan contemplar con detalle tan enigmática representación.

Dicho esto, espero que disfrutéis de esta magnífica exposición, con la propuesta de que os detengáis en estas tres piezas tan curiosas.

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Jean Delville y La escuela de Platón

La escuela de Platón

La escuela de Platón
Jean Delville, La escuela de Platón (1898)

Jean Delville es un pintor belga muy aficionado a las corrientes esotéricas. Mantuvo una relación muy estrecha con Joséphin Péladan, conocido maestro rosacruz y organizador de las famosas exposiciones de arte vinculado con el esoterismo conocidos como Los salones de la Rose+Croix que se celebraron en la última década del siglo XIX en París. De hecho, Jean Delville participará en estas exposiciones y será uno de los mas fieles seguidores del ideario de Péladan. En este punto, es preciso mencionar dos de sus obras más importantes y que tienen que ver con la reinterpretación neoplatónica vinculada al tema de la androginia divina. Éstas son La escuela de Platón (1898) y El amor de las almas (1900).

La escuela de Platón (1898) , detalle
La escuela de Platón (1898) , detalle

Nos vamos a centrar en el primero de estos lienzos. Fue pintado por Delville en 1895 mientras disfrutaba del Prix de Rome de la academia belga (premio que permitía a los ganadores pasar un año becados en Roma). Parece razonable pensar que el artista quisiera responder a esta beca con un cuadro de grandes proporciones y que tratase de evocar un tema clásico. Este cuadro va a recoger la ideología del autor, cultivada en la década de 1890, y que él mismo denominó como “estética idealista”.

En La escuela de Platón, Delville traza un esquema simétrico con un Platón barbado y togado, dispuesto en el centro de la composición, con seis discípulos desnudos y androginizados a cada lado. Se trata por tanto de un paralelismo entre Platón y sus alumnos y Cristo y sus discípulos en la última cena. Aquí tenemos la idea neoplatónica renacentista que retoma Delville y que trata de la elevación a la categoría divina de Platón, nada más y nada menos, como si fuera Jesucristo. Además del influjo neoplatónico de las enseñanzas de Péladan, parece haber otra fuente esotérica directa que inspira a Delville, los postulados de su amigo Édouard Schuré, que establecían que tanto Cristo como Platón habían sido dos de los grandes iniciados de la Historia de la Humanidad.

El tema de la androginia que trata Delville proviene tambié de Péladan, pues queda muy impresionado por la lectura de La Décadence Latine y de sus escritos teóricos donde desarrolla su ideal del andrógino. Así, Delville va a tratar de plasmar en el lienzo una “belleza espiritual” que se sublima a través de la figuración de personajes sexualmente ambiguos, representantes de la perfección, arquetipo y símbolo del ideal.

El viaje del lienzo La escuela de Platón de Delville es un discurrir hacia el origen: de Péladan al Renacimiento y del Renacimiento a Platón, cuyas ideas acerca de la androginia quedaron plasmadas en El banquete y que llegan a través de esta vía a Jean Delville.