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Libros de sangre II

Clive Barker.
Libros de sangre II [volúmenes IV, V y VI].
Valdemar. Madrid, 2017.
634 págs.
32 €

Si con la edición de la primera parte de los Libros de sangre los seguidores de Barker quedaban satisfechos, esta segunda completa la satisfacción ante lo esperado de la entrega. Claro que ya existían ediciones en castellano de los relatos más terroríficos del autor de Liverpool, pero como ocurría con la primera parte, no existía una edición actualizada a la altura de la calidad literaria de su artífice. Barker, creador de los mitos de horror moderno a la par que el archiconocido King —incluso éste último alaba la producción literaria de Barker—, recopiló en la segunda mitad de la década de los ochenta lo que todavía hoy se considera la antología de horror más impactante del siglo XX y Valdemar, siempre a la altura de los escritores que edita, ha sabido darle el honor que merece tanto a nivel de edición como de traducción al castellano, sin duda una proeza que hay que reconocer a Marta Lila Murillo, la encargada tanto en esta parte como en la primera de traducir a Barker.

Si bien en esta segunda parte se echan de menos las obras pictóricas del propio Barker —que acompañaban a nivel ilustrativo el anterior volumen con gran maestría—, los relatos presentados aquí encandilan al lector hasta tal punto que la ausencia de sus ilustraciones terminan olvidándose. La inmersión en la lectura, para todo aquel que desee estremecerse con el horror más visceral y perturbador de Barker, se hace de la misma forma que se adentra un buzo en aguas profundas: primero uno se acostumbra a la presión, después se siente cómodo sumergiéndose hasta que se da cuenta de la oscuridad tan terrible que le rodea cuando ha descendido demasiado.

Es cierto que la mayor parte de los relatos de Barker que llaman la atención del lector, bien por su fama, bien por su nivel de atrocidad, se encuentran en la primera parte de estos Libros de la sangre, pero sin duda alguna relatos como “El cuerpo político”, “La condición inhumana” —que encabezan esta edición— o “Lo prohibido” harán que hasta el más aventurado de los lectores sienta la tentación de mirar por encima de su hombro durante la lectura. Un ejemplar digno de disfrute —para los que sepan disfrutar del horror— hasta el punto de que más de una página termine salpicándole sangre…

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Los cuentos de Aleister Crowley

Aleister Crowley.

El testamento de Magdalen Blair y otros cuentos extraños e inquietantes.

Valdemar. Madrid, 2016.

447 págs.

14 €

 

De Aleister Crowley se han contado muchísimas cosas y la mayoría malas: que si era la Bestia 666, que si era la persona más malvada del mundo, que si era un maníaco sexual y organizaba grandes orgías… No dudo que todo esto pudiera ser en cierta manera verdad; pero si, como es el caso, nos aproximamos a su obra literaria, Crowley parece cobrar algo de humanidad.

En nuestro país ya contábamos con una edición de El testamento de Magdalen Blair a cargo de Siruela, pero esta data del año 1992 y hoy en día es muy difícil de encontrar. Valdemar ha tomado el testigo y añadido además toda una serie de cuentos inéditos para conformar un volumen que nos puede muy bien revelar sobre cuáles eran las intenciones literarias de Crowley.

Cuando abres las páginas de este volumen, esperas encontrarte invocaciones, relatos terroríficos y crueles, e incluso orgías como las que el Marqués de Sade exponía en sus novelas (por ejemplo en Las ciento veinte jornadas de Sodoma, uno de los libros más terribles que se hayan publicado). Si bien Crowley se recreaba en lo macabro y lo cruel, en mi opinión es más contenido en su escritura. Parece que quisiera abrirse un hueco en la historia de la literatura siguiendo los cánones de su época, aunque a mi juicio no lo consigue.

Algunos autores, como Frank Harris, han tildado el relato «El testamento de Magdalen Blair» de ser el cuento más terrorífico jamás escrito. Si bien destaca entre los demás, no comparto esa afirmación. Y si no, que se lo digan a Bram Stoker, el autor de Drácula, de quien se supone que fue compañero de Crowley en la sociedad secreta británica conocida como Golden Dawn.

Sí es verdad que en sus tramas aparecen a veces este tipo de asociaciones, como es el caso del cuento «Ercildoune» (donde hay una fraternidad rosacruz), o incluso pasajes crueles y sádicos como los incluidos en «La zorra». Sin embargo, a mi juicio Crowley hace poco hincapié en estos aspectos dentro de sus narraciones. Tenemos también la presencia de científicos locos (un tema que parece ser del gusto del autor) en relatos como «El buscador de almas», «El profesor Zircon» o «La enfermedad misteriosa».

Sea como fuere, esta compilación resulta muy interesante y nos acerca a la faceta menos conocida de la Bestia 666, el hombre más malvado del mundo, que aquí no muestra esa crueldad salvaje que tanto se atribuye a sus narraciones.

Pedro Ortega

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Musgos de una vieja rectoría

Musgos de una vieja rectoríaNathaniel Hawthorne.

Musgos de una vieja rectoría. Relatos fantásticos y siniestros.

Valdemar. Madrid, 2015.

376 págs.

25 €

Hawthorne puede considerarse, dentro de la literatura norteamericana, como uno de los autores más relevantes de la narrativa del siglo xviii. El conocido escritor de Salem, con una brillante pluma que mezcla un arraigado sentimiento religioso y su consciente preocupación por la moral y entereza humanas, despliega su imaginario en dieciséis increíbles relatos alejados de la visión más realista de su posterior La granja de Blithedale.

El estilo de Hawthorne, además de responder a la narrativa gótica norteamericana con aspectos propios del gótico sureño, está plagado de elementos que, más que convertir las historias en sobrenaturales, ayudan al lector a introducirse de lleno en lo siniestro y, por tanto, a convocar lo extraño en un ambiente que en principio se cree seguro. Lo inquietante de la prosa de este autor se encamina más hacia la perspectiva de lo ambiguo; así consigue que el lector no reconozca la naturaleza de los hechos narrados, sombras dispuestas a perturbar al espectador y provocar preguntas sobre la moralidad humana. Lo interesante de los relatos que alberga esta antología no radica en los hechos descritos en sí, sino en cómo estos son más bien la excusa perfecta para enredar y desviar la atención ante un tipo de actitud, un comportamiento, que terminará entreabriendo una puerta hacia lo macabro. Musgos de una vieja rectoría es, ante todo, una colección de perturbaciones morales de otro tiempo, pero sin duda hará las delicias de los lectores ávidos de un terror fantástico olvidado, el espanto cercano que proviene directamente de los hombres.

Entre todos los relatos de la presente antología, cabe destacar cómo Hawthorne nos presenta diferentes estilos de su narrativa. Así, encontramos relatos puramente alegóricos llenos de simbología que señala directamente a la sociedad, como «El egoísmo» o «La serpiente en el pecho», donde el protagonista puede ver a los malévolos reptiles que se enroscan en los corazones de los hombres y constatar cómo actúan estos. Un político con una boa constrictor que ahoga y devora al país y un avaro cuya serpiente es de bronce son algunos de los ejemplos, que siempre inciden en la descripción de la maldad, retratando el nido del alma humana bajo la visión pesimista del autor.

Relatos como «El joven Goodman Brown», sin embargo, insisten más en la visión fantástica, si bien esta también adopta una perspectiva social, pues el lector se convierte junto al protagonista en testigo de cómo cae la buena apariencia de las grandes personalidades del lugar al despojarse estas de sus máscaras para acudir a un sabbat donde la maldad muestra su verdadero rostro. Un increíble relato que recuerda a la visión de la bruja de M. R. James en «El fresno».

Pero sin duda una de las mejores historias, muy célebre dentro de la literatura norteamericana, es «La hija de Rappaccini». El núcleo narrativo de la obra se centra en un jardín de auténtico carácter gótico, donde un científico obsesionado por el estudio de los venenos ha creado un museo de horribles plantas tóxicas. A tales proporciones llega su obsesión, que no duda ni un instante en hacer de su propia hija un experimento viviente, al dotarla de las características que provocan la muerte en vida de la hermosa joven.

Una antología cuidada, editada con gran acierto como ya es costumbre en Valdemar y que proporcionará al lector exigente una inquietante pero placentera lectura.

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Y si Lovecraft…

lovecraft 2

Richard A. Lupoff.

El libro de Lovecraft.

Valdemar. Madrid, 2015.

416 pág.

11,60

 

Es una verdad universalmente aceptada que Howard Phillips Lovecraft es uno de los maestros de la literatura de terror. Pero también es un hecho bastante conocido que sus ideas políticas eran, cuanto menos, reaccionarias. Orgulloso de su linaje de raza blanca, apasionado de la historia anglosajona en los Estados Unidos… Además (especialmente en Providence, el lugar que le vio nacer), se conoce a Lovecraft como un tipo huraño y ciertamente especial en lo que respecta a su vida privada: separado de su mujer Sonia Greene (quien, por cierto, era una inmigrante ucraniana hija de judíos), vivía con sus dos ancianas tías en Rhode Island, mientras su esposa, una mujer moderna, trabajaba y vivía sola en Brooklyn.

Apoyado en los rasgos xenófobos y neuróticos de Lovecraft, el autor Richard A. Lupoff crea la ficción histórica El libro de Lovecraft. El argumento es simple a priori: nos encontramos en la década de 1930, una época histórica convulsa en todo el mundo. En Europa, los partidos y las ideologías extremistas están ganando un poder cada vez mayor. En los Estados Unidos, la gran Depresión hace estragos entre la población, y de la gran cantidad de inmigrantes europeos que viven allí, muchos vuelven la vista hacia la vieja Europa y apoyan a los líderes fascistas de sus países de origen. Entre estos inmigrantes se encuentra el escritor George Sylvester Viereck, nacido en Alemania y supuesto hijo ilegítimo del káiser. Viereck fue etiquetado como germanófilo durante la Primera Guerra Mundial y, a principios de la década de 1920, viajó a Alemania y tuvo un encuentro con Adolf Hitler. A raíz de este encuentro, durante el periodo de entreguerras, Viereck se convirtió en un acérrimo defensor del nazismo, que defendió y publicitó una vez de regreso en Estados Unidos. Aquí comienza la historia de El libro de Lovecraft. Viereck contacta con el escritor de Providence para proponerle un trato: quiere que escriba una especie de Mein Kampf americano a cambio de editar todos sus relatos y escritos en un solo volumen. una idea tentadora para Lovecraft, quien ansiaba el reconocimiento literario, ya que sus relatos se publicaban en diversas revistas de weird fiction. Lovecraft acepta no sin ciertos reparos, principalmente por las dudas que han sembrado en él conocidos como Hardeen, el hermano menor del escapista Harry Houdini, y su propia esposa, Sonia. El escritor de los Mitos de Cthulhu investiga entonces a Viereck, sus planes y a las personas que este le ha presentado como sus colaboradores, entre los que se encuentran nobles rusos en el exilio que quieren acabar con el comunismo soviético y altos cargos del Ku Klux Klan. Amigos escritores como Robert E. Howard o Clark Ashton Smith le ayudan en esta tarea en diversos puntos de la geografía norteamericana, llevándose varias sorpresas desagradables que hacen que Lovecraft dude cada vez más de la tarea que le han encomendado, ya que no es tan simple como pensaba en un primer momento.

Es evidente que esta novela necesitó un trabajo de documentación impresionante, ya que, pese a la presencia de elementos de ciencia ficción (como el fabuloso unterwasserprojekt), su mezcla con hechos históricos y personajes reales hace que la narración sea perfectamente verosímil. Lupoff intenta redimir a Lovecraft presentando al escritor como un personaje que vive en su propio mundo, totalmente aislado de la realidad que le rodea y sobre todo de las personas, pero que, aunque se perciba a sí mismo como un ser superior al resto, al final, como todo hombre, necesita una bofetada de realidad para darse cuenta del embrollo en el que se ha visto envuelto.

 

Gema Solís Villamarzo

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El pavoroso imaginario de Ligotti

Grimscribe

 

 

 

 

 

 

 

 

Thomas Ligotti.

Grimscribe. Vidas y obras.

Editorial Valdemar. Madrid, 2015.

248 págs.

21 €

 

La editorial Valdemar ha apostado fuerte por el literato norteamericano contemporáneo Thomas Ligotti. Con esta edición (para la que ha elegido su colección más lujosa, Valdemar Gótica), van ya tres títulos publicados: Noctuario. Relatos extraños y terroríficos (en 2012), La conspiración contra la especie humana (este año; ya reseñado en Mistérica Ars Secreta n.º 3) y el que hoy nos ocupa, Grimscribe. Vidas y obras.

La editorial Valdemar no duda en encuadrar a Thomas Ligotti en una terna formada con Edgar Allan Poe y Howard Phillips Lovecraft, a la que que denomina «la insana, justa y necesaria Trinidad de la Moderna Literatura Fantástica y Extraña». Quizá esta aseveración resulte algo exagerada, pues aunque Ligotti se ha alzado a la cima de los grandes, no sé todavía si es capaz de ostentar esa altísima calificación. Y digo esto porque, si bien Noctuario y La fábrica de pesadillas (este título editado por Panini Cómics en 2007) me parecieron dos obras sencillamente geniales, Grimscribe me ha dejado peor sabor de boca.

Grimscribe. Vida y obras es de nuevo una recopilación de relatos, género en el que Thomas Ligotti se mueve como pez en el agua y en el que es capaz de desarrollar brillantemente tramas cortas, capaces de aterrorizar al lector contemporáneo. Ahora, aunque «La última fiesta de Arlequín», el relato que abre la recopilación, es excelente, del resto de narraciones (con excepciones) podemos decir que son algo menores.

En «La última fiesta de Arlequín», el autor nos cuenta la inmersión de un antropólogo en un extraño pueblo donde durante el invierno se celebra todos los años una festividad caracterizada por unos siniestros payasos. El protagonista se sumergirá en este extraño mundo, donde la imaginación del autor nos lleva de la mano brillantemente a través de una historia espeluznante.

Otro relato que me ha sorprendido gratamente lleva por título «Los anteojos de la caja». En él este elemento permite a su portador viajar a mundos mágicos y que no trae sino consecuencias funestas. También «Nethescurial» es una buena muestra de horror, el cual hunde sus raíces en un extraño documento hallado entre los legajos de una biblioteca. Por último destacar «Los capullos», relato muy a lo Lovecraft, donde la cita con un extraño personaje es la excusa para hallar un fatídico final.

Pese a considerar que Grimscribe no es una obra de la talla de sus antecesoras, quizá se trate solamente de una apreciación personal. No obstante, quiero expresar de nuevo mi condición de seguidor incondicional de Ligotti, lo que no implica que siempre me deleite al ciento por ciento con cada una de sus obras.

Pedro Ortega

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Si Chambers levantara la cabeza… sonreiría satisfecho

carcosa

 

 

 

 

 

 

 

 

Varios autores.

Una temporada en Carcosa. 21 cuentos extraños en torno al Rey de Amarillo.

Valdemar. Madrid, 2015.

416 págs.

27,50 €.

Una temporada en Carcosa es una propuesta de la editorial Valdemar, señera en nuestro país por rescatar del olvido algunas de las obras maestras de los géneros de terror y misterio. Además, ha decidido publicar esta recopilación en su más flamante colección: Valdemar Gótica. Esta vez nos proponen veintiún cuentos inspirados en El Rey de Amarillo de Robert W. Chambers (1895), un trabajo que ya había sido publicado (y recientemente reeditado) por Valdemar.

El hecho de que El Rey de Amarillo (un cuento muy singular, pero no de primera línea en el panorama literario norteamericano) viva nuevos tiempos de esplendor es debido a que ha servido de inspiración a la serie televisiva True Detective, la cual ha sido un éxito rotundo y se alza como una de las mejores de la actualidad.

No obstante, esta colección de cuentos data de 2012, antes del fenómeno True Detective, y fue recopilada por Joseph S. Pulver, Jr.; así que quizá sea la serie la que beba de este impulso editorial y no al revés. Sea como fuere, es ahora cuando cobra sentido este homenaje a la obra de Chambers a través de los veintiún cuentos (uno de ellos es un poema) que hoy reseñamos.

Uno de los elementos protagonistas en la mayoría de los relatos es Carcosa, un lugar indefinido e incluso atemporal que Chambers había recuperado de Ambrose Bierce, quien fue el primero en imaginar tan inquietante lugar («Un habitante de Carcosa»). Los autores de esta antología lo describen de muy diversa forma, ya sea como un bosque junto a la autopista donde se halla el verdadero pozo de los deseos, unos estudios de cine o un lugar al que acceder después de un viaje iniciático.

También hay que destacar que algunos de los relatos hablan específicamente de El Rey de Amarillo como de un libro real, aunque maldito, que hace enloquecer a quien lo lee u otorga poderes inimaginables a su poseedor. Incluso aparecerá una versión teatral llevada a la televisión y representada por niños, quienes quedarán atrapados por su maldición sin quererlo.

por último, como no, el Rey de Amarillo aparece como un personaje real. Pero no es el rey de un lugar terrenal; el suyo es más bien un reino dicotómico, paralelo, y a menudo el rey se nos presenta enmascarado para no desvelar sus facciones a aquellos que se le acercan. Los relatos tienen muy diverso registro. La literatura contemporánea permite licencias que, dependiendo de los gustos del lector, llegarán a colmar o no las expectativas del receptor.

La obra me parece una compilación única. Es remarcable el que una serie de escritores, partiendo de un motto común, hayan dado rienda suelta a su creatividad para complementar una obra de prestigio. Me parece, por tanto, un gran homenaje a la obra de Robert W. Chambers.

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Entre el decadentismo y el terror fantástico

hiperb

 

Clark Ashton Smith.

Hiperbórea y otros mundos perdidos.

Valdemar. Madrid, 2014.

 

A veces las piezas comienzan a encajar. Si eres un apasionado del decadentismo finisecular y a la vez te encanta el universo de Lovecraft, piensas que deben tener algo en común, pero no llegas a encontrar el nexo de unión entre estas corrientes literarias. Pues bien, la figura de Clark Ashton Smith bien podría ser la respuesta a esta cuestión.

Clark Ashton Smith era amigo personal de Lovecraft, con quien mantenía una intensa correspondencia. Además, se sabe que el genio de Providence animó a nuestro amigo a que se dedicara a los relatos de ficción cuando vio que su poesía no tenía el eco esperado. A su vez, Smith era esencialmente un decadente, y ese aroma a fatalidad impregna todos sus relatos.

En la edición que tenemos entre manos se recogen una serie de relatos ambientados en tres atmósferas inventadas por Clark Ashton Smith. Por una parte está Hiperbórea, un lugar del pasado del cual se supone que emergieron las primeras civilizaciones y razas humanas. Por otra, el escritor nos lleva a Marte, donde la llegada de los terraqueos entra en colisión con las distintas culturas que han poblado el planeta. Y por último aparece Xiccarph, un lugar inventado en el cual dioses, ídolos y seres singulares conforman el medio donde tienen lugar las acciones planteadas por Smith.

Podría considerarse a priori que hay un cierto retrofuturismo en la obra de Smith, pero, en realidad, aunque los argumentos se puedan desarrollar en el futuro –—en el caso de Marte—, el autor invoca siempre a deidades, seres monstruosos, magia y conjuros, por lo que todos los temas que trata están impregnados de un tinte cosmológico y sobrenatural. Es curioso observar como, entre otras, Smith bebe de las tradiciones celtas. En el segundo relato del libro, «Los siete geases», el protagonista es sometido a una serie de geases, los cuales, en la tradición celta, son mandatos formulados por terceras personas que se tienen que afrontar en la vida, se quiera o no.

Ahora abordaremos la cuestión de lo decadente. Todos los relatos de Smith —al menos los aquí recopilados— tienen un final funesto. Todo acaba con un aliento venenoso, ya sea por maldiciones, infortunios, o por haberte hallado en el lugar incorrecto en el momento inadecuado. Todo en Clark Ashton Smith tiene un tinte oscuro.

Pese a aunar en su literatura el relato fantástico y el aroma decadente, yo echo de menos la coherencia de Lovecraft. El universo de este último es único; todas sus historias —ya sean del pasado o del futuro— concurren en una única cosmovisión, lo cual falta en la obra de Clark Ashton Smith. No obstante, la lectura de Smith es sobrecogedora; tiene un talento especial para la descripción de lo negro, de lo maldito. Las texturas, los olores, los ambientes, los seres monstruosos, las cavernas —siempre protagonistas— sirven para configurar un ahogamiento literario en cada relato. En esto, sin duda, es un maestro.

Además, el libro ha sido editado por Valdemar en su serie más elegante: Valdemar Gótica; y, ciertamente, esta obra merece estar allí. Si te gusta la fantasía impregnada de texturas decadentes, estoy seguro de que este libro te va a cautivar.

Pedro Ortega

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Hollywood Maldito

La semilla del diablo

Jesús Palacios.

Hollywood Maldito.

Valdemar. Madrid, 2014.

Por Pedro Ortega.

Estamos acostumbrados a hablar de castillos embrujados, fenómenos poltergeist asociados a lugares, males de ojo, pero lo que no parece tan habitual es hablar de cine maldito. Parece ser, como bien nos ilustra Jesús Palacios, que el hecho de rodar cierto tipo de películas entraña un riesgo de maldición. Tratar con seres demoníacos, con regresados de la tumba, casas encantadas o héroes con poderes que desafían a los de los pobres mortales, son temas con los que tenemos que andar con cuidado.

Hollywood malditoJesús Palacios, en un brillante ensayo, hace un recorrido por las maldiciones que parecen haber caído sobre actores, directores o personas vinculadas con alguna determinada película o saga y que han llegado a pagar incluso con la muerte. Palacios presenta seis casos bien concretos y documentados.

En primer lugar nos acerca a la figura de Murnau, uno de los directores que consagraron el mal llamado expresionismo alemán. Parece que el rodaje de Nosferatu —en el que incluso se cree que un verdadero vampiro llegó a interpretar algunas secuencias— acarreó una pesada losa sobre Murnau que, al viajar a Estados Unidos para presentar una película, moriría en un extraño accidente automovilístico.

La semilla del Diablo es la segunda parada. Aquí el conjurar en el filme al propio demonio para que alumbre a su hijo en la Tierra se une con la paranoia del clan Manson que asesinó brutalmente a medio equipo de rodaje además de a Sharon Tate, esposa de Polanski. El director pareció librarse de la muerte, pero no de la polémica y los escándalos que le persiguen hasta el día de hoy.

No podía faltar la película de posesiones demoníacas por antonomasia: El exorcista. La película atrajo de nuevo más muertes alrededor del reparto, además de desatar una histeria colectiva ya que muchísima gente sucumbió a la psicosis de la posesión diabólica y se multiplicaron los casos de exorcismos.

El viaje nos lleva también a Poltergeist, otro de los clásicos del terror paranormal, que cuenta con una muerte más después de cada una de sus partes.

Pero un caso singular que nos presenta Palacios es la saga de Superman. Aquí parece no conjurarse ninguna presencia maldita ni ningún fenómeno paranormal pero lo que sucede es que se trasgreden las normas de lo humanamente posible: Superman es un héroe propio de la mitología que desafía a los dioses con sus poderes y, como bien dice Palacios, como Sísifo o Prometeo, debe pagar su tributo.

La serie de películas malditas se cierra con el caso de la famila Lee: Bruce y Brandon Lee, padre e hijo, morirán ambos rodando sus películas, de modo que su muerte parece tratarse de una extraña y retorcida broma del destino.

Como bien dice Jesús Palacios en el epílogo del libro: “nuestras películas malditas, por tanto, son fenómenos paranormales en sí mismas”. Así que mucho cuidado con las películas que andáis, no vaya a caer alguna maldición sobre vosotros…

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Estudio sobre la interpretación de la mujer como mito

Pilar Pedraza.

Brujas, sapos y aquelarres.

Valdemar.

Por Javier Sanz Algora.

Desde la aparición de la formidable obra Las brujas y su mundo de Julio Caro Baroja (Alianza editorial, 1ª ed. 1966), posiblemente no podamos encontrar otro estudio como este Brujas, sapos y aquelarres, que haya sido capaz de igualarlo en calidad y documentación en cuanto a tema brujeril de refiere. Es más, el texto que nos trae aquí, renueva y refuerza el estudio sobre la figura de la bruja porque nos ofrece una visión artística completa: la bruja a través de la historia del cine y la pintura.

Brujas-sapos-y-aquelarres-PortadaPilar Pedraza (Toledo, 1951) es doctora en Historia, profesora de Historia del Arte e investigadora en la Universidad de Valencia. Autora de una interesante literatura de terror (Las joyas de la serpiente, Necrópolis, Arcano trece, La perra de Alejandría o Lucifer circus entre otros), también ha cultivado el género del ensayo centrándose en temas como arte y sociedad en el Renacimiento y el Barroco, estudios sobre el cine e historia de la misoginia. Con este bagaje intelectural, el ensayo Brujas, sapos y aquelarres es un motivo natural y necesario en nuestra autora.

La mujer es un tema recurrente dentro de la obra feminista de Pedraza; concebida como un ser fatal y tremendamente seductor, en sus lineas vamos a encontrar a la figura femenina experimentando diversas metamorfosis. En este sentido, Brujas, sapos y aquelarres sale a la venta como trabajo en el cual vuelve a reunir sus grandes motores de inspiración: la mujer y el arte. En esta reciente obra plasma lo que es la interpretación de la mujer dentro del mito desde una perspectiva artística (cine, pintura, literatura). Con múltiples referencias culturales, Pedraza hace un recorrido histórico a través de los aspectos claves de la brujería desde la antigüedad grecolatina a la brujería vasca, los procesos inquisitoriales, los cuadros barrocos de diablerías y el cine de Carl Dreyer o de películas modernas como El proyecto de la bruja de Blair (1999). Precisamente, el gran valor de este ensayo es su rigurosidad y la presentación un tanto inédita de lo que es la bruja a través de las artes plásticas y audiovisuales durante la historia de la mano de una especialista en el tema.

La bruja, ser femenino temido y odiado, capaz de desafiar las leyes de la naturaleza, se revela aquí como un elemento fascinante de la historia. Mitad leyenda, mitad realidad, la bruja va a ser analizada desde su faceta más arquetípica (la bruja vieja) hasta su cara más sensual (la bruja erótica y de salón). Hay que destacar que el trabajo no está falto de humor y lo que ameniza y dinamiza la lectura de primera a última página.

Pilar Pedraza es la dama del gótico español, no solo por su gran producción, sino también por su conocimiento de las artes y por su gran calidad narrativa. Todo ello va dirigido a la divulgación a través del ensayo y al placer de la experimentación lectora con una literatura de corte fantástico, onírico y sobrenatural. Si te interesan los estudios antropológicos y la historia del arte, este es un libro más allá de lo imprescindible.