Mercedes Aguirre Castro, Cristina Delgado Linacero, y Ana González-Rivas (eds.).

Fantasmas, aparecidos y muertos sin descanso.

Abada Editores. Madrid, 2014.

Parece que las cuestiones referentes al misterio han calado hondo también en el mundo académico. La prestigiosa editorial Abada, distinguida por sus magníficas publicaciones de carácter académico, edita este volumen dedicado a los «fantasmas, aparecidos y muertos sin descanso». La idea de este volumen surgió tras el congreso homónimo, organizado en octubre de 2011 en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid, y tuvo desde el principio una vocación claramente multidisciplinar. La edición ha contado con la magnífica labor de las profesoras Mercedes Aguirre Castro, Cristina Delgado Linacero y Ana González-Rivas.

El libro rastrea la presencia de estos seres descarnados en distintas épocas de la historia de la humanidad, ya sea como figuras supuestamente verídicas o como seres pertenecientes al imaginario colectivo, presentes en las fuentes documentales, literarias e iconográficas. El texto se configura cronológicamente: desde las culturas antiguas, como Egipto y Mesopotamia, hasta el siglo xix.

Abre el volumen un viejo conocido del misterio en España, Nacho Ares, que como sabéis es un gran egiptólogo. Ares nos aproxima a la realidad espiritual egipcia (muy diferente a la nuestra) y descodifica la presencia de este tipo de espíritus en esa cultura ancestral. Así ocurre también con Mesopotamia, donde se exploran los entes maléficos, fantasmas y espíritus. Después el mundo clásico, que es el que recibe mayor atención; son seis los ensayos dedicados a los fantasmas en las fuentes griegas y romanas. También hay tres textos sobre el mundo eslavo —que han sido los que más sorpresa me han causado—, en los que aparecen figuras como las peligrosas rusalki, unas criaturas femeninas que pueden acabar con tu vida haciéndote cosquillas. A continuación, el Medievo es tratado también en dos brillantes ensayos donde aparece un elemento singular: ¿qué pasaba con los niños nonatos?, ¿cómo evitar que fueran al infierno? También aparece el tema del encuentro de los tres vivos y los tres muertos, así como la danza macabra. Más tarde, Shakespeare es objeto de análisis en lo que respecta a su dramaturgia. Luego es el turno del Japón de la dinastía Meiji, que es abordado desde la perspectiva de un inmigrante europeo: Lafcadio Hearn. Y, por fin, llegamos a los dos últimos ensayos que abordan el siglo xix; el primero nos lleva al entorno prerrafaelita de la mano de Rossetti, y el segundo nos conduce a la iconografía del fantasma (proveniente de Plinio el Joven) y nos habla de su influencia en las letras e ilustraciones anglosajonas.

El libro constituye, por tanto, un magnífico compendio de la presencia del fantasma y sus variantes en el imaginario colectivo (el occidental, fundamentalmente). Si bien su carácter académico podría invitar a pensar en un texto complejo, nada más lejos de la realidad. Los capítulos se han trabajado mucho para que sean amenos a la par que serios y rigurosos. Una lectura más que recomendada.

Pedro Ortega