El fantasma de la Mansión Guir.

Charles Willing Beale.

23 Escalones.

Por Belén Doblas.

“¿Qué es un fantasma? Un evento terrible, condenado a repetirse una y otra vez. Un instante de dolor, quizá. Algo muerto, que por momentos parece vivo aún. Un sentimiento suspendido en el tiempo. Como una fotografía borrosa. Como un insecto atrapado en ámbar. Un fantasma. Eso soy yo.”Mansión Guir

Ya Federico Luppi intentaba explicarlo de una forma poética y sencilla en la película El Espinazo del Diablo, de Guillermo del Toro; pero, los seres llamados fantasmas ¿existen realmente?, y si fuera cierto, ¿tenemos pruebas irrefutables de ello? Preguntas, preguntas y más preguntas… Pero, hablar de fantasmas es remontarse al origen del mundo, a una cuestión connatural al hombre y de un misterio que a pesar del trascurrir de los tiempos sigue aún sin una respuesta convincente, o al menos para todos los públicos.

Charles Willing Beale, intenta dar respuesta a estas preguntas y a otras muchas a través de su novela El fantasma de la Mansión Guir, alternando con más o menos habilidad literaria, el desarrollo de una novela de estilo gótico junto con un tratado de reflexiones metafísicas que dejan entrever fuertes influencias del espiritismo, el ocultismo y la corriente Teosófica de Madame Blavatsky.

El argumento de la novela no nos es del todo desconocido: el protagonista es tentado con una insólita invitación por parte de una damisela en apuros a visitar la desolada Mansión Guir situada en un recóndito lugar de la región de Virginia a la que prácticamente acude sin dudarlo. Y si al misterioso argumento le añadimos, como bien apunta Óscar Mariscal en su didáctico prólogo del libro ‘Fantasmagorías de linterna mágica’, elementos del romance gótico postromántico, ya tenemos un buen ejemplo de la edad de oro de los cuentos de fantasmas de las postrimerías del XIX: la bella en apuros, la atmósfera de misterio, la amenaza de lo viejo frente a lo nuevo, etc. Además de otros recursos literarios como la advertencia del cochero al protagonista para que desista en viajar a su misterioso destino, al igual que fue prevenido Jonathan  Harker en Drácula de Bram Stoker, y otros tantos incautos en varios relatos de terror. De hecho Charles Willing Beale (1845-1932) fue coetáneo de Bram Stoker (1847-1912), y curiosamente El fantasma de la Mansión Guir fue publicado en 1897, justo en el mismo año que la famosa novela de terror, Drácula.

No obstante, si hay una obra con la que El fantasma de la Mansión Guir comparta innumerables detalles, además de un argumento similar, esta es La caída de la casa Usher del honorable Edgard Allan Poe, publicada en 1839.

Aunque Beale no fuera un literato muy prolífico, tan solo escribió otra novela más The Secret of the Earth (1898) publicada al año siguiente de esta obra, y aunque algunas de las partes de la historia o de los personajes no estén lo suficientemente desarrollados, no deja de ser una historia entretenida, bien hilada y que atrapa al lector desde el principio. Por lo que estamos, sin lugar a dudas, ante una de las obras de referencia de la literatura gótica americana y de un claro ejemplo de la Ghost Story o “cuento realista de terror”.

En el volumen se incluye un ensayo de H.P. Lovercraft ‘A propósito de los denominados “fenómenos paranormales”’ que si bien intenta dar un contrapunto al sentido de la obra, no deja de sorprender la incredulidad de dicho autor ante tales cuestiones espíritas, ya que recordemos que es el inventor del universo de Cthulhu y de una imaginería de pulpos y otras criaturas de difícil clasificación, y por tanto desde mi humilde opinión, bastante menos creíble.

Para concluir, el volumen cierra con un acertado apéndice y breve explicación de ‘Las casas de duendes de Providence’ (una vieja calle que posee la mayor concentración de casas encantadas de todo Rhode Island) para quién quiera seguir la pista a estos u otros fenómenos extraños de los que seguimos aún hoy sin dar respuesta.