Charlotte Moberly y Eleanor Jourdain.

Una aventura en el tiempo.

Nevsky. Madrid, 2014.

 Por Belén Doblas.

El hombre siempre ha soñado con viajar a través del tiempo. Unas veces al pasado con el fin de estar presente en un momento decisivo en la historia de la humanidad, otras, con la curiosidad de visualizar un futuro incierto…

Una aventura en el tiempoY ¿quién no ha soñado alguna vez con poder desandar sus pasos en el tiempo?, o ¿quién no se ha preguntado qué habría pasado de haber aprovechado una oportunidad o elegido otra opción en un momento determinado?

Estas mismas preguntas han guiado numerosos argumentos tanto en el cine como en la literatura; recordemos entre otros la película Dentro del laberinto con Bowie y la adolescente Jennifer Connelly, o la obra de Dickens Cuento de navidad, donde los protagonistas contaban con una segunda oportunidad, para poder hacer las cosas de otra manera.

Pero ¿y si se tuviese constancia de algún hecho real de time-slip? Una aventura en el tiempo es el testimonio de Charlotte Moberly (1846-1937) y Eleanor Jourdain (1863-1924), dos académicas de la Universidad de Oxford, que deciden pasar juntas las vacaciones de verano de 1901 en París. Durante una excursión a Versalles dan un paseo por el Petit Trianon y se encuentran con varios personajes curiosos, y algunas escenas que no logran explicarse. Al cabo se dan cuenta de que se han perdido en los jardines, cuyos caminos de tierra no se corresponden con el recorrido del plano que ambas siguen. Las dos mujeres regresan a su alojamiento confundidas por lo ocurrido, y una semana después ambas comentan aquella tarde y se dan cuenta de que el camino que siguieron parece corresponderse con el existente en el siglo XVIII.

Estas mujeres de ciencia, decidieron investigar desde una perspectiva científica lo ocurrido con más detalle recabando información en distintas fuentes y cotejando su itinerario en antiguos planos a modo de buscar una explicación plausible. El fruto de estas investigaciones es Una aventura (1910), que ahora publica Nevski en una exquisita, onírica y cuidada edición.

Una historia así, seguramente sea muy difícil de creer pero el tomarse tantas molestias en recabar pruebas para acreditar este fenómeno extraño da mucho que pensar. Otra de las explicaciones posibles también podría ser la coincidente naturaleza de las mismas, ya que ambas mujeres confesarían más tarde que, por separado y antes del «incidente», las dos habían sido testigo de varios sucesos paranormales como poderes de clarividencia o premoniciones acompañados de visiones. Es más, mientras que una de ellas contaba con ascendencia hugonota, la otra era nada más y nada menos que la séptima hija de un séptimo hijo…

No obstante, aunque dichas damas fueran protagonistas o no, de tan maravillosa historia, influyeron de forma significativa en escritores como J.R.R Tolkien y C.S Lewis e incluso inspiraron la película Le Testament d’Orphée de Jean Cocteau, que fascinado además escribió el prólogo que recoge esta edición. Por último, y como alegato final, las afortunadas damas, lejos de aprovecharse de la fama e interés del momento, continuaron dedicándose a sus labores académicas hasta el final sus vidas.